La camassia es el bulbo de primavera que sí aguanta un suelo pesado y húmedo. Esa es su razón de ser en un jardín: donde un tulipán o un narciso se pudren, ella prospera, porque en la naturaleza crece en praderas encharcadas del oeste de Norteamérica que se inundan con el deshielo y se secan a principios del verano. Si tienes un rincón de arcilla que tarda en escurrir, este es el género que funciona.

Y conviene aclarar de entrada una cosa: la camassia no es una suculenta. Es una planta bulbosa, un geófito de hoja fina y no carnosa. Se cruza con el mundo de las crasas solo por parentesco botánico, porque pertenece a la familia Asparagaceae, subfamilia Agavoideae, la misma en la que está el género Agave. Comparte linaje con los agaves, no forma de vida ni cuidados.

Espigas florales azules de camassia

Qué es la camassia y cómo es su flor

El género Camassia reúne un puñado de especies de bulbosas perennes originarias de Norteamérica, casi todas del oeste y noroeste, con una especie en el este del continente. También se la llama jacinto silvestre o quamash, este último tomado del nombre que le daban los pueblos de la meseta del Columbia.

La flor es su rasgo distintivo. De la mata de hojas estrechas sale un tallo vertical con una espiga de numerosas flores estrelladas de seis tépalos, que se abren de abajo hacia arriba a lo largo de varios días. El color va del azul intenso al azul violáceo, con formas blancas y color crema según la especie y el cultivar. Florece a finales de primavera, después de los narcisos y antes de que arranquen las vivaces del verano, y ese hueco del calendario es otra de sus bazas.

Las especies que se encuentran en el comercio

  • Camassia quamash. La más compacta de las habituales, con espigas densas de flores azules bastante intensas. Es la que se naturaliza mejor en hierba.
  • Camassia leichtlinii. Más alta y de espiga más larga y espaciada. Incluye la forma de flor blanca o crema y cultivares dobles de color azul.
  • Camassia cusickii. De hoja abundante y flores azul pálido, con bulbos notablemente grandes.
  • Camassia scilloides. La especie del este de Norteamérica, de flores claras y aspecto más delicado. Menos frecuente en catálogo europeo.

La distinción entre quamash y leichtlinii es la que más importa al comprar: si quieres una mancha densa y baja en una zona de hierba, la primera; si buscas espigas altas asomando entre vivaces en un arriate, la segunda.

Cómo y cuándo se plantan los bulbos

Cómo plantar camassia

Se plantan en otoño, como el resto de bulbosas de floración primaveral. El bulbo es redondeado con un extremo en punta, y esa punta va hacia arriba. La profundidad habitual está en torno a los diez o quince centímetros, y la separación entre bulbos, parecida. Si vas a plantar un grupo grande, es más rápido abrir una zanja y colocarlos todos que hacer un agujero por bulbo.

El sitio ideal es un suelo profundo, rico en materia orgánica, que retenga humedad en primavera. Tolera arcilla, que es justo lo que otros bulbos no soportan. Pleno sol da la mejor floración, pero se comporta bien a media sombra, incluso bajo árboles de hoja caduca que todavía no han brotado del todo cuando ella florece.

El único terreno que hay que descartar es el que se queda con agua estancada de forma permanente, una depresión donde el charco no se va nunca. Tolerar humedad no es lo mismo que tolerar anegamiento continuo, y ahí el bulbo se pudre igual que cualquier otro.

La camassia no funciona bien en maceta. A los bulbos no les gusta que los muevan y el recipiente no les da la reserva de humedad ni la profundidad que necesitan. Es una planta para plantar y dejar.

Qué hacer después de la floración

Cuidados posteriores de la camassia

Cuando termina de florecer, el follaje amarillea y se seca poco a poco. No lo cortes en verde: en esas semanas la hoja está recargando el bulbo para el año siguiente, y segarla pronto es la causa más frecuente de que una camassia florezca peor cada temporada. Espera a que esté claramente amarillo.

Como el hueco que deja es visible, la solución de diseño es plantarla entre vivaces que crezcan algo después y tapen el sitio: geranios de jardín, hostas en zonas de sombra, hemerocalis. Si la has naturalizado en hierba, retrasa el primer corte del césped hasta que la hoja se haya secado.

Los bulbos se pueden dejar en su sitio muchos años y se multiplican solos formando matas densas. Si quieres dividirla, hazlo en verano, con la planta en reposo: desentierra la mata, separa los bulbillos que se han formado alrededor del bulbo principal y replántalos. Tardan un par de temporadas en alcanzar tamaño de floración.

Aguanta bien como flor cortada y cortar los tallos no daña la planta, porque no es la flor sino la hoja la que recarga el bulbo. Corta cuando las primeras flores de la base de la espiga se hayan abierto y deja los tallos en agua fría unas horas antes de componer el ramo.

El quamash y una confusión que puede matar

Los bulbos de Camassia quamash fueron un alimento básico de los pueblos del noroeste del Pacífico, y no un recurso de emergencia sino un cultivo gestionado, con praderas quemadas y desbrozadas a propósito para favorecerlo. Se cocían en hornos de tierra durante muchas horas, a veces más de un día. Esa cocción larga no es folclore: los bulbos almacenan inulina, un azúcar que el cuerpo humano no digiere bien en crudo, y el calor prolongado la transforma en fructosa asimilable y dulce.

Ahora la parte seria. En esas mismas praderas crece una planta que, fuera de la floración, se le parece mucho y cuyo bulbo es casi idéntico: el llamado death camas, en realidad especies del género Toxicoscordion, antes incluidas en Zigadenus. Contiene alcaloides esteroídicos y es gravemente tóxica, con intoxicaciones mortales documentadas tanto en personas como en ganado. La única diferencia fiable a simple vista es el color de la flor, crema o blanco verdoso frente al azul de la camassia, y en el momento de recolectar los bulbos no hay flores.

Por eso este artículo no da ninguna indicación de consumo. La camassia se planta aquí por su flor. Su historia alimentaria se cuenta porque es parte de lo que es la planta, no como propuesta.

Dónde funciona en España

La camassia encaja mejor en la mitad norte y en zonas de interior con invierno marcado. Necesita frío invernal para brotar y florecer bien, y agradece la humedad de primavera del clima atlántico o de un jardín de interior con riego. En Galicia, la cornisa cantábrica y las zonas de montaña es donde mejor se comporta, y también en jardines con suelo arcilloso donde otras bulbosas fracasan.

En el litoral mediterráneo cálido y en el sur, el limitante es el invierno suave: sin acumulación de frío, la floración se vuelve irregular y las matas se agotan. El verano seco, en cambio, no es problema, porque en esa época el bulbo ya está dormido, que es exactamente lo que ocurre en sus praderas de origen cuando se secan.

Una ventaja que se agradece en jardines rurales: los bulbos de camassia no suelen interesar a los conejos ni a los roedores, al contrario que los tulipanes. No es una garantía absoluta, pero sí una diferencia clara en la práctica.

En resumen

La camassia es una bulbosa de floración tardía de primavera, de espigas azules o blancas, que resuelve un problema concreto: dar flor de bulbo en un suelo húmedo y pesado donde tulipanes y narcisos no duran. Se planta en otoño, a unos diez o quince centímetros, en un sitio soleado o de media sombra que retenga humedad sin encharcarse.

Después, mantenimiento casi nulo: no cortar la hoja hasta que amarillee, dejar los bulbos tranquilos durante años y dividirlos solo en verano si interesa multiplicarlos. Y con el capítulo del quamash, curiosidad histórica y nada más, porque la planta con la que se confunde es letal.


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