Cien gramos de acerola recolectada a media maduración pueden contener entre 1.500 y 3.000 mg de vitamina C. Una naranja ronda los 50 mg. Ese salto de dos órdenes de magnitud es lo que ha convertido a un arbusto caribeño en materia prima de la industria de complementos alimenticios, y también lo que ha generado a su alrededor una cantidad notable de literatura publicitaria que conviene separar de los hechos.

Malpighia emarginata es un arbusto o arbolito de la familia Malpighiaceae, originario de la península de Yucatán, América Central, el norte de Sudamérica y las Antillas. En español se le llama acerola, cereza de Barbados, cereza de las Antillas o semeruco, según el país. Nada tiene que ver con el acerolo europeo (Crataegus azarolus), un rosáceo mediterráneo de fruto amarillento que comparte nombre por pura coincidencia lingüística y con el que se confunde en buscadores y catálogos.

Arbusto de acerola, Malpighia emarginata, con hojas y frutos rojos

Cómo es la planta

Crece como arbusto muy ramificado desde la base, de 2 a 4 metros de altura en cultivo, aunque en condiciones favorables y sin poda puede alcanzar los 6. El porte es abierto y algo desordenado, con ramas finas y quebradizas que se descuelgan bajo el peso de la cosecha.

Las hojas son perennes, opuestas, pequeñas —de 2 a 8 cm—, ovales u obovadas, con el ápice a veces escotado, que es de donde viene el epíteto emarginata. Un detalle que merece la pena saber antes de podar: las hojas jóvenes y los brotes tiernos llevan tricomas urticantes, unos pelillos rígidos que se clavan en la piel y producen picor y erupción en personas sensibles. Trabaja con guantes y manga larga.

La flor es lo más bonito de la planta y aparece en pequeños corimbos axilares: cinco pétalos rosados o lilas, con la uña larga y estrecha y el limbo redondeado y arrugado, de modo que la flor parece un molinillo. En la base de los sépalos hay glándulas productoras de aceite, no de néctar. Esto no es un dato de coleccionista: la polinización natural de la acerola depende de abejas del género Centris, que recogen ese aceite. En jardines europeos, sin esas abejas, el cuajado suele ser pobre aunque la floración sea abundante, y la solución es polinizar a mano con un pincel o tener dos ejemplares de clones distintos, porque muchos cultivares son parcialmente autoincompatibles.

El fruto es una drupa de 1 a 3 cm, roja o anaranjada, con tres lóbulos poco marcados y tres huesos en su interior. Madura muy deprisa: de 21 a 25 días desde la floración. Es jugoso, ligeramente ácido y de piel finísima, con un defecto comercial que explica por qué no lo verás en la frutería: aguanta tres o cuatro días desde la recolección y después fermenta. De ahí que casi toda la producción mundial se transforme en zumo, pulpa congelada o polvo.

Cuánta vitamina C, en serio

El contenido de ácido ascórbico varía enormemente con el estado de madurez, y va justo al revés de lo que uno esperaría. El fruto verde o pintón concentra el máximo —cifras publicadas de 1.500 a 4.500 mg/100 g según cultivar y análisis— y va perdiendo vitamina C conforme se pone rojo y blando, hasta quedar en un rango aproximado de 1.000 a 1.700 mg/100 g en el fruto plenamente maduro. La industria cosecha en verde por ese motivo, no por comodidad logística.

Sobre el título de «la fruta con más vitamina C del mundo», que se repite en todas partes: no es exacto. El camu camu (Myrciaria dubia), amazónico, se mueve en cifras comparables o superiores, y la ciruela de Kakadu australiana (Terminalia ferdinandiana) las supera con holgura, con valores que llegan a varios gramos por cada 100 g de pulpa. La acerola está en el podio, desde luego, pero no en solitario.

Hay otro matiz que la publicidad omite: la vitamina C es termolábil y se oxida con facilidad. Un zumo de acerola pasteurizado y almacenado meses no lleva ni de lejos lo que llevaba la fruta en el árbol. Si tienes la planta, el fruto recién cogido es lo mejor que vas a conseguir.

Dónde se puede cultivar en España

Esta es la conversación decisiva antes de comprar nada. La acerola es una planta tropical y subtropical sin ninguna tolerancia al frío real. Un ejemplar joven se daña ya en torno a 0 °C y puede morir con una sola noche de helada; un adulto bien establecido aguanta un descenso breve a -1 o -2 °C perdiendo hoja y ramillas, pero no repite el truco muchos inviernos. Para crecer y fructificar quiere medias por encima de 20 °C y le va bien la humedad ambiental alta.

