Identificar bien una plaga no es un ejercicio de erudición: es lo que decide si hay que hacer algo o no hacer nada. La mayoría de los daños que se ven en un jardín los causan un puñado de grupos, y cada uno deja un rastro distinto. Aprender a leer ese rastro ahorra tratamientos innecesarios, que son la mayoría.

El primer criterio es el tipo de daño. Un insecto chupador (pulgón, cochinilla, mosca blanca, ácaro, trips) perfora y succiona savia: la hoja se deforma, se decolora, se puntea o se pone pegajosa, pero no falta tejido. Un insecto masticador (orugas, larvas de escarabajo, caracoles) se lleva trozos: hay agujeros, mordeduras en el borde o nervios pelados. Y hay daños que no son de plaga sino de manejo, con un patrón demasiado uniforme para ser un bicho.

Cochinillas estriadas sobre el tallo de una Skimmia japonica.

Cómo mirar

Casi todas las plagas se descubren tarde porque se mira donde no están. Tres costumbres cambian eso.

  • El envés siempre. Pulgón, mosca blanca, araña roja y trips viven debajo de la hoja. Girar unas cuantas hojas cada semana en las plantas sensibles es la mejor inspección posible.
  • Las axilas y los brotes tiernos. Ahí se concentra el pulgón y ahí se esconde la cochinilla.
  • El papel blanco. Coloque una hoja de papel bajo una rama y sacúdala. Los ácaros y trips, que casi no se ven en la planta, aparecen moviéndose sobre el papel.

La lupa de mano de diez aumentos es la herramienta más útil y más barata del jardín. Con ella se distingue en cinco segundos un ácaro de una mota de polvo.

Pulgones

Aspecto. Insectos blandos de uno a tres milímetros, verdes, negros, amarillos o rosados, apiñados en colonias densas. Suele haber ejemplares con alas y sin ellas, y pieles blancas mudadas alrededor.

Dónde y qué dejan. Puntas de brote, botones florales y envés de hojas jóvenes. La hoja se abarquilla y se enrolla, el brote se deforma, y todo queda cubierto de una melaza pegajosa sobre la que después crece la negrilla, ese hollín negro que no ataca a la planta pero tapa la hoja.

Señal indirecta. Hormigas subiendo y bajando por el tronco. Cuidan de las colonias por la melaza y ahuyentan a sus depredadores, así que su presencia es la pista más fiable de que hay pulgón arriba.

Qué hacer. En colonias localizadas, un chorro de manguera las desprende. El agua jabonosa con jabón neutro o de potasa, pulverizada sobre las colonias, funciona de verdad: actúa por contacto disolviendo la cutícula, así que hay que mojar bien el envés y repetir. Es de las pocas soluciones caseras con eficacia demostrada. Y sobre todo, deje trabajar a las mariquitas, sus larvas (que comen bastante más que el adulto y no se parecen en nada a él) y las crisopas.

Cochinillas

Aspecto. No parecen insectos, y ese es el motivo de que pasen desapercibidas. Las cerosas forman escudos duros, marrones o grisáceos, adheridos al tallo o al nervio, que se levantan con la uña. Las algodonosas son masas blancas de aspecto de pelusa, en axilas y cruces de ramas. Las estriadas tienen el dorso surcado de líneas blancas.

Dónde y qué dejan. Zonas resguardadas: envés, axilas, nervio central, pecíolos y cara oculta de los tallos. Producen melaza y negrilla como el pulgón, y su chupado provoca amarilleo, hojas pequeñas y crecimiento detenido.

Qué las favorece. Ambientes secos, cálidos y sin ventilación, plantas apretadas y exceso de abono nitrogenado. Es una plaga típica de interior y de invernadero.

Qué hacer. Con pocas, retirarlas a mano con un bastoncillo o un paño humedecido en agua jabonosa, insistiendo en las axilas. Airear, separar las plantas y revisar las vecinas, porque se propagan por contacto. En una planta muy invadida, a menudo lo más práctico es podar la parte afectada.

Araña roja y otros ácaros

Aspecto. No son insectos sino ácaros, de menos de medio milímetro, apenas visibles a simple vista. Se detectan mejor por el daño y por el papel blanco.

Qué dejan. Un punteado fino y decolorado en el haz, como si la hoja estuviera espolvoreada, que evoluciona a un tono bronceado. En infestaciones fuertes aparecen telarañas finísimas entre las hojas y los brotes.

Qué la favorece. El calor seco. Aparece en verano, en plantas junto a una pared caliente, en terrazas resguardadas y en interiores con calefacción. Una parte del control consiste sencillamente en subir la humedad y lavar el envés con agua.

Trips

Aspecto. Insectos alargados de uno a dos milímetros, oscuros los adultos y amarillentos las ninfas, muy móviles. Se ven al sacudir una flor sobre papel blanco.

Qué dejan. Un rasgado plateado o argentado en la superficie de hojas y pétalos, salpicado de puntos negros diminutos, que son sus excrementos. Ese aspecto plateado con puntitos es inconfundible y lo diferencia del punteado uniforme del ácaro. Deforman los capullos y decoloran las flores.

