Coge un tallo de cola de caballo, pásalo entre los dedos y notarás algo que ninguna otra hierba del jardín hace: raspa. No pincha ni corta, raspa, como un papel de lija muy fino. Ese tacto es la explicación de casi todos los nombres que ha recibido la planta, cabriola entre ellos, y de los usos que ha tenido durante siglos, que no son los que anuncian los herbolarios sino otros mucho más prosaicos.

Antes de nada, dos avisos. El género Equisetum incluye especies muy parecidas entre sí y una de ellas, Equisetum palustre, es tóxica, así que no se recolecta cola de caballo del campo sin una identificación cerrada. Y el género contiene tiaminasa, una enzima que destruye la vitamina B1 y que está descrita como causa de intoxicación en herbívoros que comen equisetos en cantidad, sobre todo con heno contaminado. Si un animal ha comido mucha, al veterinario.

Qué planta es, en corto

La cola de caballo es un helecho en sentido amplio, no una planta con flor. No tiene flores, no tiene semillas y no tiene hojas verdaderas: se reproduce por esporas y lo que parecen hojas son escamas soldadas en vainas alrededor de cada nudo. La especie a la que se refiere habitualmente el nombre es Equisetum arvense.

Su arquitectura es inconfundible. Un tallo hueco, acanalado y articulado, con verticilos de ramas finísimas saliendo de cada nudo, que es lo que recuerda a la crin o a la cola de un caballo. En Equisetum arvense hay además dos tipos de tallo: unos pardos y sin clorofila que salen primero y llevan el cono de esporas en la punta, y otros verdes y ramificados que aparecen después y hacen la fotosíntesis.

Es un grupo antiquísimo. Los equisetos actuales son los descendientes herbáceos de un linaje que en el Paleozoico incluía árboles de buen porte, y su historia y su cultivo están contados en cola de caballo y en Equisetum hyemale. Aquí interesa otra cosa: de qué está hecho ese tallo.

La sílice, y por qué raspa

Los equisetos acumulan sílice en cantidades que no tienen comparación con las de otras plantas. La absorben del suelo disuelta como ácido silícico y la depositan en las paredes de las células de la epidermis, donde cristaliza formando pequeños gránulos y protuberancias. El resultado es una superficie mineralizada: una capa dura, rugosa y abrasiva pegada al exterior del tallo.

Para la planta eso es armadura. Un tallo hueco y fino necesita rigidez, y la sílice se la da sin el coste de fabricar madera; además defiende contra herbívoros y contra hongos, porque es difícil morder y difícil penetrar. Es el mismo recurso que emplean las gramíneas, el arroz o el bambú, pero en los equisetos llevado al extremo.

Para quien tiene la planta entre los dedos, eso significa que el tallo seco es una lima. Y de ahí vienen sus oficios.

La planta que se usaba para pulir

Antes de que existiera el papel de lija industrial, la cola de caballo era papel de lija. Se cortaban los tallos, se secaban y se usaban para alisar madera, hueso, asta y metal blando. La especie preferida para esto no es la común de los caminos sino Equisetum hyemale, de tallos gruesos, rectos, sin apenas ramificar y perennes, que se manejan como varillas.

El uso está fosilizado en los nombres populares de media Europa. En inglés se llama scouring rush, literalmente junco de fregar, porque con ella se restregaban cacharros. En castellano y en las lenguas peninsulares hay nombres del tipo limpiaplata, limpiaestaño o cepillo, y en Francia y en zonas de Italia se recogen nombres equivalentes ligados al trabajo del estañero y del peltrero, que la usaban para dar brillo a las piezas.

El caso más refinado es japonés. Allí Equisetum hyemale se llama tokusa y se cultiva para eso: los tallos se abren, se aplanan, se secan y se pegan sobre una tablilla, y con esa herramienta se da el acabado final a la madera y a las capas de laca antes del pulido. Un carpintero de tradición japonesa todavía la reconoce. También se ha usado en la fabricación de instrumentos de viento de madera y de cañas.

