El arriate de vivaces tiene un bache conocido. A finales de julio la mayoría de las herbáceas de jardín ya han dado lo suyo, y los ásteres y las anémonas de otoño todavía no han arrancado. La cabeza de tortuga, Chelone, llena justo ese hueco: abre en agosto y sigue en septiembre, con espigas apretadas de flores tubulares infladas que parecen bocas de tortuga entreabiertas.
La condición es que el suelo no se seque nunca. Chelone es una vivaz de orillas de arroyo, prados encharcadizos y bosques húmedos del este de Norteamérica, y en un arriate mediterráneo seco no funciona. Donde sí funciona es en la España húmeda del norte, en suelo rico que retiene agua, o al borde de un estanque en cualquier sitio, que es la forma de darle lo que necesita aunque el clima no lo dé.
Chelone glabra, la cabeza de tortuga blanca. La flor es un tubo inflado con dos labios, el superior en capucha.
Qué es la cabeza de tortuga
Chelone es un género pequeño de vivaces rizomatosas de la familia Plantaginaceae, donde hoy se clasifica junto a las digitales y los penstemon. Durante mucho tiempo se la colocaba en Scrophulariaceae, y por eso muchas etiquetas de vivero y muchos libros antiguos la siguen situando ahí. Todas sus especies son originarias del este y el centro de Norteamérica.
El nombre viene del griego chelṓnē, tortuga, por la forma de la flor: un tubo hinchado con los dos pétalos superiores fusionados en una capucha y los tres inferiores formando un labio saliente y barbado. Visto de perfil es una cabeza de tortuga con la boca abierta, y el parecido es de los pocos que la jardinería no exagera.
Forma una mata densa y erguida que se ensancha despacio a partir de rizomas cortos, con tallos rígidos que no necesitan tutor si tienen luz suficiente. Las hojas son opuestas, verde oscuro, lanceoladas y con el borde bien dentado, y se mantienen limpias y presentables toda la temporada, que es más de lo que puede decirse de muchas vivaces de finales de verano. Las flores se agrupan en espigas terminales apretadas y se van abriendo de abajo arriba, lo que estira la floración varias semanas.
Las especies que se ven en jardín
Son tres las que llegan al comercio, y se distinguen sobre todo por el color de la flor.
- Chelone glabra, la cabeza de tortuga blanca. Flores blancas o blanco crema, a veces con un tinte rosado en la punta. Es la de área más amplia en su continente de origen y la que mejor tolera el suelo realmente empapado.
- Chelone obliqua, la roja. Flores de rosa fuerte a casi rojo, con la barba del labio inferior clara. Es la más vistosa de las tres y la que más se vende. Ojo, porque buena parte de lo que se etiqueta como C. obliqua en vivero son híbridos de origen poco claro.
- Chelone lyonii, la rosa, de los Apalaches. Es la más alta del género y la de hoja más ancha. Su cultivar 'Hot Lips' es el más extendido en jardinería: hoja ancha y oscura que brota con tono bronce, tallos teñidos de rojo y flor rosa intenso.
Las flores rosas se van abriendo de abajo arriba a lo largo de la espiga, lo que alarga la floración varias semanas.
El suelo es lo que decide
Con Chelone no hay término medio: o el suelo retiene humedad de verdad o la planta se queda enana, se le queman los bordes de la hoja y florece mal o no florece. No es una vivaz que aguante un verano de secano con dos riegos de rescate.
Lo que le va es tierra profunda, rica en materia orgánica y fresca todo el año, del tipo que se encuentra en un fondo de vaguada o en un suelo de bosque. Tolera arcillas pesadas, que a la mayoría de vivaces les van mal, precisamente porque retienen agua. Y tolera el encharcamiento temporal, que es raro entre las plantas de arriate. Lo que no aguanta es secarse.
Traducido a España: en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y las zonas de montaña húmeda va bien plantada directamente en el arriate. En el interior seco y en el litoral mediterráneo, el sitio donde tiene sentido es el borde de un estanque, un jardín de lluvia, la zona baja donde se acumula el agua de escorrentía o un macetón grande que puedas mantener siempre húmedo. Meterla en un arriate seco es tirar la planta.
Sol o sombra
La respuesta depende del agua, no de la luz. En suelo constantemente húmedo aguanta pleno sol y de hecho florece mejor y se tumba menos. En cuanto el suelo puede llegar a secarse, y en climas de verano fuerte, hay que darle media sombra, y mejor la de la tarde, que es la hora que castiga.