Traducido al mapa peninsular e insular: cultivo al aire libre con posibilidades reales solo en Canarias —a baja altitud— y en microclimas muy concretos de la costa tropical de Granada y Málaga, la Axarquía o algún enclave resguardado del litoral de Huelva y Alicante. Fuera de ahí, la acerola es planta de maceta grande que veranea en el exterior e inverna en invernadero, galería acristalada o interior muy luminoso, por encima de 10 °C.

En maceta se comporta razonablemente si se le da recipiente amplio —a partir de 40 litros para un ejemplar productivo— y se acepta que la cosecha será modesta. Podar para mantenerla en 1,5 o 2 metros es perfectamente viable, porque rebrota bien.

Suelo, riego y abonado

Suelo. Se adapta a texturas distintas siempre que drenen, pero prefiere pH ligeramente ácido a neutro, entre 5,5 y 6,5. En suelos calizos aparece clorosis férrica con la misma facilidad que en un cítrico, y ahí toca corregir con quelato de hierro EDDHA, el único que se mantiene estable por encima de pH 7. En maceta, una mezcla de sustrato universal, compost y perlita o fibra de coco, un tercio de cada, funciona bien.

Nematodos. Conviene decirlo alto: Malpighia emarginata es muy sensible a los nematodos agalladores del género Meloidogyne. En suelos arenosos y cálidos con historial de hortícolas, las raíces se llenan de agallas, la planta se queda pequeña, amarillea y no responde al abonado. Antes de plantar en pleno suelo en zona cálida, revisa las raíces de cualquier cultivo previo. Si hay agallas, planta en contenedor.

Riego. Regular y sin encharcar. La acerola tiene raíces relativamente superficiales y sufre la sequía deprisa: en estrés hídrico prolongado tira flor y fruto cuajado antes de perder hoja. En verano, en costa mediterránea, un ejemplar adulto en suelo pide riego cada dos o tres días; en maceta, casi a diario. Curiosamente, un episodio de sequía moderada seguido de riego abundante o de lluvia es lo que dispara la floración, y de ahí que en el trópico haya tres o cuatro cosechas al año.

Abonado. Es planta exigente en nutrientes por su ritmo de fructificación. Un abono equilibrado de liberación lenta al inicio de primavera y aportes quincenales de un abono líquido para frutales durante el periodo de crecimiento cubren bien sus necesidades. Vigila el calcio y el boro: su carencia se manifiesta en fruto que cae antes de madurar. Y no te pases de nitrógeno, que produce mucha rama y poca flor.

Plantación y multiplicación

El momento de plantar o trasplantar es la primavera, ya pasado todo riesgo de frío, con el suelo templado. En Canarias hay margen desde marzo; en costa peninsular, mejor esperar a mayo. Marco de plantación de 4 × 4 metros si se quiere el arbusto libre.

Por semilla el resultado es decepcionante y conviene saberlo antes de intentarlo: buena parte de los huesos están vacíos o mal formados y la germinación se queda en porcentajes bajos y erráticos, con semanas de espera. Además, la descendencia es muy variable en calidad de fruto y tarda años en producir.

El camino serio es el esqueje semileñoso: ramillas de 15 a 20 cm de madera del año, tomadas a finales de primavera o en verano, deshojadas por abajo, tratadas con hormona de enraizamiento y puestas en perlita o mezcla de turba y arena, con humedad ambiental alta y a 25-30 °C. Enraízan en cuatro a seis semanas y conservan las características de la planta madre. El acodo aéreo también funciona muy bien en esta especie y da plantas de buen tamaño en pocos meses. Cultivares seleccionados como 'Florida Sweet', 'B-17' o 'Manoa Sweet' se propagan siempre por vía vegetativa.

Cuidado con qué Malpighia compras

Hay otra especie que llega a los viveros europeos como planta ornamental de interior y de bonsái: Malpighia coccigera, la falsa acebo o cerezo de Barbados enano. Es fácil de distinguir si sabes qué mirar: hoja diminuta, coriácea y con el borde dentado y espinoso, como el acebo, frente a la hoja mayor y de borde entero de la acerola. Su fruto es rojo y decorativo, del tamaño de un guisante, sin interés alimentario ni nada parecido al contenido en vitamina C de M. emarginata. Quien la compre esperando cosecha va a esperar sentado.

