Ninguna de estas plantas quita el dolor, y aquí no vas a encontrar preparaciones ni cantidades. La versión anterior de esta página las presentaba como una alternativa a los medicamentos y llegaba a dar pautas concretas de cuánto tomar y durante cuántos días. Eso se ha retirado entero y no se sustituye por otra cosa. En la Unión Europea no se puede atribuir a un alimento efectos sobre la salud sin una declaración autorizada, y esas declaraciones están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea. Un dolor que no cede, o que aparece sin motivo, se consulta con un médico.

Lo interesante de la lista es otra cosa, y sí tiene que ver con plantas: albahaca, clavo, eneldo, ajo, jengibre, menta, romero, tomillo y lavanda son aromáticas de huerto y de maceta, casi todas cultivables en España sin complicación. Y una de ellas, el clavo, es el ejemplo real de una molécula vegetal que sí acabó en la farmacia. De dónde viene la fama de estas hierbas, y dónde está el límite de esa fama, es lo que cuenta esta página.

De dónde viene la fama

La historia que alimenta todas estas listas es cierta, pero es una historia de química, no de infusiones. Muchos fármacos salieron de plantas: la salicina de la corteza de sauce está en el origen del ácido acetilsalicílico, y la morfina se aisló del látex de la adormidera a comienzos del siglo XIX. En los dos casos el camino fue el mismo: identificar la molécula, purificarla, medir qué hace y en qué cantidad, y fabricarla con una concentración conocida y constante.

Ese último punto es el que separa el medicamento de la planta. Una mata de tomillo no tiene una concentración constante de nada: varía con el quimiotipo, el suelo, la estación, la hora de la recolección y el secado. Por eso la planta te da sabor y aroma de forma fiable, y no una dosis.

El clavo y el eugenol, el caso real

Montón de clavos de olor secos Clavos de olor. Cada uno es un botón floral sin abrir, secado antes de que se abriera la flor.

El clavo de olor procede de Syzygium aromaticum, un árbol de la familia del mirto originario de las islas Molucas, en Indonesia. Lo que se comercia no es un fruto ni una semilla: es el botón floral cerrado, recogido antes de abrirse y secado, con los cuatro sépalos formando la "corona" que se ve arriba del clavito.

Su aceite esencial es riquísimo en eugenol, un fenilpropanoide con olor característico, y el eugenol tiene un uso real y bien establecido en odontología: forma parte de los cementos de óxido de zinc y eugenol que se usan como obturaciones provisionales y en materiales dentales. Esa es la conexión auténtica entre el clavo y el alivio del dolor de muelas, y explica por qué la gente asocia una cosa con la otra desde hace siglos.

Ahora la otra mitad, que las listas nunca cuentan. Un material dental se aplica en una consulta, en una cavidad concreta y en cantidad controlada. El aceite esencial de clavo puro es irritante para la mucosa y se han descrito intoxicaciones por ingestión, sobre todo en niños. Los aceites esenciales no son infusiones concentradas: son productos de alta concentración y se ingieren con muy poco margen. Como árbol tropical, por cierto, el clavero aquí no se cultiva al aire libre.

Las que sí puedes cultivar en España

Brotes de albahaca de hoja grande y verde intenso Albahaca. Pinzar las puntas antes de que saque flor es lo que mantiene la mata dando hoja.

La albahaca (Ocimum basilicum) es una labiada anual de origen tropical y eso manda en su cultivo: se siembra en primavera cuando ya no hay riesgo de helada, quiere calor, sol y riego regular, y se muere con el primer frío serio. Lo que alarga la cosecha es pinzar las puntas para retrasar la floración. Mosquea con el aire frío y con el riego irregular. Ficha en cómo plantar albahaca.

Hojas de menta de limbo redondeado y muy rugoso formando una mata densa Las mentas se hibridan entre sí con facilidad y por eso los nombres comerciales son un lío. En maceta se controlan; en el suelo, no.

La menta es un género (Mentha) lleno de híbridos, empezando por la hierbabuena y la menta piperita. Todas comparten dos cosas: estolones que corren bajo tierra y una capacidad notable de invadir el bancal entero. La recomendación de siempre es tenerla en maceta, o enterrar la maceta si la quieres en el suelo. Prefiere semisombra y suelo fresco.

