La McIntosh es la manzana de Canadá, la que aparece en cualquier huerto de Ontario, Quebec o Nueva Inglaterra, y la que ha dado origen a media docena de variedades conocidas. También es una de las peores elecciones posibles para un huerto español, y conviene decirlo antes de que compres el plantón: está construida para inviernos largos y fríos y para veranos frescos, dos cosas que casi ninguna comarca manzanera de aquí ofrece.
Eso no la convierte en una mala variedad. La convierte en una variedad de otro sitio. En este artículo tienes de dónde viene, qué la hace reconocible, por qué el frío invernal es el factor que decide y con qué manzano tiene sentido sustituirla si lo que buscabas era una manzana tierna, aromática y de piel fina.
El rojo se extiende sobre un fondo verde que nunca llega a desaparecer del todo. Ese contraste a dos tonos es su seña.
Un árbol encontrado en un claro
El origen de esta variedad está bien documentado y es de los pocos que no admite discusión. En 1811, John McIntosh encontró varios manzanos silvestres al desbrozar su finca en Dundela, en el Alto Canadá, lo que hoy es Ontario. Uno de ellos daba una fruta notablemente mejor que el resto. Décadas después, su familia aprendió a injertarlo y empezó a multiplicarlo, y de ahí salió toda la variedad: cada McIntosh del mundo es material del mismo árbol original propagado por injerto.
En Canadá acabó siendo la manzana de referencia y sigue siéndolo. De ella descienden varias variedades importantes del noreste americano, entre ellas Cortland, Empire y Macoun, y se le atribuye también la paternidad de Spartan, aunque esa filiación se ha discutido. El apodo de Mac que se usa en el mundo anglosajón viene de aquí, y sí, es el mismo nombre que inspiró al ordenador.
Cómo se reconoce
Es una manzana redondeada, de tamaño medio, con la piel a dos colores: un rojo que puede llegar a intenso sobre un fondo verde que se mantiene visible. La piel es fina y se despega con facilidad de la carne, hasta el punto de que muchos la pelan sin cuchillo al morderla. La carne es muy blanca y muy tierna, jugosa y con un aroma característico que en su zona se considera la firma de la variedad.
Esa ternura es lo que da y lo que quita. Comida recién cogida es excelente. Guardada, se ablanda rápido y pierde textura mucho antes que una Fuji o una Cripps Pink. En cocina se deshace en cuanto toma calor, así que es magnífica para compota y puré de manzana y mala para tartas de gajos, donde interesa que la fruta mantenga la forma.
Tiene además una costumbre que da problemas: tiende a soltar fruta antes de la recolección. En su país se maneja con técnicas de cultivo comercial, pero en un huerto doméstico significa encontrarte la cosecha en el suelo si te descuidas unos días.
El frío invernal, que es lo que la descarta aquí
Los manzanos necesitan acumular un número determinado de horas de frío durante el reposo invernal para brotar y florecer de forma regular. Cada variedad tiene su exigencia, y la McIntosh está en el grupo de las altas: es una variedad de clima continental frío, seleccionada donde el invierno no admite dudas.
Las zonas manzaneras españolas no van por ahí. El valle del Ebro, Lleida y Girona, que concentran la mayor parte de la producción, tienen inviernos suaves y veranos calurosos, y por eso funcionan bien la Golden, la Gala y la Fuji, de exigencia moderada o baja. La cornisa cantábrica y Galicia tienen inviernos aún más templados, de tipo oceánico, y su manzana tradicional es la de sidra, adaptada precisamente a esa suavidad.
Cuando a un manzano de alta exigencia no se le da el frío que pide, no se muere: se comporta mal. La brotación se retrasa y se vuelve irregular, la floración se escalona durante semanas, cuaja poco y la cosecha se queda en nada. Es una decepción lenta, que tarda años en manifestarse del todo, y no se arregla con abono ni con riego.
El único sitio donde plantarla tendría algún sentido en la Península son zonas altas y frías del interior o de la montaña del norte, con inviernos de verdad. Y ahí aparece el segundo problema.
Fruta recién recogida. Piel fina, forma redondeada y el fondo verde asomando bajo el rojo.
El moteado, el segundo motivo
La McIntosh es muy sensible al moteado del manzano (Venturia inaequalis), el hongo que mancha hojas y frutos con manchas oscuras aterciopeladas y que necesita humedad en hoja para infectar. Es una susceptibilidad reconocida de la variedad, hasta el punto de que buena parte de los programas de mejora de resistencia a moteado se plantearon para poder seguir cultivando manzanas de este tipo.
Eso cierra el círculo: las zonas españolas con frío invernal suficiente suelen ser también las húmedas, que es donde el moteado presiona más. La combinación de exigencia de frío alta y sensibilidad al moteado deja a esta variedad sin hueco cómodo en el mapa peninsular.
Si aun así decides plantarla, el manejo razonable pasa por la prevención antes que por el tratamiento: marco de plantación amplio, poda que ventile la copa, retirada de la hojarasca caída en otoño (que es donde el hongo pasa el invierno) y riego que no moje la hoja. El marco legal es el Real Decreto 1311/2012, con la gestión integrada de plagas como principio. En uso doméstico solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis es la de la etiqueta del envase. No se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
Con qué sustituirla
Si lo que te atraía era el perfil de la McIntosh (manzana tierna, aromática, de piel fina, para comer pronto y hacer compota), hay opciones adaptadas al clima de aquí.
- Para zonas frías de interior y montaña, la Reineta es la variedad con exigencia de frío alta que sí tiene tradición en España, cultivada en El Bierzo y en el norte peninsular. Es ácida y se deshace al cocinarla, que es justo lo que se le pide a una manzana de compota y de asado. Ojo con una cosa: es triploide y necesita dos variedades diploides cerca para polinizarse.
- Para el resto, cualquiera de las variedades locales de cada comarca, que llevan siglos seleccionándose contra ese clima concreto y suelen encontrarse en viveros de la zona.
- Si la prioridad es que sea fácil, la Golden Delicious se adapta a casi toda la geografía manzanera española y además sirve de polinizadora de otras.
Sea cual sea la elegida, el resto del planteamiento es el mismo: sol directo, suelo que drene, otro manzano de floración coincidente a pocos metros y un patrón acorde al tamaño que quieres darle al árbol. Lo tienes desarrollado en la guía de cómo plantar un manzano.
Lo que es y lo que no
De una manzana se puede decir lo que es: fruta con mucha agua, fibra (con bastante pectina, la que hace que las mermeladas cuajen sin gelificante) y azúcares, con polifenoles concentrados sobre todo en la piel. Nada más.
No se le pueden atribuir efectos sobre la salud. En la Unión Europea no se puede decir que un alimento prevenga, alivie o cure nada sin una declaración autorizada, y esas declaraciones están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no una web de jardinería.
En resumen
La McIntosh es un manzano encontrado en Ontario en 1811 y multiplicado por injerto desde entonces, padre de Cortland, Empire y Macoun, con fruta redondeada a dos colores, piel fina y carne muy tierna y aromática que se ablanda pronto y se deshace al cocinarla. Es la manzana de Canadá por buenos motivos.
En España choca con dos muros: pide más frío invernal del que dan las comarcas manzaneras de aquí, y es muy sensible al moteado, que es el problema dominante precisamente en las zonas frías y húmedas donde ese frío sí existiría. Si buscabas su perfil, la Reineta cubre el hueco en zonas frías y una variedad local lo cubre en el resto. Plantar una McIntosh en un huerto español es, casi siempre, plantar años de floración irregular y de cosecha escasa.