Dentro de una casa florecen muy pocas suculentas, y casi siempre las mismas: el cactus de Navidad (Schlumbergera), el kalanchoe de floristería (Kalanchoe blossfeldiana), la flor de cera (Hoya carnosa), los Rhipsalis, las estapelias y huernias, y los cactus globosos pequeños de los géneros Mammillaria, Rebutia y Gymnocalycium si tienen una ventana muy buena. Con años y suerte también florecen un Aloe y una Crassula ovata viejos. El resto, las echeverias, los graptopetalum, los sedum de roseta y los sempervivum, no florecen puertas adentro por mucho que los mimes.

El motivo no es el riego ni el abono, que es lo que suele tocar la gente. Son dos cosas que una vivienda no da: luz y un invierno de verdad. La luz que entra por una ventana, incluso orientada al sur, es una fracción de la que recibe esa misma planta en un balcón, y la mayoría de las crasas de roseta necesitan esa intensidad para acumular reservas suficientes con las que montar una inflorescencia. El invierno cuenta todavía más: buena parte de estas plantas necesita un parón frío y seco de varios meses para que se dispare la floración, y un salón con calefacción a veintitantos grados y riego cada semana no se lo da nunca.

Por qué tu suculenta no florece dentro de casa

Hay cinco razones, y casi siempre están varias juntas.

  • Falta de luz. Si la planta se ha alargado, ha separado las hojas y ha perdido color, está etiolada. Una planta etiolada no florece: está gastando lo que tiene en buscar luz.
  • No ha parado en invierno. Si riegas y abonas de octubre a febrero igual que en mayo, la planta nunca entra en reposo y nunca recibe la señal de que ha pasado un ciclo.
  • No hay contraste entre el día y la noche. En su sitio de origen la noche refresca mucho. En un piso con calefacción, la temperatura es prácticamente la misma a las tres de la tarde que a las cuatro de la madrugada.
  • Es demasiado joven. Muchas crasas necesitan varios años para florecer por primera vez, y una planta comprada en maceta pequeña suele ser un esqueje reciente.
  • Exceso de nitrógeno. El abono universal de plantas verdes empuja hoja y tallo tierno. Da una planta gorda que no florece.

Los géneros que sí florecen en interior

Cactus de Navidad (Schlumbergera). Es el más agradecido de todos, y conviene aclarar de entrada que no es un cactus de desierto: es un cactus epífito de la selva atlántica brasileña, que vive sobre ramas y sobre rocas con musgo, a media sombra y con humedad. Por eso no se cuida como un cactus de ventana, y por eso es el que mejor tolera la luz de una casa. Tampoco es un Zygocactus, nombre antiguo que sigue apareciendo en etiquetas, ni un Epiphyllum, que es otro género. El que florece por Pascua, con la flor radial en vez de inclinada, es Rhipsalidopsis.

Kalanchoe de floristería (Kalanchoe blossfeldiana). El de los ramilletes rojos, naranjas o amarillos que se vende todo el año en supermercados. Florece con facilidad, pero el segundo año hay que provocarlo, y más abajo explico cómo. Conviene saber que el género Kalanchoe es tóxico: contiene bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que afectan al corazón, y eso vale tanto para las personas como para perros y gatos. Es una planta de adorno, no se toma ni se prepara de ninguna forma.

Flor de cera (Hoya carnosa). Semisuculenta trepadora de hoja gruesa y brillante. Da umbelas de flores cerosas con un perfume fuerte por la noche. Tiene una particularidad que hay que respetar: florece siempre desde el mismo pedúnculo corto, que queda seco tras la floración y parece un palito muerto. Si lo cortas, has cortado la floración del año siguiente.

SUCULENTAS CON FLORES

Rhipsalis. Otros cactus epífitos, de tallos finos y colgantes, que aguantan bien la luz filtrada de un interior. Sus flores son pequeñas, blancas o cremosas, y pasan casi desapercibidas hasta que aparecen las bayas traslúcidas.

Estapelias y huernias (Stapelia, Huernia). Tallos carnosos sin hojas y flores estrelladas, carnosas, moteadas. Florecen en interior con una ventana muy luminosa. El detalle que nadie cuenta: varias especies huelen a carne podrida durante unos días, porque las polinizan moscas. Es un aviso serio antes de ponerlas en el salón.

Cactus globosos pequeños. Mammillaria, Rebutia y Gymnocalycium florecen jóvenes y con abundancia, y son los que mejor responden al invierno frío y seco. Necesitan la ventana más luminosa de la casa, no una estantería.