Ramas de romero con flores azuladas sobre un mortero blanco Romero en flor. Su nombre científico cambió: hoy se clasifica dentro del género Salvia.

El romero es un arbusto perenne mediterráneo de hoja lineal y revuelta por el margen. Aquí hay un detalle de nomenclatura que el texto original ignoraba: los estudios filogenéticos llevaron a incluirlo en el género Salvia, de modo que hoy se nombra Salvia rosmarinus, aunque Rosmarinus officinalis sigue viéndose en etiquetas y viveros. Es planta de secano: sol pleno, suelo drenado y poco riego. Se multiplica muy bien por esqueje semileñoso. Ver cómo plantar romero.

El tomillo (Thymus vulgaris y otras muchas especies del género, varias de ellas ibéricas) pide lo mismo que el romero y todavía menos agua. Su aroma depende del quimiotipo, y hay poblaciones de la misma especie que huelen a timol, a carvacrol o a linalol según de dónde procedan. La lavanda (Lavandula spp.) completa el trío de secano: pleno sol, suelo pobre y drenado, y poda ligera tras la floración sin entrar en la madera vieja.

Eneldo, y por qué con las umbelíferas hay que mirar dos veces

Hojas filiformes de eneldo junto a un montón de sus frutos secos Eneldo: hoja finísima y frutos ovales y aplanados con costillas claras. Lo que se llama "semilla" de eneldo es en realidad el fruto.

El eneldo (Anethum graveolens) es una anual de la familia de las umbelíferas, con las hojas divididas en segmentos filiformes y una umbela amarilla. Se siembra directamente en primavera, no le gusta el trasplante porque tiene raíz pivotante, y se espiga pronto con calor.

Aquí va la advertencia importante de toda esta página. La familia de las umbelíferas incluye hortalizas y aromáticas corrientes (zanahoria, hinojo, perejil, apio, eneldo) y también algunas de las plantas más tóxicas de la flora europea, como la cicuta (Conium maculatum) y la cicuta acuática. De lejos se parecen: mata alta, hoja muy dividida, umbela blanca o amarillenta. Las confusiones al recolectar en el campo han causado intoxicaciones graves y muertes. La regla práctica es corta: una umbelífera silvestre no se recolecta si no la identificas con total seguridad. En el huerto, sembrada por ti y en su bancal, no hay problema. Ante una ingestión accidental, al médico o al Instituto Nacional de Toxicología.

Ajo y jengibre

Cabezas de ajo blanco amontonadas El olor del ajo aparece al cortarlo: la alicina se forma cuando se rompen las células y una enzima entra en contacto con su precursor.

El ajo (Allium sativum) tiene una química curiosa y comprobable: el diente intacto casi no huele. Al cortarlo o machacarlo, las células rotas ponen en contacto la aliinasa con la aliina y se forma la alicina, responsable del olor. Es un cultivo invernal que se planta diente a diente en otoño e invierno y se recoge a comienzos del verano. Y una nota de seguridad que el original ignoraba al proponer aplicarlo sobre la piel: el ajo crudo en contacto prolongado con la piel provoca quemaduras químicas, y hay casos descritos precisamente por hacer eso.

El jengibre (Zingiber officinale) es un rizoma, no una raíz, de una herbácea tropical. En España vive en maceta salvo en litorales sin heladas y en Canarias, y necesita una temporada larga de calor y humedad para engordar. Su picor procede de los gingeroles, que al secar el rizoma se transforman en shogaoles, y por eso el jengibre seco pica distinto al fresco.

En resumen

Esta página ya no dice que ninguna planta quite el dolor, porque no hay declaración autorizada que lo respalde y porque dar pautas de consumo en una web es justo lo que no se debe hacer. Lo que queda es mejor: un puñado de aromáticas que se cultivan bien aquí, tres de secano que aguantan el verano sin regar (romero, tomillo y lavanda), dos anuales de temporada (albahaca y eneldo), una invasora simpática que conviene tener en maceta (la menta) y dos cultivos comestibles con una química que se puede explicar sin inventar nada.

Y una historia real: el eugenol del clavo, que efectivamente llegó a la consulta del dentista, pero como material dental purificado y dosificado, no como remedio casero. Esa es exactamente la distancia entre una planta y un medicamento. Los aceites esenciales no son inocuos, natural no quiere decir seguro, y un dolor persistente se lleva al médico.


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