Una polilla que se posa al anochecer sobre las flores blancas del miraguano puede quedarse ahí para siempre. No es una metáfora: la Araujia sericifera le atrapa la espiritrompa y la sujeta hasta la mañana siguiente, y a menudo el insecto no consigue soltarse. De ahí su apodo inglés, cruel plant, planta cruel. El mecanismo es fascinante y no es el único motivo para hablar de esta trepadora: en España está catalogada como especie exótica invasora.

Cómo funciona la trampa

La araujia es una asclepiadácea, del grupo de las apocináceas al que pertenecen también el algodoncillo americano y la estefanotis. Toda esa familia comparte una arquitectura floral rarísima: el polen no está suelto, sino empaquetado en dos sacos llamados polinios, unidos por un pequeño brazo a una pieza rígida y pegajosa, el corpúsculo o traslator. Entre los cinco lóbulos de la corola hay ranuras estrechas que conducen a esas piezas.

Las flores abren al atardecer, son blancas o rosadas, acampanadas, de unos 2 o 3 cm, y desprenden un perfume dulce que se intensifica de noche. Atraen a mariposas nocturnas —esfíngidos, noctuidos— que introducen la probóscide buscando néctar.

Al retirarla, la espiritrompa resbala hacia una de las ranuras y encaja en ella. La ranura se estrecha hacia el fondo, así que cuanto más tira el insecto, más se acuña. Si la polilla es grande y fuerte, sale con los polinios enganchados a la trompa y se lleva el polen a otra flor: la polinización, cumplida. Si es pequeña o poco potente, no puede liberarse. Queda colgando de la flor, agitándose, y suele morir por agotamiento, deshidratación o depredación antes del amanecer. Encontrar varias polillas muertas colgadas de una misma inflorescencia es habitual en verano.

Merece la pena entender que la planta no gana nada matándolas. La trampa es un efecto colateral de un sistema calibrado para insectos mayores: la araujia no digiere a sus víctimas ni obtiene nutrientes de ellas, a diferencia de una carnívora de verdad. Las bajas son el precio de un mecanismo de transferencia de polen muy eficiente cuando el visitante es del tamaño adecuado. Ese detalle importa a la hora de decidir si la quieres en el jardín, porque el coste no lo paga la planta: lo pagan las polillas locales, muchas de ellas polinizadores nocturnos de la flora autóctona.

Flores blancas de Araujia sericifera, la planta cruel

Cómo reconocerla

Es una trepadora volubilis perenne de origen sudamericano —Brasil, Uruguay, Argentina, Perú—, de tallos que llegan sin dificultad a 5 o 7 metros y que se enroscan sobre cualquier soporte. Rasgos que la delatan:

  • Hojas opuestas, triangular-lanceoladas, verde oscuro por el haz y blanquecinas y afieltradas por el envés. Ese contraste de dos tonos es la pista más rápida a distancia.
  • Látex blanco abundante al romper cualquier parte: hoja, tallo o fruto.
  • Flores blancas acampanadas de junio a octubre, con esas cinco ranuras en la garganta.
  • Fruto en folículo carnoso y grueso, verde, de 8 a 12 cm, con forma de pera o de huevo grande. Al madurar se abre por una sutura longitudinal.

El fruto es la clave de su éxito. Cada uno guarda varios cientos de semillas, cada una con un penacho de pelos sedosos —el «miraguano» del nombre común, que se llegó a usar como relleno de almohadas—. Una planta madura produce docenas de frutos, y cuando se abren en otoño sueltan una nube de vilanos que el viento reparte a cientos de metros. Las semillas germinan con facilidad en suelos removidos y húmedos.

El látex, y por qué usar guantes

El látex de la araujia es irritante para piel y mucosas. Provoca escozor y dermatitis de contacto en personas sensibles, y en los ojos causa conjuntivitis y molestia intensa. Como los frutos son grandes y llamativos, y a los niños les atrae abrirlos, conviene decirlo: no es planta para manipular a mano desnuda.

Para arrancarla, guantes y manga larga; si salpica un ojo, lavado con agua abundante y consulta médica. En caso de ingestión, Instituto Nacional de Toxicología, 91 562 04 20. Los frutos no son comestibles, por más aspecto de fruta que tengan.

Dónde se ha establecido y qué implica

Introducida como ornamental en el siglo XIX, la araujia se naturalizó en toda la cuenca mediterránea. En la Península ocupa el litoral mediterráneo desde Cataluña hasta Andalucía, buena parte del valle del Guadalquivir, el litoral atlántico gaditano y onubense, el levante murciano y valenciano, y remonta las riberas de los ríos tierra adentro. También está en Baleares y Canarias. En Portugal, Italia, Francia, Australia y Nueva Zelanda ocupa el mismo tipo de ambientes.

Los sotos fluviales son su hábitat favorito: suelo profundo, humedad permanente, luz y árboles sobre los que subir. Ahí cubre alisos, sauces y fresnos jóvenes, les hace sombra y por acumulación de peso llega a doblar ramas. También coloniza setos, taludes de carretera, naranjales y jardines abandonados.

Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), lo que implica que su posesión, transporte, comercio y plantación están prohibidos en todo el territorio nacional. No es una recomendación de jardinero: es normativa. Si la tienes en el jardín, lo procedente es retirarla.

Cómo eliminarla

La araujia rebrota de raíz, así que cortar el tallo y marcharse no sirve de nada. Lo que funciona:

Retirar los frutos antes de que abran. Es la prioridad absoluta y lo más rentable. Un fruto verde cortado a tiempo son cientos de semillas que no vuelan. Se recogen en bolsa cerrada, no se dejan en el suelo, y van a residuo, nunca al compost.

Arranque manual de plántulas y juveniles. Con el suelo húmedo, tirando despacio para sacar la raíz entera. En ejemplares de uno o dos años sale con relativa facilidad.

Ejemplares adultos. Cortar el tallo a ras y excavar la cepa. Si queda raíz, habrá rebrotes durante dos o tres temporadas que hay que ir arrancando en cuanto asomen; agotar la reserva de la raíz por cortes repetidos es lento pero eficaz.

Seguimiento. El banco de semillas del suelo dura varios años. Revisa la zona cada primavera y arranca lo que germine mientras sea pequeño.

Si aparece en una ribera pública o en un espacio natural, avisa al servicio de medio ambiente de tu comunidad autónoma en lugar de actuar por tu cuenta.

Qué plantar en su lugar

Si lo que buscabas era una trepadora de flor blanca y perfume nocturno, hay alternativas sin este problema: la madreselva mediterránea (Lonicera implexa), el jazmín común (Jasminum officinale) o la zarzaparrilla (Smilax aspera) para un seto autóctono del sur. La comparación entre trepadoras de perfume y sus nombres cruzados está en falso jazmín, y hay más opciones por situación en enredaderas y en trepadoras para la sombra.

En resumen

El miraguano atrapa mariposas nocturnas porque su polen viaja en polinios alojados en ranuras que se estrechan hacia el fondo: la trompa entra y no siempre sale, y las polillas pequeñas mueren colgadas de la flor. La planta no se alimenta de ellas, solo las usa mal. Es sudamericana, está naturalizada por todo el litoral y las riberas españolas, tiene látex irritante, produce cientos de semillas plumosas por fruto y figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, de modo que no puede plantarse ni comercializarse. Si la tienes, quítale los frutos verdes antes de nada y luego ve a por la raíz.


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