Instalar riego por goteo en una terraza es un trabajo de una tarde, sin obra, sin fontanería y con herramientas que ya tienes en casa. Todo el sistema se monta a presión: se enrosca un programador al grifo, se tiende un tubo de 16 milímetros junto a las macetas, se pincha un microtubo por cada planta y se pone un gotero en el extremo. Lo único que hay que hacer con cuidado es el reparto del agua, porque no todas las macetas necesitan lo mismo.

La ventaja real no es solo ahorrar agua, que se ahorra, sino la regularidad. Una planta en maceta en una terraza de Sevilla o de Valencia en agosto pasa de sustrato empapado a sustrato seco en un día, y ese vaivén es lo que la estropea. Un goteo que aporta poco y a menudo mantiene la humedad estable, que es exactamente lo que el sistema radicular necesita.

Instalar un sistema de riego por goteo en la terraza es más sencillo de lo que parece. Este esquema incluye los elementos básicos. Las macetas de abajo reciben agua de un solo gotero.

Qué necesitas

  • Programador de grifo. Temporizador a pilas que abre y cierra la electroválvula. Debe ser de exterior y conviene que permita varios riegos al día, porque en verano eso importa más que la duración. Los modelos con sensor de lluvia o con conexión al móvil son cómodos pero no imprescindibles.
  • Reductor de presión y filtro. Van justo después del programador. El reductor deja la presión en el entorno de 1,5 bares, que es donde trabajan los goteros; con la presión de red directa los goteros saltan o revientan las uniones. El filtro retiene partículas y evita obstrucciones, y algunos elementos vienen combinados.
  • Tubo principal de 16 milímetros (a veces 13 o 20 según fabricante). Es el que recorre la terraza.
  • Microtubo de 4 a 6 milímetros para las derivaciones a cada maceta.
  • Goteros. Los hay de caudal fijo, típicamente de 2 o 4 litros por hora, y regulables de 0 a 6 litros por hora. Para terraza, con plantas de necesidades muy distintas, los regulables compensan.
  • Accesorios: tes, codos, cruces, tapón final, conectores de pinchado, punzón, piquetas de sujeción y abrazaderas o grapas para fijar el tubo.

Los kits cerrados salen bien de precio para una terraza pequeña y estándar. En cuanto tengas plantas repartidas en varios frentes, o mucha diferencia de tamaño entre macetas, sale más a cuenta comprar por piezas. Compra todo de la misma marca o comprueba las medidas: los diámetros de tubo y los conectores no siempre son intercambiables entre fabricantes.

Antes de montar: dibuja el reparto

Diez minutos con un papel ahorran dos horas de rehacer. Marca dónde está el grifo, dónde va cada maceta y por dónde puede pasar el tubo sin cruzar la zona de paso. Y agrupa las plantas por necesidad de agua, que es lo que casi nadie hace y lo que después obliga a compensar a mano.

Un sistema con un solo programador riega todo a la vez y durante el mismo tiempo. La única forma de dar más a un hibisco y menos a un romero es cambiar el número de goteros o su caudal. Reglas prácticas:

  • Maceta pequeña, de menos de 20 centímetros: un gotero.
  • Maceta mediana o grande: dos goteros en lados opuestos, para que se moje todo el cepellón y no un solo cono.
  • Jardinera alargada: un gotero cada 25 o 30 centímetros, o directamente tubería de goteo integrado, que trae los goteros incorporados y se recorta a medida.
  • Aromáticas mediterráneas, suculentas y cactus: gotero de bajo caudal o, mejor, circuito aparte. Si comparten programación con las plantas de flor, se pudren.

El montaje, paso a paso

1. Enrosca al grifo el programador y, a continuación, el reductor de presión con filtro. Comprueba la junta y que no gotee.

2. Conecta el tubo principal a la salida. Extiéndelo por el recorrido previsto sin cortar todavía el sobrante, pasando junto a cada maceta. Los codos permiten girar en las esquinas y las tes derivar hacia un segundo frente. Si el tubo está enrollado y rígido, déjalo al sol un rato: se vuelve manejable.

3. Fija el tubo con grapas o abrazaderas al zócalo, a la barandilla o al borde de las jardineras. Un tubo suelto se mueve, arrastra los microtubos y termina saliéndose de alguna maceta.

4. Corta el sobrante y cierra el extremo con el tapón. Si puedes cerrar el circuito en anillo, volviendo al punto de partida con una te, mejor: la presión se reparte de forma más homogénea y la última maceta recibe lo mismo que la primera.

5. Perfora el tubo principal con el punzón a la altura de cada maceta y coloca un conector de pinchado. No uses un destornillador ni un clavo: el agujero queda irregular y acaba goteando.