Aloe y Crassula ovata. Los dos florecen en interior, pero solo en ejemplares veteranos y con muchísima luz. El aloe saca una vara con flores tubulares; la crásula, una nube de estrellitas blanco rosadas al final del invierno. Con el aloe, un apunte: Aloe vera es tóxica para perros y gatos, y el gel interior de la hoja y el acíbar amargo de debajo de la piel no son lo mismo. Aquí no damos usos internos de ninguno de los dos.

El reposo invernal, que es la pieza que suele faltar

Esto es lo que separa una colección que florece de una que no. Entre octubre y febrero, la mayoría de estas plantas debería estar en un sitio fresco, muy luminoso y prácticamente seco. No oscuro: fresco y con luz.

En un piso español eso se traduce en buscar el rincón peor calefactado que tengas. Una galería acristalada, un dormitorio que no se calienta, el alféizar interior de una ventana que da a un patio frío. Lo que no sirve es la repisa encima del radiador, que es justo donde mucha gente las pone en invierno pensando que pasan frío.

Durante ese periodo el riego se reduce a lo justo para que la planta no se deshidrate del todo, y el abono se retira por completo. Si vives en la costa mediterránea y tienes balcón o terraza cubierta, muchas de estas plantas pasan mejor el invierno fuera, resguardadas de la lluvia, que dentro de casa. En el interior peninsular, donde hiela, hay que meterlas antes de las primeras heladas.

SUCULENTAS CON FLORES

El fotoperiodo: la clave del cactus de Navidad y del kalanchoe

Estas dos son plantas de día corto. No inician los botones florales porque haga frío o porque las abones, sino porque detectan que las noches se han alargado. Y lo que miden en realidad es la duración de la oscuridad ininterrumpida.

Ahí está el problema en una casa: la lámpara del salón encendida hasta medianoche, la luz de la cocina, incluso una farola pegada a la ventana, rompen esa oscuridad y la planta no cuenta la noche como noche. El resultado es un cactus de Navidad sanísimo que no saca un solo botón.

La solución es trasladarlo durante unas semanas a una habitación que no se use de noche, con las temperaturas más frescas que puedas darle y sin riego abundante. Cuando aparezcan los botones, se vuelve a colocar donde estaba y ya no se mueve más: el cactus de Navidad tira los botones si lo giras o lo cambias de sitio en ese momento.

La luz, orientación por orientación

La ventana al sur es la mejor en invierno para casi todas. En verano, en cambio, el sol mediterráneo a través de un cristal es un horno, y quema hojas que al aire libre aguantarían sin problema, porque el vidrio corta la ventilación y concentra el calor. En julio y agosto conviene un visillo o retirar la planta medio metro del cristal.

La ventana al este da sol suave de mañana y es una buena opción todo el año. La del oeste da sol de tarde, más caliente. La orientada al norte solo sirve para las de sombra, como Haworthiopsis o Gasteria, que no van a florecer de forma vistosa de todos modos.

Riego y abono si lo que buscas es flor

Durante la primavera y el verano, riego por inmersión o empapando el cepellón, y luego dejar que el sustrato se seque del todo antes de volver a regar. Nunca un plato con agua debajo.

Para el abono, uno con poco nitrógeno y más fósforo y potasio, diluido, y solo en el periodo de crecimiento. Un abono de cactus y crasas sirve. Lo que no ayuda es doblar la dosis: no acelera nada y ablanda los tejidos.

SUCULENTAS CON FLORES

Lo que no vas a conseguir dentro de casa

Vale la pena ahorrarse el intento. Las Echeveria, los Graptopetalum, los Sedum de roseta, los Sempervivum, los Delosperma y los agaves florecen bien, pero necesitan sol directo de exterior. En un piso se estiran, pierden el color y no montan la vara. Si tienes balcón o terraza, esas son plantas de balcón, no de salón, y en cuanto las saques florecerán solas.

En resumen

En interior florecen con fiabilidad el cactus de Navidad, el kalanchoe de floristería, la flor de cera, los Rhipsalis, las estapelias y los cactus globosos pequeños, y con paciencia un aloe o una crásula veteranos. Lo que decide que lo hagan no es el abono, sino la luz de la ventana y un reposo invernal fresco y seco de varios meses que en una casa con calefacción hay que buscar a propósito.

En el cactus de Navidad y en el kalanchoe se añade el fotoperiodo: necesitan noches largas y sin luz artificial para formar los botones, así que se aíslan unas semanas en una habitación que no se use de noche. Y conviene recordar que florecer bonito no quita lo demás: el género Kalanchoe es tóxico por sus bufadienólidos y Aloe vera lo es para perros y gatos, así que son plantas para mirar.


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