No todas las suculentas descansan en invierno. Hay un grupo que hace justo lo contrario: para en verano, cuando el calor aprieta, y crece de octubre a abril. Son las llamadas de crecimiento invernal, y si las tratas como al resto acabas regándolas cuando no lo necesitan y dejándolas secas cuando sí. Ese desfase explica muchas muertes de aeonium en agosto y de lithops en julio.

La lista corta de las que más se venden en España es esta: Aeonium, Haworthia y Gasteria, Lithops y Conophytum, varios Aloe y algunas Crassula y Senecio. Ninguna es rústica al hielo por el hecho de crecer en invierno, y conviene no confundir las dos cosas: crecer en invierno significa que su ciclo activo coincide con la estación fresca y húmeda de su lugar de origen, no que aguante una helada.

Suculenta al aire libre cubierta de nieve

Por qué hay suculentas que paran en verano

El clima mediterráneo, el de buena parte de Sudáfrica y el de Canarias tienen la misma estructura: inviernos suaves y lluviosos, veranos secos y calurosos. Una planta que vive allí no gana nada creciendo en julio, porque no hay agua y la evaporación la castiga. Lo que hace es detenerse, encoger la roseta, soltar hojas exteriores y esperar. Cuando llegan las primeras lluvias del otoño, arranca.

Trasladada a una maceta en España, la planta conserva ese calendario aunque tú le des agua en verano. Y ese agua de más, con el sustrato caliente y la planta parada, es exactamente la receta de la pudrición. El reposo estival es una estrategia, no una avería.

Conviene decir también que la división entre crecimiento invernal y estival no es una etiqueta rígida. Depende de la especie concreta, de la zona donde la cultivas y de si está dentro o fuera. Lo que sí funciona es observar tu planta: si en pleno agosto lleva un mes sin mover una hoja nueva y en noviembre empieza a sacar, ya sabes en qué grupo está.

Aeonium, el caso más claro

Los Aeonium son en su mayoría canarios y macaronésicos, y su comportamiento es de libro. En verano cierran la roseta, que queda apretada como una alcachofa, y sueltan las hojas de fuera hasta dejar el tallo desnudo. Mucha gente lo interpreta como que la planta se muere y responde regando más, que es lo peor que puede hacer.

En otoño la roseta se abre otra vez y la planta crece deprisa. Ese es el momento de regar con normalidad, de trasplantar si hace falta y de hacer esquejes, porque enraízan sin esfuerzo. En el interior peninsular hay que protegerlos del hielo: crecen en invierno, pero un aeonium congelado se deshace.

Roseta de suculenta en crecimiento

Haworthia y Gasteria, las de interior

Son sudafricanas y viven a la sombra de arbustos y piedras, no a pleno sol. En casa se comportan como plantas de otoño, invierno y primavera: crecen cuando la temperatura es templada y se paran con el calor fuerte del verano y con el frío duro. En un piso con calefacción moderada, el invierno es su mejor época.

Eso cambia el riego. Mientras la echeveria de al lado está parada y sin agua, la haworthia sigue tirando raíz y agradece que la riegues cuando el sustrato esté seco del todo. Ojo con el agua en el centro de la roseta, que se queda ahí y pudre el cogollo: riega por el borde de la maceta.

Lithops y Conophytum, el calendario más estricto

Los Lithops hacen un par de hojas nuevas al año a costa del par viejo, que se consume y se seca. Durante ese relevo no se riegan, porque las hojas nuevas se alimentan de las viejas, y el agua en ese momento revienta la planta. Florecen en otoño y ese es su periodo activo.

Conophytum va todavía más marcado: pasa el verano envuelto en las vainas secas del año anterior, en reposo completo, y despierta al final del verano o en otoño, que es cuando florece. Si te llega una en agosto con aspecto de papel arrugado, no está muerta, está durmiendo.

Con estos dos géneros la única regla que hay que acertar es cuándo no regar. Todo lo demás, sustrato mineral, sol filtrado y maceta con drenaje, es fácil.

Aloe y los que florecen en lo peor del año

Muchos Aloe florecen en invierno o a finales de él, con espigas naranjas o rojas que en el sur y en el litoral levantan el jardín cuando no hay nada más. No son plantas de frío: Aloe vera y la mayoría de sus parientes sufren con la helada, y en el interior peninsular se cultivan en maceta para poder resguardarlas. Ten en cuenta que Aloe vera es tóxico para perros y gatos, así que colócalo fuera de su alcance.

En el grupo de las que siguen moviéndose en invierno entran también algunas Crassula pequeñas y Senecio de hoja carnosa, aunque aquí las diferencias entre especies son grandes y no conviene generalizar. Observa la planta antes de darle por hecho un calendario.

Suculentas en maceta durante la estación fría

Cómo regar a contrapelo del resto de la colección

El problema práctico es que en la misma terraza tienes plantas en ciclos opuestos. Lo más cómodo es agruparlas: las de crecimiento invernal en un lado, las de verano en otro, y regar por grupos y no por costumbre.

Para las invernales, la pauta en la estación activa es empapar y dejar secar por completo antes de repetir, igual que en verano con las otras. La diferencia está en que el sustrato tarda mucho más en secarse con quince grados y poca luz, así que los intervalos se alargan solos. No riegues por calendario, riega por peso de la maceta.

Y no abones en su parada de verano. Un abono bajo en nitrógeno, muy diluido, una o dos veces durante los meses en que crecen, es más que suficiente.

Los errores que se repiten

  • Regar un aeonium en agosto porque parece seco. Está cerrado a propósito.
  • Meter estas plantas en una habitación con calefacción y poca luz. Crecen, y al crecer sin luz se estiran y quedan deformadas para siempre.
  • Confundir crecimiento invernal con resistencia al frío y dejarlas fuera en una helada.
  • Trasplantar en su reposo. El trasplante va justo al principio de la etapa activa, no en mitad del parón.
Maceta con suculentas protegida en invierno

En resumen

Las suculentas de crecimiento invernal invierten el calendario: paran con el calor seco del verano y trabajan en otoño, invierno y primavera. Aeonium, haworthia, gasteria, lithops, conophytum y varios aloes son las que más vas a encontrar. Con ellas, el agua va cuando las demás no la quieren, y se corta cuando el resto de la terraza está en plena actividad.

Crecer en invierno no es lo mismo que aguantar el invierno. Casi todas estas plantas vienen de climas sin hielo y hay que protegerlas de la helada aunque estén creciendo. Si las agrupas por ciclo y riegas mirando el peso de la maceta en vez del calendario, este grupo deja de dar sustos.


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