Pedir "un remolque de estiércol" sin especificar de qué animal es como pedir madera sin decir para qué. Entre el excremento de vaca y el de gallina hay una diferencia de cuatro veces en nitrógeno, de casi tres veces en la relación carbono-nitrógeno y de varios meses en el tiempo que necesitan antes de tocar una raíz. Esta es la comparación entre los estiércoles disponibles en España, con lo que cada uno hace en el suelo y a qué cultivo le conviene.
Estiércol de vacuno
Riqueza en fresco: 0,5-0,6 % de nitrógeno, 0,3 % de fósforo, 0,5-0,6 % de potasio. Relación C/N: 18-25. Humedad: 75-80 %.
Es el estiércol más pobre en nutrientes y, a la vez, el mejor aporte de materia orgánica por volumen. Se le llama estiércol frío porque su fermentación es lenta y apenas se calienta: la vaca es un rumiante eficiente y devuelve un material ya muy digerido, húmedo y compacto, que se descompone despacio y deja un humus estable de larga duración.
Quema poco en comparación con los demás, aunque en fresco sigue siendo fitotóxico. Compostaje: 4 a 6 meses, y necesita volteos porque su compacidad y su humedad favorecen las zonas anaerobias. Va bien en suelos arenosos y pobres, donde su materia orgánica mejora la retención de agua, y en cualquier terreno que lleve años cultivado sin aporte. Cultivos: hortalizas de hoja, praderas, frutales, ornamentales de macizo, y en general todo lo que agradezca una mejora estructural más que un empujón de nitrógeno. Dosis: 4-6 kg/m² de producto compostado, de fondo.
Olor y manejo: olor moderado, que desaparece al compostar. Su gran inconveniente es la carga de semillas de malas hierbas: el rumen no destruye todas las que pasan por él, y un estiércol de vaca mal compostado siembra el huerto de gramíneas y de amaranto.
Estiércol de ovino
Riqueza: 0,8-1,0 % de nitrógeno, 0,4-0,5 % de fósforo, 0,8-1,0 % de potasio. C/N: 15-20. Humedad: 55-65 %.
Estiércol caliente: fermenta con rapidez y libera calor. Sale en forma de bolitas secas, lo que hace su manejo mucho más cómodo que el del vacuno, y destaca por su contenido en potasio, el más alto entre los estiércoles de herbívoro grande.
Quema en fresco de forma moderada a alta, más que el vacuno. Compostaje: 3 a 4 meses, con buena aireación natural gracias a su textura. Va bien en suelos arcillosos, pesados y fríos, donde su fermentación rápida ayuda a activar la biología del suelo, y en climas húmedos del norte. Cultivos: exigentes en potasio —tomate, pimiento, patata, cebolla, ajo—, viña y frutales de hueso. Dosis: 3-4 kg/m².
Olor y manejo: olor bajo y poco persistente, fácil de transportar y esparcir. Como el vacuno, arrastra semillas de malas hierbas si no se composta bien.
Estiércol de caprino
Riqueza: 1,0-1,3 % de nitrógeno, 0,5-0,6 % de fósforo, 1,0-1,2 % de potasio. C/N: 12-18. Humedad: 50-60 %.
Se parece mucho al de oveja pero es algo más concentrado y más seco, porque la cabra aprovecha el agua mejor y ramonea material más leñoso. Es el estiércol clásico del sur y del interior seco, donde el ganado caprino abunda.
Quema bastante en fresco, en la línea del ovino o por encima. Compostaje: 3 meses bastan, y conviene humedecer la pila porque de origen viene seca y la fermentación se para sin agua. Va bien en suelos calcáreos y secos del centro y del sur peninsular, y en huertos donde interese un producto compacto y limpio de manejar. Cultivos: hortícolas en general, olivo, almendro, viña. Dosis: 2,5-4 kg/m².
Olor y manejo: de los más discretos, casi inodoro una vez seco.
Estiércol equino
Riqueza: 0,6-0,7 % de nitrógeno, 0,3 % de fósforo, 0,5-0,6 % de potasio. C/N: 25-30, la más alta del grupo por la cantidad de cama de paja o viruta que lo acompaña.
El caballo no es rumiante y digiere peor la fibra, así que devuelve un material más grosero, más aireado y con más celulosa sin degradar. Es el estiércol más caliente: bien apilado y húmedo alcanza 60-70 °C en pocos días, y esa es la propiedad que se aprovecha en la cama caliente para adelantar semilleros en invierno.