En sombra densa crece pero se ahíla: tallos largos, entrenudos separados, floración escasa y tendencia a doblarse con la primera tormenta. El punto bueno es media sombra luminosa con suelo fresco, y ahí es donde combina de manera natural con helechos, astilbes, hostas y ligularias, que quieren exactamente lo mismo.
Plantación y mantenimiento
Cuándo plantar. En otoño o a principios de primavera, con la planta parada o recién arrancando. Da igual que la compres en flor a finales de verano, pero entonces tendrás que regarla con constancia hasta que llegue el frío.
El acolchado no es opcional. Con una planta cuya única exigencia es no secarse, una capa buena de mantillo, compost maduro o corteza sobre el suelo hace más que cualquier otra cosa. Se renueva cada primavera.
La poda de mayo. Si la mata te queda alta y se dobla, despunta los tallos cuando lleven un tercio de su crecimiento, más o menos a finales de primavera. La planta ramifica, sale más baja y compacta, y da más espigas aunque algo más pequeñas. La floración se retrasa un poco, cosa que en una vivaz de agosto suele venir bien.
En invierno desaparece del todo: se corta la parte aérea seca cuando se haya secado, o se deja en pie hasta el final del invierno si te interesa la estructura y la semilla para los pájaros. Rebrota de la base en primavera, a veces tarde, así que conviene marcar dónde está para no cavar encima.
División. Se ensancha despacio, así que no necesita dividirse a menudo. Cada varios años, si la mata ha perdido vigor en el centro, se levanta en primavera y se separa en trozos con yemas y raíz.
Multiplicación
La división en primavera es el método fiable, y es el único que conserva el cultivar: 'Hot Lips' y las demás selecciones no salen iguales de semilla.
De esqueje también funciona, con brotes tiernos tomados a principios de verano, antes de que aparezcan las yemas de flor, puestos en sustrato ligero y a la sombra con humedad ambiente alta.
De semilla se multiplican las especies, no los cultivares. La semilla de este grupo suele necesitar un periodo de frío húmedo para germinar, así que lo sencillo es sembrarla en otoño en bandeja y dejarla a la intemperie todo el invierno, en vez de intentar forzarla en casa. Algunas plantas se resiembran solas si el suelo les gusta.
Problemas
El oídio es el habitual, y tiene una causa clara: sequía en la raíz. Una Chelone que pasa sed en agosto se llena de polvo blanco en las hojas. Se previene regando bien y dando aire entre plantas, no tratando.
Las babosas y los caracoles se ceban con los brotes tiernos de primavera, sobre todo en los sitios húmedos y sombreados que le gustan a la planta. Ahí la solución es mecánica: revisar de noche, retirar refugios, barreras físicas.
Del resto da pocos disgustos. No es una vivaz que se venga abajo por calor puntual ni por un suelo pesado, y los corzos y conejos no suelen apetecerla, aunque eso último depende mucho de la zona y del hambre que haya.
Con qué plantarla
La cabeza de tortuga pide compañía de suelo húmedo y sombra ligera, y ahí las combinaciones se hacen solas. Funciona bien con helechos, con astilbes, con Eupatorium, con hostas de hoja azulada y con gramíneas de humedal. El contraste más efectivo es de textura: la espiga vertical y apretada de la Chelone contra una hoja ancha o una inflorescencia difusa.
En su tierra de origen es planta nutricia de las orugas de algunas mariposas, y las flores tubulares las trabajan abejorros, que son de los pocos insectos con fuerza para abrir el labio inferior y meterse dentro. Aquí no cumple ese papel de planta nutricia, pero las flores sí las visitan abejorros y abejas, y en un arriate de finales de verano eso tiene su valor.
En resumen
La cabeza de tortuga es una vivaz de suelo húmedo y media sombra que florece en agosto y septiembre, justo cuando el arriate está parado, con espigas de flores tubulares de boca cerrada en blanco, rosa o rojo según la especie. Se vende sobre todo como Chelone obliqua y como el cultivar 'Hot Lips' de Chelone lyonii.
Todo depende del suelo. Si el tuyo se mantiene fresco todo el verano, o tienes un borde de estanque o una zona baja donde se acumula el agua, es una planta agradecida que no pide casi nada más que acolchado y un despunte en mayo si se te tumba. Si tu arriate se seca en julio, no la plantes ahí: se queda enana, coge oídio y no florece.