El lino de una camisa y el lino del bote de semillas del supermercado son la misma especie, Linum usitatissimum, pero no son el mismo cultivo. Una variedad de lino textil y una variedad de linaza se siembran a distinta densidad, se manejan distinto, se recogen de otra forma y ni siquiera tienen la misma silueta: la de fibra es alta, de tallo único y sin apenas ramas, y la de semilla es más baja, ramificada y cargada de cápsulas. Quien siembre una en el papel de la otra saca una cosecha mediocre de las dos cosas.
La diferencia decisiva está en la recolección. El lino textil se arranca entero, con raíz incluida, para no perder ni un centímetro de fibra, y después se deja tumbado a que la humedad y los microorganismos despeguen esa fibra del resto del tallo, operación que se llama enriado. La linaza, en cambio, se siega y se trilla como si fuera un cereal pequeño, cuando la cápsula está seca y suena al agitarla. Todo lo demás, empezando por la variedad que compras, se deduce de esa decisión.
Lino en flor. La corola azul de los Linum dura muy poco: abre por la mañana y los pétalos caen el mismo día, así que la mata parece llena de flor durante semanas sin que ninguna flor aguante más de unas horas.
Una especie, dos plantas distintas
La mejora vegetal lleva siglos separando dos tipos de lino a partir del mismo material. El lino de fibra se ha seleccionado para producir un tallo largo, fino, recto y sin ramificar hasta la parte alta, porque la fibra útil está en la corteza del tallo y cualquier rama es una interrupción. El lino oleaginoso se ha seleccionado justo al revés: planta más corta, con ramificación abundante y muchas cápsulas por planta, porque lo que interesa es la semilla.
La densidad de siembra remata el trabajo. El lino textil se siembra muy espeso a propósito, para que las plantas compitan por la luz, se estiren y no se ramifiquen. La linaza se siembra más clara, precisamente para que cada planta se abra y cargue de fruto. Con la misma semilla en las dos parcelas y solo cambiando la densidad ya se notarían diferencias, pero es que además las variedades son distintas y están inscritas como tales.
El lino textil: arrancar y enriar
La fibra del lino son haces de células largas situados justo bajo la corteza del tallo. Cuanto más largo y entero salga el tallo, mejor es el hilo que se obtiene, y por eso la planta se arranca en lugar de segarse: cortar a ras del suelo desperdicia la parte baja, que es fibra tan buena como la demás. Se arranca cuando la planta está en madurez verde o amarilla, antes de que el tallo se lignifique del todo, aunque eso signifique sacrificar la semilla.
Después viene el enriado, que es una fermentación controlada. En el enriado en tierra o de rocío, el más usado hoy, los tallos se dejan extendidos en el propio campo varias semanas, y el rocío, la lluvia y los hongos del suelo van degradando las pectinas que pegan la fibra a la parte leñosa. Hay que darles la vuelta y hay que saber pararlo: si el enriado se queda corto, la fibra no se suelta; si se pasa, se pudre y pierde resistencia. En el enriado en agua, tradicional en balsas y remansos de río, el proceso es más rápido y uniforme pero deja un agua muy cargada de materia orgánica, y esa es una de las razones por las que se abandonó.
Cuando el tallo está enriado y seco, se rompe la parte leñosa por medios mecánicos y se separa de la fibra. En el vocabulario tradicional español esas operaciones se llaman agramar o espadar, y luego rastrillar o tascar para peinar la fibra y separar la estopa del lino largo. En Galicia, en Asturias y en buena parte del norte peninsular ese ciclo completo era trabajo de casa y dejó un léxico entero, herramientas de museo y coplas de trabajo. Como cultivo comercial, hoy el grueso del lino textil europeo está en la franja atlántica del norte de Francia, Bélgica y los Países Bajos, con veranos frescos y húmedos que es exactamente lo que la fibra pide.
La linaza: un cultivo de semilla
El lino oleaginoso se lleva como una oleaginosa de ciclo corto. Se deja madurar hasta que las cápsulas están secas y pardas, se siega o se cosecha directamente y se trilla. Lo que sale son semillas planas, brillantes y puntiagudas por un extremo, marrones o doradas según la variedad. El color no dice nada del valor: la dorada y la marrón son el mismo producto con distinta capa externa.
El destino de esa semilla se reparte entre la alimentación humana, la alimentación animal y el aceite industrial, y ahí es donde aparece una confusión que conviene deshacer, porque afecta a la seguridad.
