Azofeifa, azufaifa, azofaifa, jínjol, ginjol, guinja, dátil chino y jujube son la misma fruta: la drupa del azufaifo, Ziziphus jujuba, un arbolillo espinoso de la familia de las ramnáceas que lleva siglos plantado en los huertos del Levante y del sureste español. No son variedades distintas ni frutas parecidas. Son el mismo fruto llamado de siete maneras según la comarca, el idioma y quién lo esté vendiendo.
Y como este artículo viene de una web que la anunciaba como "la fruta de la eternidad", conviene dejarlo claro de entrada: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para la azufaifa. Las que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica. Todo lo que circula por ahí sobre lo que previene, refuerza o cura esta fruta se mueve fuera de ese marco.
Azufaifas en la rama, con las chapas caoba apareciendo sobre el fondo verde. En este punto es cuando más se parecen a una aceituna, que es de donde vienen la mitad de las confusiones.
De dónde viene la palabra
Azufaifa es una de esas palabras que llegaron al castellano por el árabe y que delatan por sí solas la historia del cultivo. El diccionario académico la hace venir del árabe hispánico azzufáyzafa, este del árabe clásico zufayzafah, y este a su vez del pelvi (el persa medio) zayzafūn. Es decir: la fruta viajó desde Oriente hasta la península con el nombre puesto, y lo que hoy dices en castellano es una palabra persa pasada por el árabe.
Ese origen explica dónde se come. El azufaifo se plantó en al-Ándalus y se quedó en las huertas de Murcia, Alicante, Valencia, Almería, Granada y el valle del Ebro, que es exactamente el mapa donde la gente todavía sabe lo que es un jínjol. En el resto de España la fruta se perdió del todo, y con ella el nombre.
Por otro camino, el griego zízyphon pasó al latín zizyphum y de ahí salieron el francés jujube, el italiano giuggiola y el inglés jujube, además del nombre científico del género, Ziziphus. Cuando hoy ves la fruta anunciada como jujube en una tienda española, no es un nombre nuevo: es la misma raíz antigua, vuelta a entrar por el inglés.
Un nombre por comarca
| Lengua o zona | El árbol | El fruto |
|---|---|---|
| Castellano (forma académica) | Azufaifo | Azufaifa |
| Variantes castellanas escritas | Azofaifo, azofeifo | Azofaifa, azofeifa |
| Murcia, Alicante y Levante | Jinjolero, ginjolero | Jínjol, guinja |
| Catalán y valenciano | Ginjoler | Gínjol |
| Comercio y tiendas | Dátil chino, jujube | |
| Francés e italiano | Jujubier, giuggiolo | Jujube, giuggiola |
Las dos columnas de la derecha son la fuente de casi todos los malentendidos. Alguien que ha comido jínjoles toda la vida no reconoce la palabra azufaifa, y alguien que compra dátiles chinos en una tienda de productos asiáticos no sabe que está comprando la fruta del árbol que tiene el vecino en el corral.
Tres especies distintas con nombres parecidos
Aquí es donde hay que afinar, porque bajo nombres casi iguales hay plantas que no son la misma:
- Ziziphus jujuba es el azufaifo de nuestras huertas, caducifolio, de hoja pequeña y brillante con tres nervios marcados desde la base, resistente al frío invernal y al calor extremo. Es el de este artículo.
- Ziziphus mauritiana es un pariente tropical y subtropical, de hoja más blanda y con el envés blanquecino, que no aguanta las heladas. En Venezuela y en otras zonas del Caribe lo llaman ponsigué, y en la India y el Sudeste Asiático es una fruta corriente. Muchos textos en español lo confunden con el anterior y le atribuyen sus nombres.
- Ziziphus lotus es el azufaifo silvestre, el arto, un arbusto bajo y muy espinoso del sureste árido peninsular. No se planta: está ahí desde siempre, y forma parte de la vegetación natural de zonas semiáridas de Almería y Murcia.
Si te encuentras un azufaifo silvestre en el campo, la advertencia es sencilla: no lo arranques ni lo trasplantes. Las formaciones de arto del sureste están dentro de espacios y figuras de protección en varias zonas, y la situación legal concreta depende de la comunidad autónoma y del espacio; consúltala en el órgano ambiental correspondiente antes de tocar nada.
La hoja pequeña, brillante y con tres nervios que salen juntos de la base identifica al azufaifo de huerta, Ziziphus jujuba, y lo separa de sus parientes.
Ni es un dátil, ni es una aceituna
Los dos nombres comerciales que más circulan son engañosos. "Dátil chino" viene de que la azufaifa, cuando se deja pasificar, se arruga y toma un sabor dulce que recuerda al dátil. Pero el dátil es el fruto de una palmera y la azufaifa es la drupa de un arbolillo caducifolio de otra familia: no tienen nada que ver.
La confusión con la aceituna es puramente visual y solo funciona en verde. La azufaifa inmadura tiene el tamaño, la forma ovalada y el verde brillante de una oliva de mesa, y por eso aparece descrita así en textos antiguos. Después vira a amarillo con manchas caoba y termina en pardo rojizo, un color que la aceituna no hace nunca.
Dentro lleva un solo hueso alargado, leñoso y acabado en punta por los dos extremos. Ese hueso no se come ni se tritura: se retira, como el de una ciruela. Lo que se come es la carne, que en verde es crujiente y algo astringente, como una manzana pequeña, y ya pasificada se vuelve blanda, harinosa y dulce.
Qué nombre usar
Depende de con quién hables, y esa es la respuesta honesta. Si escribes, azufaifa y azufaifo son las formas que recoge el diccionario y las que entiende cualquiera que busque información. Si estás en un mercado de Murcia, Alicante o las comarcas valencianas, pide jínjoles o gínjols y te entenderán a la primera. Si buscas en internet en inglés, la palabra es jujube, y te saldrá sobre todo información china, porque allí es un cultivo mayor con centenares de variedades.
Y si lo que tienes delante es una bolsa de "dátiles chinos" secos en una tienda de alimentación asiática, ya sabes qué estás comprando: la misma fruta del mismo árbol que se planta en las huertas del Levante español desde hace mil años.
En resumen
Azofeifa, azufaifa, jínjol, guinja, dátil chino y jujube son nombres de una sola fruta, la del azufaifo Ziziphus jujuba, y la colección de variantes es el rastro de un cultivo que entró por el árabe desde Persia, se quedó en el sureste y el Levante, y vuelve ahora por el inglés con el nombre latino puesto. No confundas la especie de huerta con Ziziphus mauritiana, que es tropical, ni con Ziziphus lotus, el arto silvestre del sureste, que ni se planta ni se toca.
De lo que se le atribuye en materia de salud no hay nada que decir, porque no existe ninguna declaración autorizada al amparo del Reglamento (CE) 1924/2006. Lo que sí es cierto es que da una fruta poco común, en un árbol que aguanta la sequía como pocos. Si quieres plantarlo, lo tienes contado en el azufaifo o jinjolero y en la ficha de Ziziphus jujuba.