Árbol del fuego no es el nombre de una especie, sino una etiqueta que se le ha puesto a varios árboles distintos que tienen en común una floración roja tan densa que parece arder. El más famoso, y el que aparece en la foto de esta página, es el flamboyán, Delonix regia, una leguminosa de copa aparasolada originaria de Madagascar. Pero en España también se llama árbol del fuego a Brachychiton acerifolius, un australiano que es otra cosa por completo, y en América el nombre viaja todavía a más especies.

Distinguirlos es fácil si sabes dónde mirar. El flamboyán tiene hoja bipinnada, como de helecho, flores grandes de cinco pétalos abiertos y vainas leñosas colgantes de hasta medio metro. El brachychiton tiene hoja ancha y lobulada, parecida a la del arce, y flores rojas pequeñas en forma de campanita que cubren el árbol cuando está sin hojas. Una sola hoja resuelve la duda.

Flamboyán en flor con la copa en forma de sombrilla Delonix regia en plena floración. La copa ancha y aplanada, más ancha que alta, es una de sus señas de identidad.

Delonix regia, el flamboyán

Es un árbol de porte medio con una copa característica: muy extendida en horizontal, aplanada por arriba y a menudo más ancha que alto es el árbol. El tronco suele ser corto y con la base ensanchada, y la corteza es lisa y grisácea en ejemplares jóvenes.

La hoja es bipinnada, es decir, dividida en pinnas que a su vez se dividen en muchos foliolos diminutos, lo que le da un aspecto plumoso y una sombra ligera y moteada. En climas con estación seca marcada pierde la hoja antes de florecer, y ese es el momento en que la floración impresiona más, porque el rojo se ve sobre la rama desnuda. Las flores son grandes, con cinco pétalos, cuatro de color rojo o escarlata y uno distinto, más pálido y moteado de blanco y amarillo, llamado estandarte. El fruto es una legumbre leñosa, plana, larga y oscura, que permanece colgada del árbol mucho tiempo y suena al viento.

Su origen es Madagascar, y ahí hay un dato que suele sorprender: es uno de los árboles ornamentales más plantados del mundo tropical y, sin embargo, en estado silvestre es una especie amenazada, restringida a una superficie pequeña de bosque seco malgache. Fuera de allí lo que hay son plantaciones y arbolado urbano.

Un apunte botánico que las páginas copiadas suelen equivocar: pertenece a las leguminosas, sí, pero no todas las leguminosas fijan nitrógeno atmosférico. En el grupo de las cesalpinioideas, al que pertenece Delonix, la formación de nódulos radiculares es rara, así que no conviene darle por supuesta esa función de mejora del suelo.

Brachychiton acerifolius, el árbol del fuego australiano

Este es el que en España se ve de verdad plantado en calles y jardines, y el que mucha gente tiene en mente cuando busca árbol del fuego. Es australiano, de la familia de las malváceas, con hoja ancha y lobulada y flores rojas pequeñas, acampanadas y agrupadas, que aparecen en verano sobre las ramas desnudas tras una defoliación parcial. Aguanta mejor el frío que el flamboyán y por eso ha prosperado en el litoral mediterráneo. Tiene su propia ficha, con el detalle de cultivo, en árbol de fuego (Brachychiton acerifolius).

Una particularidad que despista al principio: florece de manera irregular, y es normal que un ejemplar joven tarde bastantes años en dar su primera floración, o que un año cubra el árbol entero y al siguiente apenas saque unos ramos.

Otros árboles con el mismo nombre

La lista no acaba ahí, y conviene conocerla para interpretar lo que se lee en catálogos y en foros americanos:

  • Stenocarpus sinuatus, australiano también, de la familia de las proteáceas, con inflorescencias rojas dispuestas en rueda. Se le llama árbol de fuego y también árbol rueda de fuego.
  • Embothrium coccineum, el notro o ciruelillo, de la Patagonia chilena y argentina, otra proteácea de flores rojas tubulares. Se conoce como árbol de fuego chileno y, al revés que los anteriores, necesita clima fresco y húmedo.
  • En el Caribe y en México, el propio flamboyán recibe nombres locales muy distintos: framboyán en Cuba, tabachín en México, clavellino o acacia roja en varios países. Ninguno de ellos es acacia.

Como pasa siempre con los nombres populares, no hay una autoridad que los reparta. Si estás comprando un árbol y el nombre importa, pide el binomio científico.

Dónde florece de verdad en España

Esta es la pregunta práctica y merece una respuesta sin adornos. El flamboyán es un árbol tropical y subtropical que no tolera las heladas. Necesita además veranos calurosos y noches cálidas para florecer bien, no solo para sobrevivir.

En Canarias, en las zonas costeras cálidas, es un árbol de jardín y de avenida habitual y florece con normalidad en verano. En la Península es otra historia: solo tiene sentido en microclimas del litoral sur sin heladas, y aun ahí es raro, crece despacio y con frecuencia se queda en un árbol bonito de hoja que apenas da flor, porque las noches no acompañan. Plantarlo en el interior peninsular o en la mitad norte no funciona.

Si lo que quieres es esa floración roja en la Península, el brachychiton es la alternativa razonable, y en climas fríos el notro, que pide justo lo contrario que el flamboyán. Hay otros dos detalles que conviene saber antes de plantar un flamboyán donde sí es viable: tiene raíces superficiales que levantan pavimentos y una madera frágil que rompe con viento fuerte, así que quiere sitio amplio, lejos de aceras y muros, y algo de abrigo.

Las semillas y las vainas

Las vainas leñosas del flamboyán son muy llamativas y se usan como artesanía y como instrumento de percusión, porque las semillas suenan dentro. De ahí no se pasa: no son un alimento. La semilla es dura, se emplea a veces como cuenta para collares, y no hay motivo para comerla ni para dársela a un niño pequeño, que además la puede aspirar.

Para multiplicarlo se siembra semilla, que tiene la cubierta muy impermeable y necesita escarificación, normalmente un remojo en agua caliente que se deja enfriar durante unas horas antes de sembrar. Germina con calor de sustrato y sin prisa.

Sobre los usos medicinales

El texto que ocupaba antes esta página dedicaba un apartado largo a atribuirle actividad antidiabética, antipalúdica, cardioprotectora, hepatoprotectora y media docena de cosas más. Ese apartado no se conserva.

No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. Que en la India o en África se documenten usos tradicionales de hojas y corteza de este árbol es un dato etnobotánico, y ni siquiera eso autoriza a preparar nada en casa: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

Árbol del fuego designa al menos a cuatro árboles distintos, y el primer paso siempre es identificar cuál. Si la hoja es plumosa y bipinnada y las vainas cuelgan largas y leñosas, es el flamboyán, Delonix regia, malgache y tropical. Si la hoja es ancha y lobulada como la de un arce y las flores son campanitas rojas, es Brachychiton acerifolius, australiano y bastante más resistente al frío.

Para plantar en España, la distinción no es académica: el flamboyán florece sin problemas en Canarias y decepciona casi siempre en la Península, mientras que el brachychiton se ha adaptado bien al litoral mediterráneo. Elegir mal significa esperar años una floración que no va a llegar.


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