Sí, hay muchísimas suculentas que no pinchan, y de hecho son mayoría entre las que se venden para interior. Los géneros que puedes tocar sin miedo son Echeveria, Sedum, Crassula, Graptopetalum, Pachyphytum, Sempervivum, Haworthia, Gasteria, Kalanchoe, Hoya y las peperomias carnosas. Ninguna tiene espinas, ni pelos urticantes, ni bordes cortantes. Se pueden colocar a la altura de un niño sin que nadie acabe en el cuarto de baño buscando unas pinzas.
Ahora el matiz que casi ningún listado cuenta y que importa más que las espinas: que una suculenta no pinche no significa que sea inofensiva. Varias de las de esa lista son tóxicas por ingestión para personas, perros y gatos, y hay euforbias completamente lampiñas cuyo látex es mucho más peligroso que el pinchazo de un cactus. La espina se ve y se esquiva. El látex y los glucósidos cardiotónicos, no. Si buscas suculentas sin espinas por seguridad en casa, este artículo separa las dos cosas: lo que no pincha y lo que además no hace daño.
Por qué unas tienen espinas y otras no
La espina de un cactus es una hoja modificada, y sale siempre de una areola, esa almohadilla de fieltro que solo tienen las cactáceas. Cumple varias funciones a la vez: defensa frente a los animales que buscan agua en el tallo, sombra parcial sobre la epidermis y, en algunas especies de zonas de niebla, condensación de humedad que gotea hacia la base.
Las suculentas que almacenan agua en la hoja no han seguido ese camino. Han engrosado la hoja y la han protegido con cutícula gruesa, ceras, pruina o pelos, y su defensa es química o mecánica de otro tipo: sabor amargo, látex, o un borde con dientes. Por eso la ausencia de espinas no dice casi nada sobre cómo se cuida la planta. Conviene desmontar aquí un error que circula mucho: no es cierto que las suculentas sin espinas necesiten más agua que las espinosas. El riego depende de la especie, del ciclo de crecimiento y del sustrato, no de si pincha. Una Haworthia lampiña y un Mammillaria erizado pueden regarse casi igual.
Las que de verdad no pinchan
Estas son las que puedes manipular sin guantes, y lo que distingue a cada grupo:
- Haworthia y Haworthiopsis. Rosetas pequeñas, de hoja carnosa, unas translúcidas en la punta y otras con verrugas blancas. No tienen dientes agresivos y crecen bien en luz filtrada, lo que las hace ideales para una mesa de interior.
- Gasteria. Hojas gruesas en forma de lengua, dispuestas en dos filas. Superficie rugosa pero roma. Aguanta menos luz que casi cualquier otra crasa.
- Echeveria, Graptopetalum y Pachyphytum. Rosetas de hoja redondeada cubiertas de pruina. No pinchan, pero se marcan con la huella del dedo y esa marca no desaparece.
- Sedum y Sempervivum. Hojas pequeñas y romas. Los sempervivos son, además, de las pocas rústicas de verdad en el interior peninsular.
- Crassula. Desde el árbol de jade hasta las especies de hoja apilada. Tallo leñoso, hoja lisa.
- Hoya y Peperomia carnosas. Hoja gruesa y brillante, porte colgante, sin nada punzante.
Y hay un caso curioso que merece mención propia: existen cactus sin espinas. Astrophytum myriostigma, el bonete de obispo, es una cactácea de cuerpo acostillado y cubierto de motas blancas que en muchas formas cultivadas carece por completo de espinas. Tiene areolas, que es lo que la define como cactus, pero de ellas solo sale lana. Lo mismo ocurre con varias Lophophora y con formas seleccionadas de Gymnocalycium.
Las que parecen inofensivas y sí pinchan
Aquí está el verdadero riesgo doméstico, porque son plantas que nadie coge con cuidado:
- Las opuntias y sus gloquidios. Una chumbera o una Opuntia microdasys de maceta parece aterciopelada, con manchitas doradas en lugar de espinas. Esas manchitas son haces de gloquidios, espinas diminutas con ganchos que se desprenden al menor roce, atraviesan un guante fino y son muy difíciles de sacar de la piel. Es la peor planta posible para un sitio de paso.
