Lila es a la vez un arbusto y un color, y esa doble vida explica casi todos los malentendidos que rodean a la palabra. Quien busca la lila puede estar buscando Syringa vulgaris, el lilo común, un arbusto de flor en racimo que perfuma un jardín entero en abril. O puede estar buscando ese morado claro y algo rosado al que llamamos lila precisamente porque es el color de esas flores. Y a menudo acaba encontrando una glicinia, una lavanda o una hortensia, que no son lilas de ninguna de las dos maneras.
Esta página describía antes once propiedades curativas del aceite de lila. Se ha retirado entera. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión, no un artículo de internet, y para esta planta no hay ninguna. Hay además un motivo material: la flor de lila no da un aceite esencial comercial. Lo que se vende como aceite de lila es, casi siempre, una composición de perfumería que imita el olor, no un destilado de la flor.
El arbusto: Syringa vulgaris
El lilo común es un arbusto caducifolio de la familia de las oleáceas, la misma del olivo, el jazmín y el aligustre. Procede del sureste de Europa, de la península balcánica, y lleva siglos cultivado en toda Europa. Forma una mata alta y abierta, con hojas enteras en forma de corazón y flores agrupadas en panículas cónicas y densas, de un perfume intenso y muy reconocible.
El color típico es ese morado claro, pero hay cultivares blancos, rosados, azulados y de un púrpura oscuro, y también dobles. Todos florecen en primavera y solo una vez al año.

La panícula del lilo común. De este tono exacto viene el nombre del color.
Si lo que quieres es cultivarlo, hay un dato que decide el resultado y conviene dejarlo dicho aquí: florece sobre madera del año anterior. Los capullos del año que viene se forman en verano, en cuanto se marchitan las flores de este. Podar el arbusto en invierno, que es lo que hace mucha gente por costumbre, significa cortar exactamente las yemas florales y quedarse sin flor. La poda se hace justo después de la floración. El cultivo completo, el frío invernal que necesita y por qué a veces no florece, lo tienes en la ficha del lilo común.
El color: de la flor a la palabra
El nombre del color viene del de la planta, y no al revés. La palabra llegó al castellano desde el persa a través del árabe, y por el camino pasó por el francés, que la difundió por Europa junto con el arbusto cuando este se puso de moda en los jardines. Su raíz remite al añil, al azulado.
En español actual, lila designa un morado claro y un poco rosado, y convive con otros nombres que casi nadie usa igual. Malva tira a rosado grisáceo, violeta es más azulado y más saturado, morado y púrpura son más oscuros, y lavanda se ha colado como nombre de color por la misma vía que lila: por la flor. La frontera entre todos ellos es cultural y bastante elástica, así que dos personas que discuten si algo es lila o malva suelen tener razón las dos.
Por qué buscas una cosa y encuentras otra
Aquí está el problema práctico. Si buscas plantas lilas, encontrarás listas de plantas de flor de ese color, que son decenas y no tienen parentesco alguno entre sí: lavanda, glicinia, jacaranda, aster, campanilla, salvia, hortensia en suelo ácido, alhelí. Si buscas la lila, encontrarás el arbusto. Y las dos búsquedas se escriben casi igual.
La consecuencia es que mucha gente compra mal. Alguien que quiere el perfume de la lila y acaba con una lavanda se lleva una planta mediterránea de sol y sequía, que no tiene nada que ver con un arbusto de flor caduca que necesita frío invernal. Y al revés: quien quiere una mancha de color lila permanente en una terraza y compra un lilo se queda con dos semanas de flor y diez meses de arbusto verde y grande.
El atajo, como siempre, es el nombre científico. Si en la etiqueta pone Syringa, es la lila arbusto. Si pone otra cosa, es una planta de flores lilas, que es distinto.
Otras plantas que se llaman lila sin serlo
El nombre se ha extendido a plantas de otras familias, y dos de ellas merecen un aviso.
La lila de las Indias es Lagerstroemia indica, el crespón o árbol de Júpiter, un arbolito de floración estival que se planta muchísimo en calles y plazas del centro y el sur de España. No es pariente de la lila ni huele como ella, y florece en pleno verano en vez de en primavera.
El cinamomo o Melia azedarach, llamado lila persa o simplemente lilo en algunas zonas, es otra cosa muy distinta y aquí sí hay que tener cuidado: sus frutos, unas bolitas amarillentas que quedan colgando del árbol todo el invierno, se consideran tóxicos, y hay casos documentados de intoxicación en niños y en perros que los muerden. Es un árbol de sombra frecuente en patios y colegios, así que conviene saber qué es lo que hay caído por el suelo. Ante una ingestión, al médico o al veterinario, o al Instituto Nacional de Toxicología.
La lila de verano es Buddleja davidii, ese arbusto de espigas moradas que atrae mariposas. Se comporta como invasora en graveras, escombreras, vías de tren y cauces del norte peninsular, donde coloniza con mucha facilidad los suelos removidos. Antes de plantarla conviene comprobar su situación en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por el Real Decreto 630/2013, porque las especies incluidas en él no se pueden plantar ni comercializar.
¿Es tóxica la lila?
No consta que Syringa vulgaris sea una planta tóxica relevante, y no aparece en las listas habituales de plantas peligrosas para perros y gatos. Dicho eso, no es una planta alimentaria: no es un arbusto del que se coman hojas, corteza ni frutos, y las infusiones de sus partes que describía la versión anterior de esta página no tienen ningún respaldo. Las flores se usan alguna vez como adorno en repostería, y ahí se queda el asunto.
Donde sí conviene ser estricto es en no confundirla con el cinamomo del apartado anterior, que comparte nombre popular en varias comarcas y cuyos frutos sí son un problema.
Las otras Syringa
El género tiene más de una especie en jardinería. Además del lilo común están la lila de Rouen, Syringa × chinensis, un híbrido de porte más fino y ramas arqueadas que florece muy generosamente y que va bien en jardines pequeños, y varias especies asiáticas de floración algo más tardía. Si el espacio es corto, esa lila de Rouen suele ser mejor elección que el arbusto común, y la tienes descrita en su propia ficha.
Todas comparten lo esencial: floración de primavera sobre madera del año anterior, perfume fuerte, necesidad de frío invernal para florecer bien y muy poca tolerancia al encharcamiento.
En resumen
Lila nombra dos cosas a la vez. Como planta es Syringa vulgaris, un arbusto caducifolio de las oleáceas, originario de los Balcanes, de flor en panícula muy perfumada y de primavera corta, que no florece si se poda en invierno porque las yemas están en la madera del año anterior. Como color es el morado claro de esas mismas flores, y de ahí lo hereda todo lo demás, lavanda incluida.
Del resto de nombres, desconfía. La lila de las Indias es un crespón, la lila persa es un cinamomo de frutos tóxicos y la lila de verano es una Buddleja con fama de invasora. Y del aceite de lila con once propiedades curativas no queda nada en esta página: ni existe ese aceite como producto natural corriente, ni hay declaración de salud autorizada que respalde nada de lo que se le atribuía.