Ninguna planta baja el colesterol como lo hace un tratamiento, y esta página llevaba años diciendo lo contrario con una lista de siete. Esa lista se ha retirado entera. Pero aquí hay algo que sí merece contarse, y es justo lo que no aparecía: en la Unión Europea existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas relacionadas con el colesterol, poquísimas, y ninguna de las siete plantas de aquella lista estaba entre ellas.

Las autorizadas son dos: los beta-glucanos de la avena y la cebada y los esteroles y estanoles vegetales. No son un bulo ni una opinión: están aprobadas y se pueden poner en una etiqueta. Lo que casi nadie explica es que van con condiciones, que esas condiciones incluyen una cantidad diaria concreta, y que cumplir una declaración autorizada no convierte a un alimento en un tratamiento. De eso va el resto de la página.

Qué es una declaración de propiedades saludables autorizada

Es una frase que la ley permite poner en un alimento para relacionarlo con una función del organismo. Está regulada por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica, no una web, ni un herbolario, ni una etiqueta que se lo ponga por su cuenta. Existe una lista cerrada, y lo que no está en ella no se puede afirmar.

Cada declaración autorizada lleva asociadas unas condiciones de uso. Suelen fijar dos cosas: una cantidad mínima del componente por ración del alimento, y una cantidad diaria que la persona tiene que alcanzar para que el efecto tenga sentido. Si no se llega a esa cantidad, la declaración simplemente no aplica. No reproducimos aquí las cifras de memoria, porque el texto exacto y los gramos están en el propio reglamento de autorización y en la lista que mantiene la Comisión, y una cifra mal copiada en esta materia es peor que ninguna.

Conviene añadir algo más, porque es donde se pierde mucha gente. Una declaración autorizada describe un efecto medible en un estudio, generalmente modesto y sostenido en el tiempo. No es una indicación médica, no sustituye a nada y no dice nada sobre tu caso concreto. El colesterol se mira en un análisis y lo interpreta un profesional sanitario.

Los beta-glucanos de la avena y la cebada

Los beta-glucanos son un tipo de fibra soluble que forma parte de la pared celular del grano de la avena (Avena sativa) y de la cebada (Hordeum vulgare), dos cereales de la familia de las gramíneas que se cultivan en España desde hace siglos. Están concentrados sobre todo en las capas externas del endospermo, que es el motivo por el que el salvado de avena tiene más que el copo, y el copo más que un producto muy refinado.

Eso tiene una consecuencia práctica que conviene tener delante en el supermercado. Un grano entero, un copo o un salvado aportan beta-glucanos. Una galleta que lleva algo de harina de avena, o una bebida vegetal muy diluida, puede aportar una cantidad ridícula. La declaración autorizada se refiere al componente, no a la palabra «avena» impresa en el envase, y por eso los alimentos que la usan legalmente tienen que declarar cuánto aportan por ración.

La otra cosa que se cae por su propio peso: una cucharada de copos en el desayuno un día cualquiera no es lo que se evaluó. Las condiciones hablan de un consumo diario, mantenido, dentro de una alimentación normal.

Los esteroles y estanoles vegetales

Los fitosteroles son compuestos que las plantas fabrican y que se parecen estructuralmente al colesterol animal. Están de forma natural en los aceites vegetales, los frutos secos, las semillas y las legumbres, en cantidades pequeñas. Los esteroles y estanoles vegetales tienen declaraciones autorizadas relacionadas con el colesterol, y aquí está el detalle que cambia toda la conversación: las cantidades diarias que exigen esas condiciones están muy por encima de lo que aporta una dieta normal.

aguacates en el árbol

Aguacates de piel rugosa madurando en el árbol. El aguacate contiene fitosteroles, como casi cualquier alimento vegetal graso, pero muy lejos de las cantidades de las que habla la declaración autorizada.

Por eso los productos que llevan esas declaraciones son alimentos enriquecidos a propósito: margarinas, yogures bebibles y poco más. No es que el aguacate o las nueces «tengan la propiedad»: es que la declaración se refiere a una dosis que solo se alcanza añadiéndola.

Y esos alimentos enriquecidos no son de consumo general. Están dirigidos a personas que necesitan reducir su colesterol y llevan por ley advertencias en el etiquetado sobre quién no debería tomarlos por su cuenta. Si estás pensando en ellos, la conversación es con tu médico o tu farmacéutico, no con un artículo.

