Búgela no es un nombre español de ninguna planta. Es lo que queda cuando se copia mal el inglés bugle, que designa a la búgula, Ajuga reptans, una labiada tapizante de sombra fresca con espigas azules en primavera. El problema es que bajo ese nombre mal escrito han acabado mezcladas tres plantas que no se parecen en nada y que además tienen perfiles muy distintos: una es una cubresuelos de jardín corriente, otra es una hierba de orilla de río, y la tercera tiene restricciones legales de uso.
Las fotos que acompañan a este artículo, por ejemplo, no son de búgula: son de menta de lobo, Lycopus europaeus, otra labiada distinta que crece con los pies en el agua. Ese es exactamente el tipo de confusión que provoca el nombre. Así que lo útil aquí no es repetir una ficha de cultivo, sino aprender a separar las tres.
Esto es la menta de lobo, Lycopus europaeus: flores blancas diminutas apiñadas en el nudo, tallo cuadrangular y hojas opuestas muy dentadas. No es la búgula.
Las tres plantas que se confunden
| Planta | Cómo se reconoce | Dónde vive |
|---|---|---|
| Ajuga reptans, la búgula | Roseta baja de hojas brillantes y algo carnosas, estolones rastreros y espiga de flores azul violeta de 10 a 30 cm en primavera | Prados húmedos, hayedos, robledales y taludes umbríos, sobre todo en la mitad norte |
| Lycopus europaeus, la menta de lobo | Mata erguida, tallo cuadrangular, hojas opuestas profundamente dentadas o casi divididas, y flores blancas minúsculas apiñadas en cada nudo. No huele a menta | Orillas de río, acequias, juncales y cualquier suelo encharcado |
| Symphytum officinale, la consuelda | Planta robusta y áspera al tacto, hojas grandes que descurren por el tallo y flores tubulares colgantes en racimo curvado | Prados húmedos y bordes de agua, cultivada también en huertos |
Las dos primeras son labiadas, de la familia de la menta y el tomillo. La tercera no: es una borraginácea, pariente de la borraja, y de ahí su aspecto híspido.
La búgula, Ajuga reptans
Es la planta a la que se refiere de verdad el nombre. Perenne herbácea que forma una roseta basal de hojas obovadas, algo carnosas y brillantes, de la que salen estolones rastreros que enraízan cada pocos centímetros y generan rosetas hijas. De ahí su uso como tapizante: cubre el suelo por extensión superficial, igual que una fresa.
Su flor tiene un rasgo que identifica a todo el género: el labio superior de la corola está tan reducido que apenas existe, y la flor parece un solo labio inferior trilobulado colgando. Florece de abril a junio, en azul violáceo intenso.
En jardinería casi no se usa la forma silvestre, sino cultivares seleccionados por el color de la hoja, de bronce oscuro a casi negro o jaspeados en crema y rosa. Si lo que buscas es plantarla, el cultivo, los cultivares, el riego y los corros de podredumbre que se la llevan están en la guía de cultivo de la ajuga y en la ficha completa de Ajuga reptans.
La menta de lobo, Lycopus europaeus
Es la de las fotos, y merece su propio apartado porque casi nadie la conoce pese a ser común. Perenne rizomatosa que levanta tallos erguidos, cuadrangulares como los de toda la familia, con hojas opuestas y cruzadas de dos en dos, lanceoladas y con el borde profundamente dentado; en la parte baja de la planta los dientes son tan marcados que la hoja parece recortada en gajos.
Las flores son lo más característico: diminutas, blancas, con puntitos purpúreos, y agrupadas en manojos densos y apretados en la axila de cada par de hojas, formando anillos alrededor del tallo. Nada que ver con la espiga azul y vistosa de la búgula.
El nombre engaña por partida doble. Se llama menta de lobo y marrubio acuático, pero no huele a menta ni a nada apreciable, cosa rara en una labiada: no tiene el aceite esencial aromático que sí tienen la menta, el orégano o el tomillo. Vive siempre ligada al agua, en juncales, orillas de arroyo, acequias, cunetas encharcadas y bordes de laguna, repartida por buena parte de la Península.
