La flor de pascua que aparece en una tienda española la última semana de noviembre acumula unos cinco meses de invernadero, y casi todo lo que se ve en ella —la altura, el número de rosetas, la semana exacta en que se puso roja— responde a decisiones tomadas en julio. Saber cómo se ha fabricado explica su comportamiento en casa mucho mejor que cualquier lista de cuidados.

Flor de pascua con brácteas rojas

De dónde viene: un arbusto de barranco mexicano

Euphorbia pulcherrima es originaria de la vertiente pacífica de México, en bosque tropical caducifolio de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, donde crece en laderas y barrancos entre unos pocos cientos y mil quinientos metros de altitud. En estado silvestre es un arbusto o arbolillo laxo de tres o cuatro metros, de ramas largas y desgarbadas, con brácteas rojas estrechas y bastante más separadas entre sí que las de una planta de tienda. Florece de diciembre a febrero porque a esa latitud las noches se alargan lo suficiente justo entonces.

Los pueblos nahuas la llamaban cuetlaxóchitl y la cultivaban por su color mucho antes de que existiera la Navidad como referencia comercial. Su salida de México se atribuye a Joel Roberts Poinsett, primer enviado estadounidense en el país, que remitió esquejes a Carolina del Sur hacia 1828, de donde procede el nombre internacional de poinsettia. En México se conoce como nochebuena; en España, con el nombre de flor de pascua, y en Cataluña como ponsètia.

La distancia entre aquel arbusto de ladera y la mata compacta de veinticinco centímetros que se compra en diciembre es el resultado de dos siglos de selección y de tres o cuatro décadas de ingeniería de invernadero.

Por qué ramifica: una infección que se conserva a propósito

Las variedades antiguas tendían a producir un solo tallo por planta, y para conseguir una mata había que plantar varios esquejes en el mismo tiesto. Las variedades modernas ramifican solas desde la base, y ese carácter no procede de un gen de la planta: lo causa un fitoplasma que se transmite por injerto y que se mantiene deliberadamente en el material de propagación. Es probablemente el único caso en horticultura en el que un patógeno se conserva porque interesa lo que hace. Los detalles están en nuestro artículo sobre plagas y enfermedades de la flor de pascua.

El calendario de producción, semana a semana

Un cultivo de flor de pascua se planifica hacia atrás desde una fecha de venta inamovible, y se mide en semanas del año.

Julio. Se toman los esquejes de plantas madre mantenidas en día largo para que no coloreen, y se enraízan bajo nebulización a temperatura alta y humedad saturada. Buena parte de ese material procede de multiplicadoras situadas en países de clima cálido y viaja por avión en cajas refrigeradas.

Agosto. Trasplante a la maceta definitiva y pinzado: se corta la punta del brote único, y de las yemas que rebrotan sale el número de rosetas que tendrá la planta. Ese gesto, hecho en una fecha concreta, decide cuántas cabezas rojas verás en diciembre.

Finales de septiembre. Empieza la inducción. La planta necesita noches ininterrumpidas de más de unas doce horas para colorear, y esa condición se cumple de forma natural a partir del equinoccio en la latitud peninsular. Como la fecha natural no siempre coincide con la deseada, y como cualquier luz parásita del invernadero o del exterior arruinaría el proceso, se emplean pantallas de oscurecimiento que se cierran cada tarde y se abren cada mañana con temporizador.

Octubre y noviembre. Ocho o diez semanas después del inicio de la inducción, las brácteas están teñidas. El productor ajusta la temperatura para adelantar o retrasar unos días el punto de color, porque llegar tarde a la campaña equivale a no haber cultivado.

Semanas 47 a 51. Salida a distribución. Todo el trabajo del año se vende en poco más de un mes, y no hay segunda oportunidad: una planta que no se coloca antes de Reyes no vale nada.

Por qué es tan compacta, y por qué al año siguiente no lo será

Un arbusto que en su tierra hace ramas de metro y medio no se queda en un palmo por casualidad. En producción se controla la longitud de los entrenudos por dos vías.

La primera es química: reguladores del crecimiento que inhiben la síntesis de giberelinas, las hormonas responsables de la elongación del tallo. Son productos de uso profesional, aplicados con dosis y fechas calculadas, y no están disponibles ni autorizados para jardinería doméstica en España; conviene decirlo con claridad, porque tampoco tendría sentido buscarlos. Su efecto es temporal y se agota con el tiempo.