6. Corta tramos de microtubo con holgura, encájalos en los conectores y lleva el otro extremo a la maceta. Coloca el gotero y sujétalo con una piqueta clavada en el sustrato, a unos centímetros del cuello de la planta y nunca pegado al tallo.

7. Abre el grifo en manual y deja correr el agua unos minutos antes de programar nada. Salen los restos de la fabricación y ves de un vistazo qué goteros no dan caudal y dónde hay fugas.

Cuánto tiempo regar

Aquí no hay número universal, pero sí un cálculo sencillo. Un gotero de 2 litros por hora aporta 0,5 litros en 15 minutos; uno de 4 litros por hora, 1 litro. Solo hace falta saber cuánta agua quiere cada maceta.

El método fiable es medir una vez a mano. Riega la maceta con una regadera graduada hasta que empiece a salir agua por el drenaje, anota los litros y ese es tu volumen de riego. Divídelo por el caudal de los goteros que tenga esa maceta y tienes el tiempo. Luego ajusta con la observación: si a las dos horas el sustrato está encharcado por debajo, baja; si a media tarde la planta está mustia, sube o añade un segundo riego.

En verano peninsular es mejor dos riegos cortos que uno largo, por ejemplo a primera hora de la mañana y al anochecer, porque el agua no se pierde por escorrentía y el cepellón no llega a secarse del todo. Riega siempre fuera de las horas centrales. Y en cuanto entra el otoño, reduce a la mitad y luego a un riego semanal o menos: el fallo más común no es la sequía sino seguir con la programación de agosto en octubre.

Cal, sol y los problemas de la terraza

El agua de red es dura en casi todo el este y el sur peninsular, y la cal es lo que termina obstruyendo los goteros. El filtro no la retiene porque va disuelta: precipita al secarse el orificio entre riegos. Contra eso, goteros autolimpiantes o autocompensantes de buena calidad, y una revisión al final de cada temporada desmontando y sumergiendo los que hayan bajado de caudal en una solución descalcificadora.

El sol degrada el plástico. Un microtubo transparente expuesto seis meses a una terraza orientada al sur se vuelve quebradizo y además cría algas por dentro, que también obstruyen. Usa tubo opaco, negro o marrón, y pásalo por detrás de las macetas siempre que puedas.

El frío también cuenta. En zonas con heladas, antes del invierno hay que desconectar el programador, sacarle las pilas y dejar el circuito vaciado y con el extremo abierto; el hielo dentro del cuerpo del programador lo revienta.

Sobre el reparto: no encadenes más de unos 60 metros de tubería en línea desde un solo punto, ni muchas decenas de goteros, porque la presión cae y las últimas plantas reciben claramente menos. Si tienes desniveles, por ejemplo macetas colgadas de la barandilla y otras en el suelo, los goteros autocompensantes resuelven el problema: entregan el mismo caudal en un rango amplio de presiones.

Convivencia y detalles legales

Dos cosas que dan disgustos en piso. La primera, el goteo al vecino de abajo: el agua que sale por el drenaje de una jardinera colgada de la barandilla acaba en su terraza, y eso es motivo de conflicto con la comunidad. Pon platos o bandejas de recogida en todo lo que esté en voladizo y ajusta el riego para que apenas drene.

La segunda, las restricciones de riego. En periodos de sequía muchos municipios y comunidades autónomas publican decretos que limitan o prohíben usos del agua, y aunque el riego de plantas en maceta suele quedar fuera de las prohibiciones más duras, conviene consultar el bando municipal antes de programar riegos generosos. Un sistema de goteo bien calculado suele estar del lado correcto de esas normas precisamente porque aporta lo justo.

En resumen

El montaje es simple: programador, reductor de presión con filtro, tubo de 16 milímetros bordeando la terraza, microtubo pinchado por maceta y gotero sujeto con piqueta. Cerrar el circuito en anillo y usar goteros autocompensantes son los dos detalles que hacen que la última maceta reciba lo mismo que la primera. Agrupa las plantas por necesidad de agua antes de tender nada, porque un programador riega todo a la vez y la única forma de diferenciar es el número y el caudal de goteros.

Para calcular el tiempo, mide una vez con regadera los litros que admite cada maceta y divide por el caudal del gotero. En verano, dos riegos cortos a primera y última hora funcionan mejor que uno largo; en otoño hay que bajar la programación de inmediato. Y cuenta con la cal del agua dura: revisión y limpieza de goteros al final de temporada, tubo opaco para que no críe algas ni se degrade al sol, y circuito vaciado antes de las primeras heladas.


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