Tiene una tradición de uso tintóreo, porque su jugo mancha de oscuro cuanto toca, y se le han dado usos en tintes caseros. Eso es historia etnobotánica, no una recomendación de manejo.
La hoja recortada casi hasta el nervio es el rasgo que más rápido separa la menta de lobo de la búgula, que tiene la hoja entera y brillante.
Consuelda media: el nombre más peligroso de los tres
A la búgula se la ha llamado en España consuelda media, y ese nombre es el que más ha confundido. La consuelda propiamente dicha es Symphytum officinale, una planta completamente distinta: borraginácea, de hoja grande y áspera, flor tubular colgante, y con alcaloides pirrolizidínicos hepatotóxicos en su composición. Su uso interno está restringido en la Unión Europea precisamente por eso.
Confundir un nombre popular con el otro no es una anécdota de nomenclatura. Si alguien busca consuelda y le venden búgula, o al revés, no está recibiendo la misma planta ni de lejos. La consuelda tiene su propia ficha en el artículo sobre Symphytum officinale.
Y dentro del propio género Ajuga, tres especies más
En la Península hay otras Ajuga que se confunden con la búgula y que no se manejan igual:
- Ajuga chamaepitys, el pinillo o iva artética: anual, de flor amarilla, hojas divididas en tres lóbulos estrechos y olor resinoso. Vive en barbechos y secanos calizos, no en sombra húmeda, y no sirve como tapizante.
- Ajuga iva, en el sur y el sureste: rastrera y muy aromática, con una tradición de uso en el norte de África que la hace especialmente inadecuada para tomarla por confusión.
- Ajuga genevensis: muy parecida a la búgula pero sin estolones, así que no cubre el suelo por extensión.
Ninguna de las tres es intercambiable con Ajuga reptans ni entre sí.
Lo que no se puede decir de ninguna de ellas
Los textos que circulan sobre la búgela le atribuyen efectos sobre las hemorragias, la tos, el corazón, las úlceras, la resaca y las heridas, casi siempre copiados de herbarios ingleses del siglo pasado. Conviene decirlo sin rodeos: no existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para estas plantas. Las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica, no un herbario antiguo ni una página de internet.
Lo que sí hay es tradición documentada. La búgula fue en la medicina popular europea una planta vulneraria, que se aplicaba machacada sobre cortes y contusiones. La menta de lobo aparece en los recetarios populares centroeuropeos. La consuelda se usó para cataplasmas. Todo eso es historia de las plantas y se cuenta como tal: no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y ninguna de las tres debe tomarse por cuenta propia, menos aún la consuelda por lo ya dicho de los alcaloides.
Si lo que quieres es un tapizante de sombra
Entonces la planta es la búgula, y hay dos cosas que decidir antes de comprarla. La primera es que no es una planta de secano: en el norte húmedo se apaña sola, pero en el interior peninsular necesita riego todo el verano y sombra en las horas centrales, o se deshace poco a poco hasta dejar el suelo desnudo. La segunda es que se escapa: los estolones cruzan el borde y colonizan el césped, y el cortacésped reparte los fragmentos por toda la pradera. Un bordillo enterrado el día de la plantación resuelve el problema para siempre.
En resumen
Búgela es una mala transcripción de bugle, el nombre inglés de la búgula, Ajuga reptans: una labiada tapizante de roseta baja, estolones rastreros y espigas azules de abril a junio, que se planta en sombra fresca y que en clima mediterráneo pide riego de verdad. Bajo ese mismo nombre circulan fotos y textos de otras dos plantas: la menta de lobo, Lycopus europaeus, de orilla de agua, tallo cuadrangular y flores blancas diminutas apiñadas en los nudos; y la consuelda, Symphytum officinale, que ni siquiera es de la misma familia.
Separarlas es fácil una vez sabes qué mirar: roseta baja con espiga azul, la búgula; mata erguida junto al agua con nudos blancos y hoja recortada, la menta de lobo; planta grande y áspera con flores colgantes, la consuelda. Y en cuanto a lo que se lee sobre sus virtudes medicinales, no hay declaraciones autorizadas en la Unión Europea para ninguna de las tres.