La segunda es física y bastante elegante: manejar la diferencia entre la temperatura diurna y la nocturna. Cuando la noche es más cálida que el día, o casi igual, los entrenudos se acortan; cuando el día es mucho más cálido que la noche, se alargan. Basta con subir un poco la temperatura del invernadero antes del amanecer para frenar el estiramiento sin aplicar nada.

De ahí se deduce lo que ocurre después. Si conservas la planta y la sacas adelante, en primavera emitirá brotes largos y espaciados, con hojas separadas, porque ya no hay retardante que la contenga. No es un fallo de cultivo: es la planta comportándose como el arbusto que es. La única forma de recuperar la forma compacta es la poda severa de finales de invierno y el pinzado de los brotes en junio, que es la versión doméstica de lo que hace el productor.

El eslabón frío del último kilómetro

Esta especie sufre daño por frío a partir de unos 10-12 °C, muy por encima del punto de congelación. Lo que ocurre a esa temperatura es un cambio de fase en los lípidos de las membranas celulares, que pierden fluidez y dejan de funcionar correctamente; la célula responde disparando la producción de etileno, y el etileno provoca el descuelgue de los pecíolos y la abscisión de las hojas. El proceso tarda entre tres y cinco días en manifestarse, de modo que el daño ocurre en la calle y el síntoma aparece en el salón, lo que despista por completo sobre la causa.

El invernadero y el camión suelen estar controlados. Los puntos débiles son el muelle de descarga, la exposición junto a una puerta automática o en la acera, y el trayecto final. Media hora en el maletero una noche de diciembre en la meseta basta para arruinar una planta que estaba perfecta. Por eso interesa que la envuelvan en papel para el camino, y comprarla en un establecimiento donde no esté expuesta al aire de la calle.

Producción española y qué variedad tienes delante

España es uno de los productores europeos importantes de esta planta, con la actividad concentrada en el Maresme catalán, la Comunidad Valenciana, Murcia, el litoral andaluz y Canarias, donde el clima permite cultivar en invernadero frío con poco gasto de calefacción. Se producen millones de unidades para una ventana de venta de seis semanas.

En cuanto al material vegetal, casi todo procede de unas pocas casas de mejora que licencian sus series. Encontrarás rojos clásicos de bráctea ancha, tipos de bráctea rizada que recuerdan a una rosa, jaspeados en rosa y blanco, y series de porte muy compacto y bráctea pequeña pensadas para maceta de doce o trece centímetros. Los tonos crema, salmón, rosa y marmolados son color genuino de la variedad, resultado de la mejora, y no llevan ningún tratamiento añadido.

Dos maneras razonables de tratarla

Como producto de temporada. Es una opción legítima si se asume: comprarla con los ciatios del centro cerrados, mantenerla seis u ocho semanas en el sitio más luminoso posible, y al terminar llevarla al compost. Comprada bien, ese periodo se cumple sin dificultad.

Como arbusto. Aquí cambia todo el planteamiento. En el litoral mediterráneo templado, en la costa de Cádiz y Málaga, en el sureste y en Canarias se puede plantar en el jardín en cuanto pasen los fríos, y en tres o cuatro años forma un arbusto de dos metros o más que se cubre de rojo en diciembre por su cuenta. El límite es la helada: por debajo de cero se defolia, y a partir de dos o tres grados bajo cero se pierde la parte aérea entera.

Ese cultivo al aire libre tiene una condición que sorprende y que conviene comprobar antes de plantar: el arbusto necesita noches realmente oscuras para colorear, así que una farola, el foco del portal o la iluminación de una piscina apuntando al macizo lo dejan verde todo el invierno. Es exactamente el mismo problema que en interior, solo que a escala de calle. El protocolo de oscuridad para la planta de maceta y los cuidados de después de Navidad están detallados en el artículo sobre cómo sobrevivir a la Navidad.

En resumen

La flor de pascua es un arbusto de barranco mexicano de tres o cuatro metros al que la horticultura ha convertido en un producto de seis semanas: esqueje en julio, pinzado en agosto para fijar el número de rosetas, inducción con pantallas de oscurecimiento desde finales de septiembre, color en noviembre y venta en un mes escaso. Su porte compacto se obtiene con reguladores del crecimiento de uso profesional y con el manejo de la diferencia entre temperatura de día y de noche, y ese efecto se agota, de modo que la planta conservada crece larga y desgarbada al año siguiente salvo que se pode y se pince. Sufre daño por frío por debajo de 10-12 °C con síntomas retardados tres o cuatro días, así que el trayecto desde la tienda importa tanto como el salón. Y hay dos usos honrados: producto de temporada, o arbusto de jardín en clima templado, siempre que ninguna luz nocturna le dé de lleno.


Contenidos relacionados