Si tienes equisetos y ganas de probarlo, funciona de verdad sobre una pieza pequeña de madera blanda, y el tacto que deja es más suave que el de una lija fina. Es un experimento inocuo, que es más de lo que se puede decir de otros usos que se le atribuyen.

Cabriola, cola de caballo, equiseto, canutillo

El nombre cabriola con el que llegó este artículo es uno más de una lista larguísima, y curiosamente apunta al mismo sitio que los demás: a la cabra y al caballo, es decir, al aspecto de crin. Cola de caballo es la traducción del latín equisetum, de equus, caballo, y saeta, cerda o crin, y muchos nombres locales repiten la idea.

Otros nombres describen el tallo en vez del penacho: canutillo, cañuela, pinillo, rabo de mula, hierba de los canutos. Y otros describen el oficio, los limpiaplata y limpiaestaño de antes. Es un buen ejemplo de cómo funcionan los nombres populares: no bautizan especies, bautizan cosas que se ven o cosas que se hacen, y por eso un mismo nombre cubre varias especies y una misma especie acumula veinte nombres. Con los equisetos eso importa más de lo normal, porque distinguir especies es aquí una cuestión de seguridad.

La especie que no se toca

Equisetum palustre, la cola de caballo de los pantanos, es tóxica y contiene alcaloides además de la tiaminasa común al género. Crece en terrenos encharcados, prados húmedos y bordes de acequia, que son sitios donde también puede haber Equisetum arvense, así que conviven.

La conclusión práctica no es aprender a distinguirlas por una descripción en una web. Es más sencilla: no se recolecta cola de caballo silvestre para consumo. Quien necesite identificar equisetos en el campo, por ejemplo para valorar un prado de siega, debe hacerlo con una clave botánica y con alguien que sepa, porque los caracteres que separan las especies son la relación entre los dientes de la vaina y la longitud del primer entrenudo de las ramas, y eso no se resuelve de memoria.

El purín y el jardín

La cola de caballo aparece a menudo recomendada como preparado para el huerto, precisamente por su sílice. Aquí conviene ser claro con el marco legal: en España solo puede emplearse como tratamiento un producto inscrito en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y el uso de fitosanitarios se rige por el Real Decreto 1311/2012, de uso sostenible, que sitúa la gestión integrada de plagas como principio, con la prevención y los medios físicos y biológicos por delante del tratamiento químico. No se dan aquí recetas caseras, ni dosis, ni intervalos. La dosis legal de cualquier producto es la de su etiqueta.

Como planta de jardín, en cambio, tiene interés real. Los equisetos quedan muy bien en el borde de un estanque, donde su forma vertical y articulada hace un contrapunto gráfico que pocas plantas dan. El problema es el rizoma, que es profundo, agresivo y prácticamente imposible de erradicar una vez suelto, así que se planta siempre en contenedor cerrado o no se planta. Está explicado en cómo plantar cola de caballo.

Lo que se ha retirado de este artículo

El texto anterior presentaba la cabriola como diurético, remineralizante, antiinflamatorio, hepatoprotector y sedante. Todo eso se ha quitado. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión tras evaluación científica, no un artículo de internet, y para la cola de caballo no hay ninguna autorizada.

Sí existe una tradición larga y bien documentada de uso de esta planta en la medicina popular europea, y también en la grecorromana y en otras. Contarlo como tradición es legítimo; presentarlo como indicación, no. No sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y con una planta que contiene tiaminasa y que se confunde con otra tóxica, el consejo sensato es no automedicarse con ella.

En resumen

La cabriola es la cola de caballo, Equisetum arvense y sus parientes, una planta sin flores ni semillas cuyo rasgo más notable es que acumula sílice en la epidermis del tallo hasta convertirlo en una superficie abrasiva. Eso le da rigidez y defensa, y a los humanos les dio durante siglos una lija vegetal con la que pulir madera, hueso, laca y metal blando.

De esa aspereza salen sus nombres, del penacho de ramas salen los que hablan de crines y colas, y de ninguna de las dos cosas sale una propiedad medicinal que se pueda afirmar. Si la vas a tener en el jardín, en contenedor; si la ves en el campo, mírala y déjala, porque la de al lado puede ser Equisetum palustre.


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