Qué los favorece. Calor y sequedad. Son además vectores de virus vegetales, lo que los hace más importantes de lo que sugiere su tamaño.

Mosca blanca

Pequeñas moscas blancas que salen en nube al mover la planta, con las ninfas fijas y translúcidas en el envés. Produce melaza y negrilla y debilita la planta. Es típica de invernadero, huerto de verano y plantas de interior. Las trampas cromáticas amarillas sirven para detectarla y seguir su evolución, más que para controlarla.

Orugas y larvas

Aspecto y daño. Las orugas son larvas de mariposas y polillas, y comen tejido: agujeros en el limbo, mordeduras en el borde, hojas reducidas al nervio. Suelen delatarse por los excrementos oscuros y granulosos que dejan debajo. Las larvas de ciertas avispas, muy parecidas a orugas, atacan de forma característica a los rosales.

Qué hacer. Cuando son pocas, la recogida a mano por la tarde es sorprendentemente eficaz y es lo que hay que probar primero. Revise también el envés buscando las puestas, que son fáciles de retirar antes de que eclosionen.

Una excepción importante: la procesionaria del pino. Sus orugas tienen pelos urticantes que causan reacciones en las personas y son un peligro serio para los perros, que se acercan con el hocico. No se toca ni se pisa una fila de orugas, no se manipulan los bolsones sin protección y, ante un contacto, se acude al médico o al veterinario. El manejo tiene sus reglas propias, explicadas en cómo combatir la procesionaria del pino.

Minadores

Galerías serpenteantes y translúcidas dibujadas dentro del espesor de la hoja, hechas por larvas que comen entre las dos epidermis. En cítricos son muy visibles en los brotes tiernos. El daño es sobre todo estético en plantas adultas y solo importa en ejemplares jóvenes.

Caracoles y babosas

Agujeros irregulares en hojas tiernas y plántulas devoradas de un día para otro, con rastros de baba brillante al amanecer. Salen de noche y con humedad.

Se controlan con barreras físicas, retirando escondrijos (tablas, macetas volcadas, restos vegetales húmedos) y con recogida manual nocturna, que es aburrida pero funciona. Un aviso: la sal no se usa. Mata al animal pero saliniza el suelo y perjudica a las plantas, y no es una solución sino un problema añadido.

Daños que no son plagas

Antes de tratar, descarte lo que no tiene tratamiento insecticida posible. Un amarilleo generalizado con nervios verdes es clorosis férrica de suelo calizo. Bordes de hoja secos y quemados suelen ser exceso de sales, agua dura o abono. Un marchitamiento con el suelo húmedo apunta a podredumbre de raíz, y ahí el problema es el riego y el drenaje, no un bicho. Las manchas foliares con halo, el polvo blanco o las pústulas de color óxido son enfermedades fúngicas, tratadas en cómo mantener los hongos bajo control.

Antes de tratar

Casi todo lo anterior se resuelve con medios físicos y con manejo, y esa no es una preferencia estética: es el orden que marca la ley. El Real Decreto 1311/2012 establece el marco de uso sostenible de los productos fitosanitarios y sitúa la gestión integrada de plagas como principio, con la prevención, el seguimiento y los medios físicos y biológicos por delante del tratamiento químico.

Si aun así hace falta tratar, tres reglas. Solo productos autorizados: en jardinería doméstica, los autorizados para jardinería exterior doméstica; el uso profesional exige carné de aplicador. La dosis y las condiciones son las de la etiqueta del envase, junto con el número máximo de aplicaciones y el plazo de seguridad, que en huerto hay que cumplir sin excepción. Y qué está autorizado hoy se consulta en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio: muchas materias activas que se recomendaban hace diez o quince años ya no están aprobadas en la Unión Europea, de modo que las listas antiguas no valen.

Sobre polinizadores, una indicación que no depende del producto: no se trata en floración ni en las horas de vuelo de las abejas. Y sobre remedios: el agua jabonosa contra el pulgón funciona, la sal contra las babosas estropea el suelo y los aparatos de ultrasonidos contra insectos y topos no tienen respaldo que los sostenga.

En resumen

Reconocer una plaga empieza por el tipo de daño: los chupadores decoloran, deforman y dejan melaza pegajosa, y los masticadores se llevan tejido y dejan excrementos. Después, el detalle distingue el grupo: colonias blandas en los brotes son pulgón, escudos y masas algodonosas en axilas son cochinilla, punteado bronceado con telaraña fina es ácaro, y rasgado plateado con puntos negros en flores es trips. Mirar el envés cada semana y sacudir una rama sobre papel blanco detecta casi todo a tiempo.

La respuesta empieza por lo físico: chorro de agua, agua jabonosa, retirada a mano, poda de lo afectado, barreras y fauna auxiliar. Si hay que llegar al producto, la gestión integrada del Real Decreto 1311/2012 marca el orden, solo caben productos autorizados con la dosis de su etiqueta, el listado vigente está en el Registro de Productos Fitosanitarios y nunca se trata en floración. Con la procesionaria del pino, la prioridad no es la planta sino las personas y los perros: no se toca.


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