Quema poco si lleva mucha paja, precisamente porque su C/N alto inmoviliza nitrógeno en lugar de liberarlo, aunque ese mismo efecto puede provocar una carencia temporal si se incorpora fresco. Compostaje: 3 a 4 meses; su estructura hace la pila fácil de manejar. Va bien en suelos arcillosos y compactados, a los que esponja como ningún otro. Cultivos: hortícolas en general, champiñón, semilleros tempranos. Dosis: 4-5 kg/m².
El compostaje detallado, el montaje de la cama caliente y los avisos específicos sobre antiparasitarios y sobre residuos de aminopiralida en la paja tienen su propio artículo, el dedicado a las propiedades del estiércol de caballo.
Gallinaza
Riqueza en fresco: 1,5-2 % de nitrógeno, 1,5-2 % de fósforo, 0,8-1 % de potasio; sobre materia seca sube a 3-5 % de nitrógeno. C/N: 7-10, la más baja. Humedad: 60-75 %.
Es el estiércol más concentrado del corral y el que más se parece a un abono mineral en su comportamiento. Aporta además mucho calcio, procedente de la dieta de las ponedoras, y con él un ligero efecto de subida de pH.
Quema muchísimo en fresco: con una relación C/N tan baja, el nitrógeno se libera de golpe como amoníaco y arrasa raíces y hoja en cuestión de días. Ninguna otra forma de estiércol exige tanta prudencia. Compostaje: 5 a 6 meses, y siempre mezclada con material rico en carbono —paja, hoja seca, viruta— porque sola se apelmaza, se vuelve anaerobia y pierde nitrógeno a la atmósfera. La versión comercial peletizada llega secada a alta temperatura y lista para usar. Va bien en suelos pobres en fósforo y en huertos intensivos. Cultivos: hortalizas de hoja y de fruto exigentes; se evita en leguminosas, que fijan su propio nitrógeno, y en cultivos de raíz, a los que el exceso les da hoja. Dosis: 1-2 kg/m² compostada, o 100-150 g/m² del producto peletizado.
Olor y manejo: olor amoniacal intenso y muy persistente, difícil de justificar en un jardín pegado a la casa. Es también el estiércol con más riesgo sanitario por Salmonella, de modo que el compostaje termófilo aquí no es opcional.
Palomina y estiércol de aves
Riqueza en fresco: 2-3 % de nitrógeno, 1,5-2 % de fósforo, 1 % de potasio. C/N: 6-8.
La palomina supera incluso a la gallinaza en concentración, y lo mismo vale para el excremento de codorniz o de otras aves de jaula. Fue durante siglos un abono apreciado en los palomares de Castilla, y se sigue empleando en dosis muy pequeñas.
Quema más que ningún otro. Compostaje: 6 meses, mezclada al menos al 20 % con material carbonado. Cultivos: como refuerzo puntual de nitrógeno y fósforo, nunca como abonado de base. Dosis: 300-500 g/m² del producto ya compostado.
Un aviso concreto de salud: el excremento seco de paloma acumulado en palomares o en desvanes genera polvo que puede vehicular Chlamydia psittaci y esporas de hongos con capacidad de causar infecciones respiratorias. Se maneja húmedo y con mascarilla FFP2, y no se barre en seco en espacios cerrados.
Estiércol de porcino
Riqueza: 0,5-0,6 % de nitrógeno, 0,4 % de fósforo, 0,4 % de potasio en la fracción sólida; el purín líquido baja a 0,3-0,6 % de nitrógeno con más del 90 % de agua. C/N: 10-14. Humedad: 80-90 %.
Es el peor candidato para un huerto familiar y conviene decirlo sin rodeos. El cerdo es monogástrico y su excremento sale pastoso, muy húmedo y sin estructura, lo que dificulta la aireación de la pila y alarga el compostaje más allá de seis meses salvo que se mezcle con abundante material estructurante.
El problema añadido es la acumulación de cobre y zinc: ambos se añaden a los piensos de porcino y se excretan casi íntegros, de modo que las aplicaciones repetidas los concentran en el suelo hasta niveles que resultan tóxicos para las plantas y para la fauna edáfica. En agricultura extensiva se gestiona con planes de dosificación; en un huerto de cien metros cuadrados no hay forma razonable de controlarlo.
Va bien en cultivos extensivos de cereal, aplicado por profesionales con análisis previo. Olor y manejo: el más desagradable y el más persistente de todos, y en el caso del purín, con emisiones de amoníaco y de sulfhídrico que exigen precauciones propias.
Estiércol de conejo
Riqueza: 1,5-2,4 % de nitrógeno, 1,2-1,4 % de fósforo, 0,6-1,0 % de potasio. C/N: 10-12. Humedad: 50-60 %.
Es el mejor estiércol al que puede acceder un huerto pequeño: casi tan rico como la gallinaza, pero en forma de bolitas secas, compactas y de liberación algo más gradual, que se manejan con una pala y sin guantes de faena.