- Los aloes y los agaves. No tienen espinas en sentido estricto, pero sí dientes en el margen de la hoja y, en los agaves, una punta terminal dura capaz de hacer una herida seria. En jardín se recomienda desde hace tiempo despuntar los agaves plantados junto a un paso.
- Los cactus de aspecto algodonoso, como Mammillaria plumosa. Parecen un ovillo de lana y debajo hay espinas.
- Euphorbia milii, la corona de Cristo. Esta tiene espinas de verdad en el tallo, y además látex. Es una euforbia, no un cactus.
Sin espinas no quiere decir sin riesgo
Si el motivo para buscar suculentas sin espinas es que hay niños pequeños o animales en casa, esto es lo que de verdad tienes que mirar:
- Euforbias. Muchas especies de interior no pinchan nada y todas sueltan un látex blanco al romperse. Es irritante para la piel, puede causar lesiones oculares graves y es tóxico por ingestión. Se podan con guantes, sin llevarse las manos a la cara, y ante contacto con el ojo se va al médico.
- Kalanchoe y Bryophyllum. Las de hoja bonita que se venden en cualquier supermercado. Contienen bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que afectan al corazón, y hay intoxicaciones descritas en ganado. Circula por internet la idea de que Kalanchoe daigremontiana cura el cáncer: es falsa y además peligrosa, porque la planta es tóxica. No se toma de ninguna forma.
- Curio y Senecio, el collar de perlas y el collar de plátanos. Contienen alcaloides pirrolizidínicos y no se ingieren. Cuelgan justo a la altura en la que un gato las alcanza.
- Aloe vera. Es tóxico para perros y gatos. Y conviene no confundir el gel interior de la hoja con el acíbar, el jugo amarillo que sale al cortarla, que son cosas distintas.
- La lengua de suegra (Dracaena trifasciata, que se sigue vendiendo como sansevieria). Contiene saponinas y provoca vómitos y salivación en perros y gatos.
- Crassula ovata, el árbol de jade, figura como tóxica para perros y gatos.
Ante una ingestión, lo que corresponde es llamar al médico o al veterinario. No se provoca el vómito ni se aplican remedios caseros.
Un rincón de crasas que se pueda tocar
Con lo anterior, el reparto en casa es sencillo. Abajo, al alcance de todo el mundo, van las que no pinchan y no constan como tóxicas: Haworthia, Haworthiopsis, Gasteria, Sempervivum, Echeveria, Graptopetalum y la mayoría de los Sedum. Son, además, las que mejor toleran el interior.
Arriba, en balda alta o colgadas fuera de alcance, las euforbias, los kalanchoes y los collares de Curio. Y fuera de las zonas de paso, cualquier opuntia. Si la maceta está en un pasillo estrecho, la planta acabará rozando a alguien tarde o temprano.
Cuidados: no cambian por no tener espinas
Una Haworthia pide luz clara pero sin sol directo de mediodía, porque en su hábitat crece a la sombra de arbustos y en un alféizar orientado al sur se broncea y se quema. Una Echeveria quiere todo el sol que puedas darle, aunque tras un cristal en pleno verano mediterráneo se achicharra igual. Un Sempervivum vive fuera todo el año en el interior peninsular y aguanta la helada, pero no el encharcamiento.
Lo común a todas es el sustrato muy drenante, con buena proporción mineral, y regar solo cuando el cepellón está seco de arriba abajo, siempre a favor de la estación de crecimiento de cada especie. Ninguna de estas reglas cambia por la presencia o ausencia de espinas.
En resumen
Suculentas sin espinas hay muchas y son las más habituales de interior: haworthias, gasterias, echeverias, sedums, crásulas, sempervivos, hoyas. Ojo con las que engañan, sobre todo las opuntias y sus gloquidios, y con los dientes y la punta terminal de aloes y agaves, que no son espinas pero hacen daño igual.
Y si la pregunta de fondo es la seguridad en casa, la lista de las que no pinchan no sirve como lista de las que no hacen daño. Las euforbias por su látex, los kalanchoes por sus bufadienólidos, los collares de Curio, el aloe y la lengua de suegra son plantas sin espinas que conviene poner lejos de niños y mascotas. Ante una ingestión, médico o veterinario, y nada de remedios.