El árbol de Júpiter florece en pleno verano, cuando el jardín lleva semanas parado. En la mayor parte de España abre entre julio y septiembre, y la floración se alarga porque no abre todas las panículas a la vez: van entrando unas detrás de otras durante semanas. Por eso se ve en flor en agosto en aceras donde no queda nada más con color.
La razón está en dónde nace la flor. La Lagerstroemia indica florece en el extremo de los brotes del año, no sobre la madera vieja. Primero tiene que brotar, alargar el brote y madurarlo, y solo entonces forma la panícula terminal. Ese retraso obligatorio explica tanto que florezca tarde como que en abril parezca un árbol muerto: es de los últimos en echar la hoja.
Panícula terminal en plena apertura, con botones, flores abiertas y cápsulas verdes a la vez.
Qué árbol es
El árbol de Júpiter es la Lagerstroemia indica L., de la familia Lythraceae, originaria del este de Asia pese a lo que sugiere su epíteto. En España se llama también crespón, crepe myrtle en el mundo anglosajón, y en algunas zonas júpiter a secas. El nombre del género es un homenaje a Magnus von Lagerström, comerciante sueco que envió plantas a Linneo.
Conviene no confundirla con Lagerstroemia speciosa, una especie tropical de hoja mucho mayor que se vende a veces como planta de interior y que no resiste el invierno en el jardín peninsular.
La flor por dentro, y de dónde viene lo de crespón
Cada flor individual tiene seis pétalos arrugados, plegados como papel de seda, y cada pétalo se estrecha en la base formando una uña larga que lo separa de los demás. Ese aspecto rizado es el que dio el nombre de crespón y el de crepe myrtle. En el centro hay un penacho abundante de estambres amarillos, y son ellos, y no los pétalos, los que atraen a las abejas y abejorros que trabajan el árbol a mediodía.
Las flores se agrupan en panículas terminales erguidas, de manera que el color queda por encima del follaje y no escondido entre las hojas. La gama va del blanco al rosa, al malva y al rojo púrpura, según cultivar, sin amarillos ni naranjas.
Por qué dura tanto
Dentro de una misma panícula conviven botones cerrados, flores abiertas y frutos ya cuajados. El árbol abre de abajo arriba y de fuera adentro, y mientras quede botón hay color. A eso se suma que, si el verano acompaña y el árbol tiene agua, después de la primera tanda puede emitir brotes nuevos que florecen otra vez, con menos fuerza, hasta entrado el otoño.
Retirar las panículas agostadas en cuanto pierden el color favorece esa segunda tanda, porque la planta deja de invertir en semilla. Es una operación de tijera pequeña sobre madera tierna, nada que ver con la poda de invierno.
Primavera: brota tarde y asusta
En marzo y buena parte de abril el árbol de Júpiter sigue pelado mientras todo lo demás ha brotado. Es normal, y es la queja más repetida de quien acaba de plantar uno. Antes de darlo por muerto, raspa con la uña un trozo de corteza de una ramita: si debajo hay verde, está vivo y esperando calor.
La brotación llega de golpe y con hojas nuevas de tono bronce o rojizo que verdean después. A partir de ahí todo va rápido.
Otoño: la segunda razón para tenerlo
Cuando termina la floración, la hoja no cae sin más: vira a amarillo, naranja y rojo, y en los cultivares de flor oscura el color otoñal suele ser más intenso. Es un color breve, pero llega en un momento en que el jardín mediterráneo tiene poco que ofrecer.
Invierno: la corteza
Con el árbol desnudo aparece lo que para mucha gente es su mejor rasgo. La corteza se exfolia en placas y tiras finas y deja debajo una superficie lisa, moteada de canela, gris y crema, fría y pulida al tacto. En ejemplares viejos, con el tronco limpio de ramas bajas, ese tronco es un elemento de jardín por sí mismo.
De ahí viene también el argumento contra desmocharlo cada invierno, que es lo que se le hace en media España: el garrote arruina la corteza, deforma la silueta y produce brotes largos y débiles que se doblan con el peso de la flor. La poda está tratada a fondo en la guía de cultivo y poda del árbol de Júpiter.
Los frutos y las semillas
Tras la flor quedan cápsulas redondeadas y verdes que maduran a pardo oscuro y se abren en varias valvas, liberando semillas pequeñas y aladas. Las cápsulas vacías aguantan en el árbol todo el invierno. Esas semillas germinan sin dificultad, así que es fácil encontrar plantones espontáneos bajo un ejemplar adulto, aunque un árbol nacido de semilla no repite el color de la flor de su madre: para eso hay que multiplicar por esqueje.
Qué puede estropear la floración
- Sombra. Es la causa número uno. A media sombra vegeta y apenas florece.
- Exceso de nitrógeno. Produce brotes largos y hoja abundante a costa de la panícula.
- Poda tardía. Cortar en primavera avanzada retrasa o suprime la floración del año, porque eliminas los brotes que iban a llevarla.
- Oídio. El polvillo blanco sobre hojas y botones deforma la panícula. Aparece con noches frescas y poca ventilación, y se combate antes con la ubicación y el aireado de la copa que con nada más.
Si llega el caso de tratar, el marco es el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas como principio: prevención y medios físicos y biológicos antes que el químico. En jardinería doméstica solo pueden emplearse productos autorizados para uso doméstico en jardinería exterior, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis legal es la de la etiqueta del envase. Y con un árbol que florece en verano hay una regla que se salta demasiado: no se trata en floración ni en horas de vuelo, por las abejas.
Lo que no hay que buscarle
Este árbol aparece en muchas páginas con una lista de beneficios para la salud, desde la diabetes hacia abajo. Nada de eso procede: en la Unión Europea no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. El árbol de Júpiter se planta por su flor, por su corteza y porque aguanta el verano de aquí.
En resumen
La Lagerstroemia indica florece en verano porque necesita brotar primero y formar la panícula en la punta del brote del año. De ahí que arranque tarde en primavera, que abra en julio y que mantenga color durante semanas gracias a la apertura escalonada de las flores. Sol directo, agua suficiente los primeros años y poco nitrógeno es casi todo lo que pide para florecer bien.
Y no es un árbol de una sola estación: el color de la hoja en otoño y la corteza exfoliada del invierno valen tanto como la flor, siempre que no se le desmoche todos los años y se le deje formar un tronco limpio.