Y las siete plantas que esta página prometía

Ninguna tiene declaración autorizada sobre el colesterol. Eso no las convierte en malos alimentos, pero sí obliga a contar cada una por lo que es.

regaliz en flor

Regaliz (Glycyrrhiza glabra) en flor, una leguminosa de flor malva de la que se aprovecha la raíz.

Regaliz (Glycyrrhiza glabra). Aquí no hace falta hablar de colesterol para tener algo importante que decir, porque el regaliz sí tiene un efecto bien descrito y va en contra de quien lo toma sin saberlo: el consumo continuado de regaliz sube la tensión arterial y provoca pérdida de potasio, por el comportamiento de la glicirricina. Quien tenga hipertensión, problemas de riñón o tome determinados medicamentos tiene un motivo real para no abusar del regaliz, ni en raíz, ni en infusión, ni en caramelo.

Legumbres. Garbanzos, lentejas, alubias y guisantes secos son ricos en proteína vegetal y en fibra, soluble e insoluble. Eso es composición y se puede decir. Lo que no se puede decir es que rebajen tu colesterol un porcentaje concreto, que era exactamente lo que hacía el texto anterior.

garbanzos en la mata

Garbanzos formando vaina en la mata, con la hoja compuesta y menuda típica de Cicer arietinum.

Frutos secos. Son alimentos grasos, con predominio de grasas insaturadas, y aportan fibra. Nada más que añadir. La foto que ilustraba este apartado en el texto original, por cierto, no era de nueces: era una bellota de roble, así que se ha quitado.

Té verde (Camellia sinensis). Un arbusto de la familia de las teáceas del que salen el té verde, el negro y el blanco según cómo se procese la hoja. El texto anterior afirmaba que «el extracto de bergamota es un ingrediente clave» del té verde, y eso es sencillamente falso: la bergamota es un cítrico (Citrus bergamia) y lo que aromatiza es el té Earl Grey, que además es té negro.

flor de Camellia sinensis

Flor blanca de Camellia sinensis, con el plantío de té al fondo. La hoja es lo que se recolecta; la flor es la pista de que estamos ante una camelia.

Ajo (Allium sativum). Una liliácea de bulbo, una de las hortalizas más plantadas de la huerta española. Sin declaración autorizada sobre el colesterol ni sobre la tensión.

Aguacate (Persea americana). Una fruta grasa, cosa rara entre las frutas, con predominio de grasa monoinsaturada. Contiene fitosteroles, como se ha dicho más arriba, en cantidades que no tienen nada que ver con las de la declaración.

Fruta en general. El apartado final del original era tan vago que no afirmaba nada concreto, y aun así prometía. La fruta aporta agua, fibra y vitaminas, y comer fruta a diario es una recomendación dietética sensata que no necesita disfrazarse de remedio.

Cómo leer una etiqueta sin que te vendan humo

Tres cosas ayudan a distinguir una declaración real de un reclamo. La primera: una declaración autorizada nombra el componente (beta-glucanos, esteroles vegetales), no la planta de moda. La segunda: va acompañada de la cantidad por ración y de la cantidad diaria necesaria, porque la ley lo exige. La tercera: no promete curar, prevenir ni tratar nada, porque atribuir a un alimento la propiedad de prevenir o curar una enfermedad está prohibido, sea cierto o no.

Y una señal que funciona al revés: cuanto más larga es la lista de beneficios de un producto, menos probable es que ninguno esté autorizado.

En resumen

La lista de siete plantas que ocupaba esta página no tenía respaldo legal ni lo tiene ahora. Lo que sí existe en la Unión Europea son dos declaraciones autorizadas relacionadas con el colesterol, la de los beta-glucanos de la avena y la cebada y la de los esteroles y estanoles vegetales, ambas reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y ambas sujetas a condiciones que incluyen una cantidad diaria concreta. No las reproducimos de memoria porque en esto un número equivocado hace daño.

De las plantas que aparecían aquí, la única con una advertencia de verdad es el regaliz, y no por lo que prometía sino por lo contrario: su consumo continuado sube la tensión y hace perder potasio. Todo lo demás son alimentos corrientes que se comen por lo que son. El colesterol se mide en un análisis, y lo que hay que hacer con el resultado lo decide tu médico contigo, no una web de plantas.


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