A finales de febrero, cuando el resto de la calle sigue en madera desnuda, hay un arbolillo que amanece cubierto de flores rosa pálido sin una sola hoja. Semanas después brota en un púrpura oscuro que mantiene hasta noviembre. Ese es Prunus cerasifera, el ciruelo mirobolano, y sus variedades de hoja roja llevan décadas siendo el árbol de alineación de medio país.

Qué árbol es exactamente

Prunus cerasifera Ehrh. es una rosácea caducifolia originaria de los Balcanes, el Cáucaso y Asia central. La especie silvestre es un árbol pequeño o arbusto grande de 6 a 10 m, de ramillas finas —a veces con espinas cortas en las formas salvajes—, hoja verde, ovada y aserrada de 4 a 6 cm, y flor blanca solitaria de unos 2 cm que aparece antes que las hojas.

El fruto es una drupa redonda de 2 a 3 cm, amarilla o roja según la procedencia, ácida y perfectamente comestible. En los Balcanes y en Irán se aprovecha desde siempre para mermeladas, encurtidos y conservas agrias; en España se recoge poco, aunque los árboles asilvestrados de cunetas y riberas dan cosecha todos los años. Quien tenga un ciruelo rojo en el jardín y crea que su fruta no vale nada, que la pruebe en julio bien madura: no es una ciruela de mesa, pero da una compota excelente.

Nombres comunes: mirobolano, ciruelo mirobolano, cerezo de los Balcanes, y en jardinería simplemente ciruelo rojo o ciruelo de Pissard cuando se trata de las formas púrpura.

Prunus cerasifera en flor a finales de invierno

Las variedades púrpura y en qué se diferencian

La forma de hoja roja apareció en Irán y llegó a Europa hacia 1880 de la mano de Pissard, jardinero de la corte persa. De ahí salieron los cultivares que hoy ocupan las aceras.

'Pissardii' (que en los catálogos aparece también como 'Atropurpurea'): brota en rojo cobrizo intenso, la hoja madura a púrpura oscuro y las flores son de un rosa muy claro que tira a blanco. Alcanza 5 a 7 m con una copa de 4 a 5 m.

'Nigra': hoja más oscura, casi negra a contraluz, y flor claramente rosa. Es el que se elige cuando se quiere que el árbol se vea desde lejos.

'Hessei': hoja púrpura con el margen crema irregular. Vistoso de cerca, sucio de lejos, y más lento.

Prunus × cistena: no es un cerasifera puro, sino su cruce con P. pumila. Se queda en 1,5 a 2 m y funciona como arbusto o seto bajo púrpura. Es la opción cuando el espacio no da para un árbol.

Prunus × blireana: cruce con P. mume, de flor doble rosa fuerte y hoja bronceada que pierde intensidad en verano. Florece espectacular y luego pasa desapercibido.

Hay una diferencia que conviene tener clara antes de comprar: el follaje púrpura solo se expresa a pleno sol. En sombra parcial la hoja vira a un verde bronceado turbio, ni verde ni rojo, y el efecto ornamental se pierde entero. Plantar un 'Nigra' en el lado norte de una casa es tirar el dinero.

El injerto y los chupones verdes

Aquí está el detalle que más ciruelos rojos ha arruinado en jardines particulares. Las variedades púrpura se propagan injertadas, casi siempre sobre mirobolano de semilla, que es la forma verde de la propia especie. El mirobolano es un patrón vigoroso y con tendencia marcada a emitir rebrotes de raíz y de pie.

Esos rebrotes salen con hoja verde, crecen el doble de rápido que la variedad injertada y, si se dejan, en cuatro o cinco años dominan la copa. El resultado es el árbol mitad rojo mitad verde que se ve en tantos jardines y que se atribuye a que "ha revertido" o "ha mutado". No ha mutado nada: el patrón se ha comido la variedad.

La solución es puramente mecánica y hay que hacerla bien. Los chupones no se cortan a ras de suelo con tijera, porque de cada corte salen tres. Se arrancan de un tirón, siguiendo el brote hasta su punto de nacimiento en la raíz y desgarrándolo con la mano, en primavera, cuando la madera todavía es tierna. Ese desgarro elimina las yemas basales; el corte limpio las estimula. Y hay que hacerlo cada año, no cuando ya miden dos metros.

Por la misma razón, el punto de injerto se planta siempre por encima de la tierra, cuatro o cinco dedos, bien visible. Enterrarlo multiplica los rebrotes y expone el cuello a podredumbre.

Clima, suelo y ubicación

Es un árbol duro. Resiste heladas de hasta unos −20 ºC en reposo, tolera el calor seco del verano peninsular mejor que un cerezo de flor, y acepta suelos calizos, arcillosos y pedregosos sin dar problemas de clorosis. Sus necesidades de frío invernal son bajas, de modo que se comporta bien tanto en Burgos como en Valencia.

Esa misma virtud tiene una cara mala: al necesitar poco frío, florece pronto. En el interior, un año templado lo pone en flor a mediados de febrero y una helada tardía de marzo se lleva la floración entera. Es un contratiempo estético, no un problema de salud del árbol: al año siguiente vuelve a florecer sin secuelas.

Lo único que no perdona es el encharcamiento. Como todos los Prunus, con las raíces en agua parada y el suelo caliente entra Phytophthora y el árbol se derrumba en semanas. En jardines con suelo arcilloso compactado hay que plantar sobre un caballón de 20 o 30 cm en lugar de en hoyo.