Quema poco en comparación con su riqueza, gracias a esa liberación progresiva; aun así no se aplica en fresco al pie de una planta. Es el único que, seco y bien repartido, admite un uso casi inmediato en dosis muy pequeñas sobre suelo desnudo. Compostaje: 2 a 3 meses bastan, y es además la materia prima favorita del vermicompostaje: las lombrices lo transforman en pocas semanas. Va bien en cualquier suelo. Cultivos: hortícolas de hoja y de fruto, plantas de maceta con dosis muy reducidas. Dosis: 1-2 kg/m².
Olor y manejo: el más limpio del grupo. La salvedad es la cama empapada de orina, que concentra urea y sí quema con facilidad.
Cuál elegir según lo que se busque
- Materia orgánica y estructura, ante todo: vacuno. Es el que más volumen de humus estable deja por kilo aplicado.
- Nitrógeno rápido y potente: gallinaza, palomina o conejo, siempre compostados y en dosis pequeñas.
- Potasio para fruto y raíz: ovino y caprino.
- Suelo arcilloso, pesado y frío: equino y ovino, que fermentan caliente y esponjan.
- Suelo arenoso que no retiene nada: vacuno, por su capacidad de retención de agua.
- Suelo pobre en fósforo: gallinaza o estiércol de conejo.
- Huerto pequeño en zona urbana, con vecinos cerca: conejo o caprino, por el olor; nunca porcino ni gallinaza fresca.
- Semilleros y sustrato de maceta: ninguno. Ahí van compost maduro y humus de lombriz, no estiércol.
- Adelantar semilleros con cama caliente: equino, sin discusión.
Los avisos que valen para todos
Nunca en fresco. Es la regla que no admite excepción. Un estiércol sin compostar libera amoníaco que quema raíces y hoja, provoca fermentaciones anaerobias en el suelo y arrastra patógenos —Escherichia coli, Salmonella, Listeria— que pueden llegar a hortalizas que se consumen crudas. La referencia internacional en producción ecológica exige 120 días entre la aplicación de estiércol no compostado y la cosecha de un producto en contacto con el suelo, y 90 días si no lo toca. Con estiércol correctamente compostado, ese plazo desaparece.
Semillas de malas hierbas. Las que sobreviven al tracto digestivo germinan alegremente en el bancal. Se destruyen si la pila alcanza y mantiene 55-65 °C durante al menos quince días, con tres volteos que lleven al centro el material de los bordes. Una pila fría, pequeña o sin voltear no las mata: hace falta un volumen mínimo de aproximadamente un metro cúbico para que la temperatura suba y se sostenga.
Residuos de medicamentos. Los antiparasitarios de uso ganadero —ivermectina, moxidectina— se excretan en gran parte sin metabolizar y son tóxicos para las lombrices y los insectos coprófagos que hacen el trabajo de descomposición. Los antibióticos usados en producción intensiva plantean además un problema de resistencias. La medida práctica es preguntar por el origen y por la fecha del último tratamiento, y dejar reposar el estiércol más tiempo cuando no haya respuesta.
Residuos de herbicidas. Es el riesgo menos visible y el más destructivo. Los herbicidas de la familia de las piridinas —aminopiralida, clopiralid, picloram— se aplican sobre praderas y cereales, pasan intactos por el animal, sobreviven al compostaje y siguen activos en el estiércol durante meses o años. A concentraciones de partes por mil millones deforman tomates, patatas, guisantes, habas y lechugas: hojas acopadas, retorcidas y en forma de helecho, con la planta parada. Ante un estiércol o un compost de origen desconocido, la comprobación sensata es un bioensayo: sembrar unas habas o unos guisantes en dos macetas, una con el material mezclado al 50 % y otra solo con tierra, y comparar el crecimiento a las tres semanas. Si aparece deformación, ese lote no entra en el huerto.
En resumen
El vacuno es el más pobre y el mejor para construir estructura, sobre todo en suelo arenoso; el ovino y el caprino son secos, cómodos, ricos en potasio y de fermentación caliente, indicados en tierras arcillosas; el equino es el más aireado y el único útil para cama caliente; la gallinaza y la palomina son los más concentrados, los que más queman y los que más compostaje exigen; el conejo ofrece la mejor relación entre riqueza y facilidad de manejo para un huerto pequeño; y el porcino, por su humedad, su olor y su acumulación de cobre y zinc, no tiene sitio en un jardín familiar. Sea cual sea, se aplica compostado, con la pila caliente el tiempo suficiente para matar semillas y patógenos, y con la vista puesta en el origen: los residuos de antiparasitarios y, sobre todo, los de herbicidas persistentes son el problema que no se ve hasta que las plantas salen retorcidas.