Los nombres Malpighia glabra y Malpighia punicifolia aparecen todavía en etiquetas y en la bibliografía como sinónimos de la acerola. Estrictamente, M. glabra es una especie distinta, de fruto más pequeño y menos rico en ácido ascórbico, aunque durante décadas se han usado los tres nombres de forma intercambiable, incluida buena parte de la literatura científica antigua. Si lo que buscas es fruta, pide la planta por cultivar nombrado y no por nombre científico.

Flores rosadas de acerola con los pétalos de uña larga

En la cocina

Recolectada roja y blanda, la acerola se come directamente, aunque el sabor es más ácido y menos aromático que el de una cereza y suele decepcionar a quien espera lo segundo. Su terreno natural es el zumo, los batidos, las mermeladas y los sorbetes, mezclada con frutas más dulces que compensen la acidez. Los huesos son duros y no se comen; se cuelan.

Si vas a procesarla, hazlo el mismo día de la recolección. Congelar el fruto entero o la pulpa conserva bastante bien la vitamina C; hervir mucho tiempo o dejar el zumo en la nevera destapado la destruye deprisa por oxidación.

Uso medicinal: tradición y evidencia

Conviene separar lo que dice el uso popular de lo que dicen los ensayos, porque en el caso de la acerola se mezclan continuamente.

Lo que sí está establecido es la composición: el fruto es una fuente extraordinariamente concentrada de vitamina C, y también aporta carotenoides, antocianinas y polifenoles con actividad antioxidante medida en laboratorio. Como fuente natural de ácido ascórbico para prevenir o corregir un déficit de vitamina C, la acerola cumple sin discusión.

Lo que no está demostrado es el salto de ahí a los beneficios que se le atribuyen en la publicidad. La revisión de los ensayos clínicos sobre vitamina C y resfriado común es bastante clara: la suplementación habitual no reduce la incidencia de resfriados en la población general, y su efecto sobre la duración es modesto, del orden de un día menos en adultos. Los ensayos específicos con extracto de acerola en humanos son escasos, pequeños y de calidad limitada, y no permiten afirmar que refuerce el sistema inmunitario, adelgace, controle la glucemia ni prevenga enfermedad cardiovascular. Que un extracto tenga capacidad antioxidante en un tubo de ensayo no significa que produzca un efecto clínico en una persona.

Precauciones reales. Dosis altas de vitamina C pueden causar molestias digestivas y diarrea, y aumentan la excreción urinaria de oxalato, lo que las desaconseja en personas con antecedentes de cálculos renales de oxalato cálcico o con insuficiencia renal. La vitamina C incrementa la absorción intestinal de hierro, algo indeseable en hemocromatosis o en sobrecarga férrica. Puede interferir en la lectura de los glucómetros y en algunas determinaciones analíticas de laboratorio. Se han descrito reacciones alérgicas a la acerola con reactividad cruzada en personas alérgicas al látex. Y en embarazo y lactancia, comer la fruta es una cosa y tomar concentrados de alta dosis es otra distinta; ahí, mejor preguntar.

Nada de esto convierte a la acerola en un problema: es fruta, y como fruta es excelente. Pero si estás pensando en complementos concentrados, en tomarla junto con medicación crónica —anticoagulantes, antidiabéticos, tratamiento antihipertensivo— o en sustituir con ella algo que te haya pautado un profesional, la consulta es con tu médico o tu farmacéutico, no con el arbusto del patio.

En resumen

Malpighia emarginata es un arbusto ornamental muy agradecido, de flor rosada y fruto rojo, con un contenido en vitamina C que no exagera nadie: entre veinte y sesenta veces el de una naranja, y máximo cuando el fruto aún no está del todo maduro. El obstáculo en España es el clima: sin protección invernal solo prospera en Canarias y en enclaves litorales muy cálidos del sur, y en el resto hay que cultivarla en maceta grande y guardarla del frío. Suelo drenante y algo ácido, riego regular sin charco, abonado equilibrado y ojo con los nematodos. Multiplícala por esqueje semileñoso o acodo, nunca por semilla si quieres fruta en un plazo razonable, y no confundas la planta con Malpighia coccigera, que es solo decorativa. En cuanto a sus virtudes medicinales, la vitamina C está ahí y es real; los milagros que se le cuelgan encima, no.


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