Aceite de linaza alimentario y aceite de linaza de ferretería
El aceite de linaza es un aceite secante: en contacto con el aire se oxida y polimeriza, es decir, endurece formando una película. Por eso se usa desde hace siglos para tratar madera, para fabricar pinturas al óleo, masillas y linóleo (que le debe hasta el nombre). El aceite que se vende en droguerías y ferreterías para ese uso suele llevar secantes metálicos y disolventes añadidos que aceleran el curado, y no es comestible. No es lo mismo que el aceite de linaza alimentario, prensado en frío, envasado en botella opaca y con fecha de consumo corta porque se enrancia con facilidad. Son dos productos distintos en el mismo estante mental, y merece la pena no mezclarlos.
La semilla: lo que es y lo que conviene saber
La semilla de lino es grasa y rica en fibra, y su cubierta produce mucílago, esas sustancias que al mojarse forman un gel viscoso. Ese gel es el responsable de que la linaza remojada quede baboseante y de que se use en cocina como espesante y ligante. Si te interesa el mecanismo, lo tienes explicado aparte en el mucílago de las plantas.
Tres cosas prácticas. La primera: la semilla entera atraviesa el tubo digestivo casi intacta, así que si se quiere aprovechar lo que hay dentro hay que molerla o triturarla. La segunda: en cuanto se muele, la grasa queda expuesta al aire y se enrancia deprisa, de modo que la harina de linaza se guarda en frío y en poco tiempo, o se muele en el momento. La tercera es un aviso de seguridad real: la semilla cruda contiene glucósidos cianogénicos (sobre todo linustatina y neolinustatina), compuestos que pueden liberar cianuro. En las cantidades en que se usa como condimento el asunto no pasa de advertencia, pero no es buena idea comer grandes cantidades de semilla cruda molida, y el calor del horneado y la cocción reduce esos compuestos. Con la torta de lino que se da al ganado pasa lo mismo, y por eso se trata antes de usarla.
Lo que sí se puede decir de la composición es eso: que es una semilla grasa, con mucha fibra y con mucílago. Eso es lo que es, y no es lo mismo que una promesa.
Sembrar lino en casa
En un huerto o en un jardín se puede sembrar lino sin más pretensión que verlo florecer, y funciona. Es una planta de siembra directa, de raíz pivotante fina que no soporta el trasplante, así que va a su sitio definitivo. Prefiere sol, suelo suelto y sin encharcamiento, y no quiere abono nitrogenado: con nitrógeno de más se estira, se ablanda y se tumba con la primera tormenta.
Con una decena de plantas no vas a hilar nada ni a llenar un bote de linaza, pero sí puedes ver el ciclo entero: la floración escalonada de cada mañana, las cápsulas redondeadas cerrándose y el tallo secándose. Si lo que buscas es flor y no cultivo, la especie de jardín es otra, Linum grandiflorum, la del lino rojo, anual y de siembra igual de sencilla.
Lo que no vas a leer aquí
El texto que ocupaba antes esta página prometía catorce beneficios del lino, empezando por regular el colesterol y siguiendo por la lista habitual. Se ha retirado entero. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para el lino ni para la linaza: las que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica, no un artículo de internet ni el fabricante de un envase. Tampoco encontrarás aquí infusiones, cucharadas en ayunas ni cataplasmas, por el mismo motivo.
De las tres fotografías del artículo original, dos no tenían nada que ver con el lino (una mujer con dolor de cabeza delante de un portátil y un hombre agarrándose el estómago). Se han retirado y queda la única que muestra la planta.
En resumen
El lino textil y la linaza son Linum usitatissimum, la misma especie repartida en dos tipos de variedad con manejos opuestos. El de fibra se siembra espeso, se arranca entero antes de la madurez completa y pasa por el enriado y por el agramado para liberar la fibra del tallo. El de semilla se siembra más claro, se deja secar y se trilla como un cereal. Elegir la variedad equivocada no da media cosecha de cada cosa: da una mala de las dos.
De la semilla conviene recordar tres cosas: que entera pasa sin abrirse, que molida se enrancia rápido, y que en crudo contiene glucósidos cianogénicos en cantidad pequeña, razón suficiente para no comerla a puñados sin cocinar. Y del aceite, que el de comer y el que se vende para tratar madera no son el mismo producto por mucho que compartan nombre.