Sobre la ubicación en calle o en jardín pequeño hay que decir algo que los catálogos suelen callar: fructifica. La cantidad varía mucho de un año a otro y de un ejemplar a otro, pero cuando cuaja bien deja cientos de ciruelas rojas que caen en julio y agosto sobre lo que haya debajo. En un césped no pasa nada; sobre pavimento claro, sobre una terraza o encima de donde se aparca el coche, mancha. Tres o cuatro metros de separación respecto a la zona de paso ahorran el disgusto.

El sistema radicular es superficial y trazante, aunque no especialmente destructivo. Aun así, plantarlo a menos de dos metros de un bordillo o de una solera fina termina levantando el pavimento con los años.

Follaje púrpura de Prunus cerasifera Nigra

Plantación y cuidados

Cuándo. A raíz desnuda entre noviembre y febrero, con el árbol en reposo. Es más barato que el de contenedor y arraiga mejor. Si se compra en maceta, cualquier momento del otoño sirve; en pleno verano, no.

El hoyo. Del doble de ancho que el cepellón y de la misma profundidad, con la tierra del fondo descompactada pero sin abono ni estiércol fresco en contacto con la raíz. Un poco de compost mezclado con la tierra de relleno basta. Tutor si la zona es ventosa, atado flojo y retirado a los dos años.

Riego. Los tres primeros veranos, riego generoso y espaciado: un buen empape cada siete o diez días es mejor que un poco de agua a diario, porque obliga a la raíz a bajar. A partir del cuarto año, en el norte y en la meseta se apaña solo; en Levante, Andalucía y Murcia agradece dos o tres riegos profundos en julio y agosto para no defoliar antes de tiempo.

Abonado. Poco. Una capa de compost en superficie a final de invierno cada dos años. Cargarlo de nitrógeno produce brotes largos y blandos que atraen al pulgón y aclaran el color de la hoja.

Poda. Mínima y en la época correcta. Durante los primeros años se selecciona un eje y tres o cuatro ramas principales bien repartidas, y a partir de ahí solo se retira madera muerta, ramas cruzadas y chupones. La poda se hace en verano, después de la floración y en tiempo seco, nunca en pleno invierno húmedo: en las especies de hueso una herida abierta en enero es la entrada del chancro bacteriano (Pseudomonas syringae), del plateado (Chondrostereum purpureum) y de la gomosis que va debilitando el árbol durante años. Un ciruelo rojo desmochado, además, rebrota en un matorral de varas verticales que ya nunca recupera la silueta.

Plagas y enfermedades

Pulgón. El habitual en primavera. Enrolla y deforma las hojas terminales y deja melaza que luego ennegrece con negrilla. Sobre hoja púrpura cuesta verlo hasta que el daño está hecho, así que en abril conviene mirar el envés de los brotes nuevos. Un chorro de agua a presión y jabón potásico resuelven las colonias jóvenes; los depredadores naturales hacen el resto si no se ha rociado insecticida de amplio espectro.

Monilia (Monilinia laxa). En primaveras lluviosas durante la floración, los ramilletes de flores se vuelven marrones y quedan secos pegados a la rama, y el ramillo muere desde la punta. Se corta el ramillo afectado unos centímetros por debajo de la zona muerta y se saca del jardín.

Barrenillo (Scolytus rugulosus). Ataca a árboles ya debilitados por sequía o asfixia. Se reconoce por orificios de un milímetro en el tronco, como una perdigonada, con goma alrededor. La defensa real es tener el árbol vigoroso y bien regado; sobre un ejemplar sano no prospera.

Sharka (plum pox virus). Prunus cerasifera es sensible a este virus de cuarentena y puede actuar como reservorio. En zonas frutícolas de hueso conviene tenerlo en cuenta y comprar únicamente planta certificada con pasaporte fitosanitario. No tiene tratamiento.

Propagación

La especie verde se multiplica bien por semilla: hueso limpio de pulpa y estratificación en frío húmedo, en arena o vermiculita a unos 4 ºC, durante tres o cuatro meses, antes de sembrar en primavera. Es el sistema con el que los viveros producen el patrón.

Los cultivares púrpura no vienen de semilla —la descendencia sale mezclada y la mayor parte, verde—, así que se reproducen por injerto de escudete a yema dormida en agosto, o por estaquilla leñosa tomada en diciembre o enero, de madera del año, de 20 a 25 cm, enterrada casi entera en un sustrato arenoso y protegida del frío intenso. El ciruelo rojo enraíza de estaca con una facilidad razonable, y un ejemplar de pie propio no da chupones verdes nunca. Merece la pena intentarlo.

Un apunte de seguridad

La pulpa del fruto se come sin ninguna precaución. El hueso, en cambio, no se mastica ni se tritura: como en el resto del género, la semilla contiene glucósidos cianogénicos que liberan cianuro al romperse el tejido. Con la ciruela entera y el hueso escupido no hay riesgo alguno. Las hojas tampoco deben acabar en el comedero de un caballo o de un rumiante, sobre todo marchitas tras una poda.

En resumen

Prunus cerasifera es un caducifolio pequeño, rústico y de floración muy temprana cuyas formas de hoja púrpura ('Pissardii', 'Nigra') dominan la jardinería urbana española por buenas razones: aguantan caliza, sequía relativa y frío. Para que rindan hay tres condiciones. Pleno sol, o el púrpura se apaga. Drenaje, porque el agua parada lo mata en semanas. Y arrancar cada primavera los chupones verdes del patrón, o el árbol acabará siendo un mirobolano verde con una rama roja de recuerdo. Podar en verano y en seco, nunca en invierno húmedo. Y sí, da fruta: comestible, ácida, y capaz de manchar el pavimento en julio si se ha plantado demasiado cerca del paso.


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