El bálsamo del Perú es la resina aromática que se obtiene de la corteza de Myroxylon balsamum var. pereirae, un árbol grande de la familia de las leguminosas (Fabaceae). Es un líquido espeso, de color pardo oscuro, con un olor que recuerda a la vainilla y a la canela, y durante siglos se ha usado en perfumería, en aromatización y en preparados farmacéuticos. Si has llegado buscando qué es, esto es lo primero que hay que saber de él: es uno de los alérgenos de contacto más frecuentes y figura en las baterías estándar de pruebas epicutáneas que usan los dermatólogos para investigar eccemas.

Por eso su empleo en cosmética está restringido en la Unión Europea dentro del marco del Reglamento (CE) 1223/2009, el de productos cosméticos. No es que esté prohibido nombrarlo: es que la materia prima cruda no puede usarse libremente y lo que se admite son extractos tratados y con limitaciones. Si un dermatólogo te ha dicho que eres sensible al bálsamo del Perú, esto es lo que tienes que mirar en las etiquetas, y a partir de aquí el artículo cuenta qué es el producto, de dónde sale y con qué otras cosas lo confunden.

Cuatro cosas distintas que se llaman bálsamo

El texto que había antes en esta página metía en un mismo párrafo cuatro productos que no tienen nada que ver. Separarlos es la mitad del trabajo:

  • Bálsamo del Perú. La resina de Myroxylon balsamum var. pereirae. Es de lo que trata este artículo.
  • Bálsamo de Tolú. La resina de la otra variedad del mismo árbol, Myroxylon balsamum var. balsamum. Mismo género, misma especie, otra variedad y otro producto comercial, más sólido y con historia propia en jarabes y pastillas.
  • Bálsamo de limón o bálsamo de melisa. Esto no es una resina ni sale de un árbol: es la Melissa officinalis, una labiada herbácea de huerto y maceta. El nombre viene del inglés lemon balm, traducido a la letra. Tiene ficha propia en bálsamo de limón y en melisa.
  • "Bálsamo de hierbas". No designa a ninguna planta. Es una categoría comercial de ungüentos y pomadas que pueden llevar dentro casi cualquier cosa.
Hojas de melisa, Melissa officinalis La foto que ilustraba el artículo original no es el árbol del bálsamo: son hojas de melisa (Melissa officinalis), el llamado bálsamo de limón. Es exactamente la confusión que el texto arrastraba.

Hay además un error de nombre científico que conviene corregir porque se copia solo. El artículo anterior daba como binomio "Myroxykib toluifera", que no existe. Es una deformación de Toluifera, un nombre antiguo del género que hoy no se usa, escrito además con una errata. El nombre aceptado es Myroxylon balsamum, con el epíteto en minúscula, y la variedad detrás.

El bálsamo del Perú no es del Perú

El nombre es un accidente comercial. El árbol es centroamericano, no andino, y la producción histórica se concentró en la costa de El Salvador, que durante mucho tiempo se conoció como la Costa del Bálsamo. La explicación que se repite es que el producto se embarcaba hacia España a través del Callao, el puerto de Lima, y que en los registros aduaneros acabó figurando como procedente del Perú. Es una explicación coherente con el comercio colonial y con el nombre de la región productora, aunque no he podido confirmar los detalles documentales con fuentes a mano, así que la doy con esa cautela.

Lo que sí está claro es lo que hay detrás del nombre: el bálsamo del Perú es uno de tantos productos americanos bautizados por el puerto de salida y no por el sitio donde crecía el árbol.

Cómo es el árbol y cómo se saca la resina

Myroxylon balsamum es un árbol grande de bosque tropical húmedo, perennifolio, de hojas compuestas e imparipinnadas, con flores blancas papilionadas propias de las leguminosas y frutos alados con una sola semilla. Nada de esto lo convierte en una planta de jardín en España: es un árbol tropical de tierras bajas, no aguanta el frío y aquí no tiene cultivo posible fuera de invernadero.

La resina no mana sola. Se obtiene hiriendo la corteza del árbol para provocar la exudación y recogiendo después el producto, en un trabajo manual y lento que se hace sobre el árbol en pie y que ha sostenido durante generaciones a las comunidades de la zona productora. Es una de las razones por las que sigue siendo un producto caro y de oferta limitada.

Por qué da tanta alergia

El bálsamo del Perú es una mezcla compleja de decenas de compuestos aromáticos, entre ellos ésteres del ácido cinámico y del benzoico. Esa complejidad es lo que le da el olor y también lo que lo convierte en un problema dermatológico: varios de esos compuestos son sensibilizantes, y quien se sensibiliza a uno suele reaccionar a otros parecidos.

La consecuencia práctica es que las pruebas epicutáneas con bálsamo del Perú se usan como indicador general de sensibilidad a fragancias. Una reacción positiva no significa solo que ese producto concreto te sentará mal, sino que hay bastantes probabilidades de que reacciones a perfumes y a aromas de composición emparentada. Por eso aparece en las baterías estándar de contacto, junto a la mezcla de fragancias.

Dónde puedes encontrártelo: en perfumería y cosmética (con las restricciones dichas), en aromatizantes, en algunos productos de higiene y en preparados tópicos de farmacia tradicional. En las listas de ingredientes cosméticos aparece con la denominación derivada del nombre botánico, Myroxylon pereirae. Si sospechas que te da reacción, lo que hay que hacer es consultar a un dermatólogo y que sea él quien lo estudie con pruebas. No hay aquí lista de productos a evitar ni sustituto que recomendar: eso es trabajo de la consulta.

Lo que este artículo ya no dice

La versión anterior atribuía al bálsamo diez beneficios: tratar infecciones virales y el herpes labial, calmar la tensión y el estrés, aportar antioxidantes, proteger la piel del sol, tratar el cáncer de mama, la indigestión, la ansiedad y la depresión. Está retirado entero.

No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Hay además un detalle que explica de dónde salía aquel texto: buena parte de lo que contaba (el ácido rosmarínico, el efecto sobre el herpes labial, el efecto sedante) corresponde a la literatura sobre la Melissa officinalis, que es el bálsamo de limón, no la resina del árbol. El artículo había mezclado dos plantas y luego había atribuido a una lo que se había leído de la otra. Si existe un uso tradicional del bálsamo del Perú, se cuenta como tradición y nunca sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica.

En resumen

Bálsamo, a secas, no designa a una planta. El bálsamo del Perú es la resina de Myroxylon balsamum var. pereirae, un árbol leguminoso centroamericano bautizado por el puerto desde el que se embarcaba y no por el país donde crece. El bálsamo de Tolú es la otra variedad del mismo árbol, y el bálsamo de limón es la melisa, una herbácea de huerto que no tiene ningún parentesco con ellos.

Lo más útil que se puede decir hoy del bálsamo del Perú no es lo que cura, sino lo que provoca: es un alérgeno de contacto frecuente, forma parte de las baterías estándar de pruebas epicutáneas y su uso en cosmética está restringido en la Unión Europea dentro del marco del Reglamento (CE) 1223/2009. Si te aparecen eccemas y sospechas de fragancias, esa es la pista, y quien la sigue es un dermatólogo.


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