Haworthiopsis es el género al que pertenece la suculenta de rayas blancas que se vende en todas partes como planta cebra. Son rosetas pequeñas de hoja dura, con la epidermis gruesa y a menudo cubierta de tubérculos blancos en relieve, casi todas endémicas de Sudáfrica. El género se estableció en 2013 al desmembrar el antiguo Haworthia, que hasta entonces reunía plantas de hoja blanda y de hoja dura bajo el mismo nombre.
Son más resistentes que sus parientes de hoja blanda: toleran más luz, más sequía y peores tratos, y por eso funcionan tan bien como planta de escritorio o de estantería. Lo que sigue sin perdonar ninguna de ellas es el sustrato húmedo durante semanas, sobre todo con frío.
De dónde sale el género
Las especies que hoy forman Haworthiopsis se clasificaban antes en el subgénero Hexangulares de Haworthia. La revisión de 2013 las separó como género propio dentro de la familia Asphodelaceae, junto con la creación de Tulista para otro grupo. La distribución es prácticamente sudafricana, con presencia en la mayoría de las provincias del país y alguna especie que alcanza Namibia y Mozambique.
El criterio que separa a los dos géneros se ve a simple vista y al tacto. La hoja de Haworthiopsis es rígida, opaca, de superficie áspera y a menudo con tubérculos; la de Haworthia es blanda, se deja apretar, y suele tener ventanas translúcidas. En el cultivo esa diferencia se traduce en tolerancia: la hoja dura resiste bastante más luz directa y periodos secos más largos.
Las especies que se encuentran en vivero
Haworthiopsis attenuata es la que casi todo el mundo tiene. Roseta de hojas triangulares erectas, verde oscuro, con tubérculos blancos que forman bandas transversales por las dos caras de la hoja. Haworthiopsis fasciata es su gemela aparente, pero tiene la cara superior de la hoja lisa y los tubérculos sólo por debajo. La mayoría de las plantas etiquetadas como fasciata en centros de jardinería son en realidad attenuata, que es mucho más fácil de propagar; la fasciata auténtica es bastante menos común.
Haworthiopsis limifolia tiene la hoja ancha y triangular recorrida por costillas transversales en relieve, como una lima, de color verde oliva a bronce. Haworthiopsis coarctata y Haworthiopsis reinwardtii crecen en columnas: las hojas se disponen apretadas y superpuestas alrededor de un tallo que se alarga y acaba doblándose por su peso, formando grupos densos. Haworthiopsis viscosa apila las hojas en tres filas, dando un tallo de sección triangular.
Muchas de estas plantas cambian bastante de color según la luz. Un ejemplar en penumbra es verde intenso; el mismo bajo luz fuerte vira a bronce, rojizo o casi violáceo, y los tubérculos blancos resaltan más. No es una enfermedad, es respuesta a la radiación, aunque un color muy oscuro y hojas replegadas indican que se ha pasado de luz.
Flores
La floración es modesta pero constante. Sale una inflorescencia fina, larga y por lo general sin ramificar, erecta o algo inclinada, con flores pequeñas y bilabiadas, blancas o blanquecinas, con un nervio central verdoso o pardusco en cada tépalo. Los botones aparecen erguidos y las flores se abren en posición horizontal.
En su hábitat florecen sobre todo en la primavera y el verano australes, pero en cultivo en el hemisferio norte las floraciones se desordenan y pueden aparecer en cualquier momento del año. No hay que cortarlas, aunque tampoco pasa nada si se hace: la planta no muere al florecer y ni siquiera se resiente demasiado.
Cultivo en casa
Luz: mucha claridad, y sol directo suave. Una ventana al este con sol de mañana es un sitio excelente. Al sur, detrás del cristal en verano, se calientan demasiado y aparecen manchas secas. En una terraza, media sombra o malla de sombreo en julio y agosto. En sombra profunda sobreviven, pero se estiran, separan las hojas y pierden la forma compacta.
Sustrato: drenante y mayoritariamente mineral. Sustrato para cactáceas con un 40 o 50 por ciento de pómice, picón, arena de sílice gruesa o akadama. Maceta con agujero, mejor de barro si el ambiente es húmedo, y no demasiado grande: en un tiesto ancho el sustrato tarda semanas en secar y las raíces se pudren.
Riego: empapar y dejar secar por completo. En primavera y otoño, que es cuando más crecen, cada diez o quince días según el sitio. En invierno, con la planta parada y las noches frías, casi nada. Y como en todas las rosetas apretadas, se riega por la base o por el borde de la maceta, nunca sobre el centro.
Temperatura: no soportan heladas. Por debajo de unos cinco grados hay que meterlas dentro. En el litoral mediterráneo y en Canarias aguantan fuera todo el año en un sitio cubierto; en el interior peninsular pasan el invierno dentro, en una habitación luminosa y sin exceso de calefacción.
Crecimiento lento y longevidad
Estas plantas viven mucho. En cultivo, un ejemplar bien llevado puede pasar de veinte o treinta años, ampliándose en un grupo cada vez más denso. A cambio crecen despacio: hay especies que tardan varios años en alcanzar el tamaño adulto, y otras que en una temporada apenas añaden dos o tres hojas nuevas.
Eso condiciona el abonado y el trasplante. Abonar mucho no las acelera, sólo produce crecimientos blandos y deformes: basta un fertilizante para cactáceas muy diluido, una o dos veces durante la primavera. El trasplante se hace cada dos o tres años, en primavera, y conviene hacerlo con el sustrato seco, revisando raíces y retirando las que estén secas o podridas.
Multiplicación
Los hijuelos son el método fiable. La mayoría de las especies forman grupos: al desmontar la mata en primavera se separan las rosetas laterales con parte de raíz y se plantan directamente en sustrato seco, esperando una semana antes del primer riego. En las especies columnares, como coarctata o reinwardtii, se pueden cortar segmentos del tallo con varias hojas, dejarlos cicatrizar unos días y enraizarlos.
Los esquejes de hoja funcionan, pero con menos garantías y mucha más paciencia que en las crasuláceas: la hoja debe arrancarse entera desde la base y tarda meses en formar una rosetita. Con estolones subterráneos, algunas especies sacan brotes a cierta distancia de la planta madre, que se pueden separar cuando ya tienen raíz propia.
Problemas frecuentes
La podredumbre por exceso de agua es, de largo, la primera causa de muerte. Se manifiesta con hojas que se vuelven translúcidas y blandas desde abajo y con la base del tallo oscurecida. Cuando se detecta a tiempo, se puede salvar la parte alta cortando por tejido sano, dejando cicatrizar y volviendo a enraizar.
La cochinilla algodonosa se esconde entre las hojas apretadas y en las raíces, y en una roseta densa es difícil de ver hasta que hay bastantes. Revisar el cepellón en cada trasplante es la forma práctica de detectarla. Las hojas arrugadas y replegadas sin más síntomas suelen indicar raíces perdidas o sequía prolongada, no plaga.
En resumen
Haworthiopsis es el género de las suculentas sudafricanas de roseta con hoja dura y tuberculada, separado de Haworthia en 2013. Incluye a la planta cebra, Haworthiopsis attenuata, y a otras especies muy cultivadas como limifolia, coarctata y reinwardtii. Son más tolerantes a la luz y a la sequía que las Haworthia de hoja blanda.
Su cultivo se resume en luz abundante con sol suave, sustrato mineral en maceta ajustada, riego espaciado y prácticamente nulo en invierno, y ninguna helada. Crecen despacio pero duran décadas, y la forma sensata de tener más plantas es separar hijuelos en primavera.