El "avellano de Australia" no es un avellano. Es la macadamia, un árbol del género Macadamia, de la familia Proteaceae, la misma de las proteas, las banksias y los Grevillea. El avellano de verdad es Corylus avellana, un arbusto europeo de la familia Betulaceae que no tiene ningún parentesco con él. Comparten nombre porque la semilla de la macadamia es redonda, clara y mantecosa, y a alguien le recordó a una avellana. Nada más.

Y antes de seguir, el aviso que en estas páginas casi nunca aparece: la nuez de macadamia es tóxica para los perros. El cuadro está bien documentado en clínica veterinaria y consiste en debilidad del tren posterior, temblores, vómitos e hipertermia, con cantidades sorprendentemente pequeñas. Si tu perro se ha comido macadamias, la llamada es al veterinario o al Instituto Nacional de Toxicología, y no hay remedio casero que valga. Para las personas es un alimento normal, con un matiz legal importante: como fruto de cáscara, es alérgeno de declaración obligatoria según el anexo II del Reglamento (UE) 1169/2011, y por eso tiene que aparecer destacado en la lista de ingredientes de cualquier producto que la lleve.

De dónde sale el lío de nombres

La macadamia se llama en español nuez de macadamia, nuez de Queensland y, en textos traducidos con prisa, avellano de Australia. Ese último nombre es calco de usos coloniales en inglés, donde a casi cualquier semilla dura y comestible se le acabó colgando la palabra nut con el apellido del sitio. El problema es que en castellano "avellano" ya designa a otra planta muy concreta, con su fruto, su cultivo y su paisaje en Asturias, Tarragona o el norte de Navarra.

La confusión no es teórica. El texto que ocupaba antes esta página hablaba del avellano romano, de la costumbre francesa de regalar un avellano a las parejas y de que el árbol prospera en Turquía, Italia y España. Todo eso es cierto, pero del Corylus avellana europeo, no de la macadamia, que es australiana y que en España solo prospera en la franja subtropical del litoral y en Canarias. Una sola palabra mal traducida arrastró el artículo entero a otro continente.

Amentos colgantes de avellano común, Corylus avellana Los amentos del avellano común (Corylus avellana), que es el árbol que ilustraba el artículo original. La macadamia no florece así: hace racimos colgantes de cientos de florecillas.

Qué árbol es en realidad

El género Macadamia es australiano, de las selvas subtropicales del este del continente, entre el sur de Queensland y el norte de Nueva Gales del Sur. Las dos especies que interesan al cultivo son Macadamia integrifolia, de hoja de margen liso, y Macadamia tetraphylla, de hoja dentada y punzante. La mayoría del material comercial son híbridos entre las dos.

Es un árbol perennifolio de hoja coriácea y oscura, con flores diminutas agrupadas en racimos colgantes de los que cuaja un porcentaje mínimo. El fruto es un folículo verde que se abre al madurar y deja ver la nuez propiamente dicha: una cáscara leñosa y esférica, y dentro la semilla comestible. Si lo que buscas es plantarlo, el cultivo está desarrollado en qué es la macadamia, en árbol de macadamia y en cómo plantar macadamia.

Por qué es el fruto seco más caro del mercado

El precio de la macadamia en el lineal no es una pose de producto gourmet. Responde a tres cosas concretas, y todas están en el árbol y en la cáscara.

Tarda años en producir. Un pie de semilla puede pasarse entre ocho y doce años sin dar una nuez, y encima con calidad impredecible. Los árboles injertados adelantan la primera cosecha a los cuatro o seis años. Eso significa que una plantación nueva es una inversión que no devuelve nada durante media década larga, y ese coste financiero acaba en el precio.

La cáscara es durísima. Es de las más resistentes del mundo vegetal: se citan valores del orden de 2.000 newton, unos doscientos kilos de fuerza, para romperla. Un cascanueces doméstico corriente no la abre. Hacen falta máquinas de rodillos o cascanueces específicos, calibrados para partir la cáscara sin destrozar la semilla que hay dentro, que es blanda y se rompe con facilidad. Ese equilibrio es justamente lo que hace caro el descascarado: mucha fuerza aplicada con mucha precisión.

El rendimiento es bajo. De cada fruto sale una semilla, y buena parte del peso que recoges del suelo es envoltura y cáscara que se tira. A eso se añade que la recolección no se hace del árbol: los frutos maduros caen solos y se recogen del suelo en varias pasadas a lo largo de semanas, porque no caen todos a la vez.

La consecuencia práctica de todo esto es que la macadamia viaja casi siempre ya descascarada. Descascarar exige instalación y consume mucha energía, así que se hace en origen, y lo que cruza el océano es la semilla seca envasada. Por eso es tan difícil encontrarla con cáscara en una frutería española, y por eso cuando la encuentras suele venir con una llave metálica incluida.

Del árbol a la despensa

El proceso, en corto: los frutos caen al suelo, se recogen, se les quita el envoltorio verde en las primeras horas (si se deja, fermenta y estropea el sabor), se secan en lugar aireado durante semanas hasta que la semilla se despega de la cáscara, y solo entonces se rompen. Después viene el tostado, que es opcional y puede hacerse en seco o en aceite.

Sobre lo que es este fruto seco como alimento se puede decir lo que es y no lo que promete: es el fruto seco más graso de los que se consumen habitualmente, con una proporción alta de ácido oleico, el mismo monoinsaturado que domina el aceite de oliva, y de ahí su textura mantecosa y su cantidad de calorías. Aporta también fibra y minerales. Eso es composición, no un prospecto.

Lo que este artículo ya no dice

La versión anterior prometía nueve beneficios: anticolesterol, cardioprotector, antienvejecimiento, prevención del cáncer, anemia, hipertensión, huesos, embarazo y lactancia. Está retirado entero, y no por prudencia excesiva.

No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Los porcentajes de grasa que daba aquel texto, además, estaban copiados de tablas del avellano europeo, que es otro fruto de otra especie. Cuando el artículo se equivoca de árbol, los números vienen equivocados de serie.

En resumen

Avellano de Australia es un nombre prestado y engañoso para la macadamia, un árbol australiano de la familia Proteaceae que no tiene nada que ver con el avellano europeo, Corylus avellana. Si lo que quieres es cultivarlo en España, la respuesta corta es litoral subtropical, Canarias o maceta grande con sustrato ácido, y los artículos de cultivo del sitio lo detallan.

Es el fruto seco más caro por tres razones acumuladas: el árbol tarda años en producir, la cáscara exige mucha fuerza aplicada con precisión y el rendimiento por fruto recogido es bajo. Como alimento es muy graso y rico en ácido oleico, es alérgeno de declaración obligatoria por el anexo II del Reglamento (UE) 1169/2011 y, si hay perro en casa, las nueces no pueden quedarse a su alcance ni en el suelo bajo el árbol.


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