Sí, hay melatonina en las plantas. No es un mito de blog: se ha medido en cerezas ácidas, en nueces, en arroz y en bastantes especies más, y desde los años noventa existe un campo de investigación entero dedicado a ella, la fitomelatonina. Hasta ahí, cierto.
Lo que no se sostiene es el salto siguiente, el que dan casi todos los artículos sobre el tema: que comer esas plantas equivale a tomar melatonina. Las cantidades que llevan los alimentos son minúsculas comparadas con las de un comprimido, y una ración normal de fruta no te acerca ni de lejos a la cantidad con la que se ha trabajado en los estudios. Además, sobre esto manda el Reglamento (CE) 1924/2006: las declaraciones de propiedades saludables que se pueden hacer sobre un alimento las autoriza la Comisión Europea, y van unidas a una cantidad mínima por porción que una cereza no alcanza.
Qué es la fitomelatonina
La melatonina es una molécula pequeña que se sintetiza a partir del triptófano, un aminoácido, pasando por la serotonina. En los animales la produce sobre todo la glándula pineal y regula el ciclo de sueño y vigilia. Cuando se empezó a buscar fuera del reino animal, apareció también en algas, en hongos, en bacterias y en plantas superiores.
En una planta no regula ningún sueño, porque una planta no duerme. Lo que se le atribuye, y sigue en discusión activa, es un papel de molécula de señalización y de antioxidante: se ha relacionado con la respuesta al estrés por sequía, salinidad, frío o radiación ultravioleta, con el retraso de la senescencia de la hoja y con la germinación. Es un tema abierto, no un hecho cerrado, y conviene decirlo así.
En qué plantas se ha medido
Cerezas dulces. La melatonina se ha buscado sobre todo en la guinda ácida, Prunus cerasus, que es otra especie.
La guinda o cereza ácida (Prunus cerasus) es la estrella del asunto, y aquí hay ya una confusión de base. La cereza dulce que comes en junio es Prunus avium, la del Jerte y la de la mayoría de los cerezos de España. La guinda ácida es otra especie, más pequeña, muy ácida en crudo y destinada sobre todo a conserva, licor y zumo. Casi todo lo que se ha publicado sobre melatonina y cerezas se refiere a variedades de Prunus cerasus, no a las que compras para comer a puñados.
La nuez (Juglans regia) es el otro clásico. El nogal es un árbol perfectamente cultivable en buena parte de la península, de hoja compuesta y aromática, con la particularidad de que sus raíces y hojas liberan compuestos que inhiben el crecimiento de otras plantas debajo, algo que conviene saber antes de plantarlo en un huerto pequeño.
La foto mezcla cacahuetes, nueces y pistachos. La que aparece en los estudios de melatonina es la nuez, Juglans regia.
El arroz (Oryza sativa) aparece en muchísimos trabajos, entre otras cosas porque es la planta modelo de los cereales y se estudia todo en ella. También se ha buscado melatonina en uva, tomate, aceite de oliva, café y varios cereales. La lista crece cada año, que es justo lo que pasa cuando una técnica analítica se abarata y todo el mundo la aplica a su cultivo.
Por qué las cifras publicadas no cuadran entre sí
Si comparas artículos científicos sobre el contenido de melatonina de una misma especie, te encuentras valores que se separan en varios órdenes de magnitud. No es un error de nadie: es que la cantidad depende de demasiadas cosas.
- El método analítico. Las técnicas antiguas basadas en anticuerpos daban valores mucho más altos que las actuales basadas en espectrometría de masas, porque detectaban también moléculas parecidas.
- La variedad. Dos cultivares de la misma especie pueden diferir muchísimo.
- El órgano. Las semillas suelen dar valores más altos que las hojas, y las hojas más que el fruto.
- Las condiciones de cultivo. Se ha visto que las plantas expuestas a mayor radiación ultravioleta acumulan más.
- El momento de la recolección y el procesado posterior.
Por eso no vas a encontrar en esta página una tabla de miligramos por ración. Cualquier cifra concreta que te den sobre "la melatonina de la cereza" viene de un estudio concreto, con una variedad concreta y un método concreto, y no se puede trasladar al frutero de tu casa.
Un comprimido y un plato no son lo mismo
Este es el matiz que hace que el artículo tenga sentido. Los complementos alimenticios de melatonina que se venden en farmacia llevan la molécula pura y dosificada. Un alimento lleva lo que lleva su tejido vegetal, que es una cantidad mucho menor y además variable de una pieza a otra, y encima acompañada de todo lo demás: fibra, azúcares, agua y compuestos que afectan a la absorción.
No es solo cuestión de cantidad. También cuenta qué proporción de esa melatonina llega a la sangre después de la digestión, que no es un dato sencillo de establecer y sobre el que los trabajos publicados tampoco coinciden. Resumiendo mucho: comer guindas no es tomar melatonina, y presentarlo como equivalente es exactamente el tipo de afirmación que la ley no permite.
El error concreto del texto original
Merece la pena señalarlo porque se repite por todas partes. El artículo que ocupaba esta página decía que el plátano, la nuez, el garbanzo y las hojas verdes "ayudan a generar melatonina" gracias a su calcio. Eso no es así. La ruta de síntesis parte del triptófano, sigue por la serotonina y termina en la melatonina; el calcio no es un precursor de esa ruta.
Es un caso de libro de cómo se fabrica contenido de este tipo: se coge una lista de alimentos ricos en un mineral cualquiera, se le pega una explicación que suene técnica y nadie comprueba la bioquímica. El resultado circula durante años.
Lo que la ley permite decir
La melatonina, como sustancia, sí tiene declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea. Están en el registro del Reglamento (CE) 1924/2006 y se refieren al tiempo que se tarda en conciliar el sueño y a la sensación subjetiva de jet lag. Pero una declaración autorizada no se puede usar en cualquier producto: va unida a una cantidad mínima por porción, y el alimento tiene que aportarla en una ración razonable para poder llevarla en la etiqueta.
Ahí se cierra el círculo. Un puñado de guindas no aporta esa cantidad, así que ni un envase de guindas ni un artículo de internet pueden atribuirle ese efecto. Y sobre las plantas en sí, como plantas, no hay declaraciones autorizadas: las concede la Comisión Europea tras evaluación, no la tradición ni el marketing.
Si te interesa la planta más que la pastilla
Puestos a hablar de plantas, las tres protagonistas son buenas candidatas para quien tenga terreno. El guindo es un frutal de porte pequeño, más rústico que el cerezo dulce y con más tolerancia al frío invernal; su fruta no se come en crudo con gusto, pero es la buena para conserva. El nogal necesita espacio, suelo profundo y paciencia, y no conviene ponerlo cerca de un huerto. El arroz es otro mundo: en España se cultiva en zonas muy concretas de marisma y de regadío inundado, y no es cosa de un huerto doméstico.
En resumen
La melatonina existe en las plantas y su estudio es un campo activo, con un papel probable en la respuesta de la planta al estrés y en la senescencia. Se ha medido en guinda ácida, nuez, arroz y bastantes cultivos más, con cifras que varían enormemente según la variedad, el órgano, las condiciones y el método de análisis, hasta el punto de que comparar publicaciones es difícil.
Lo que no se sostiene es la equivalencia entre comer esos alimentos y tomar melatonina. Las cantidades no son comparables, la biodisponibilidad tampoco está clara y la ley lo refleja: las declaraciones autorizadas sobre melatonina van ligadas a una cantidad por porción que un alimento normal no alcanza. Si lo que te preocupa es dormir, esa conversación es con un profesional sanitario, no con el frutero.