La cola de burro (Sedum morganianum y su pariente Sedum burrito) se multiplica de dos maneras, y las dos son fáciles: por las hojas que se le caen solas y por esquejes de tallo. La de hoja es la más cómoda, porque el material te lo regala la planta cada vez que la rozas, pero es lenta. La de tallo da una planta presentable mucho antes, y es la que interesa si lo que quieres es rellenar una maceta que se ha quedado pelada.

El momento bueno es la primavera y el principio del verano, cuando la planta está en crecimiento activo y cicatriza rápido. En pleno invierno, con la planta parada y poca luz, los esquejes se quedan quietos durante semanas y tienen muchas más papeletas de pudrirse. Vamos con las dos técnicas, paso a paso, y con los fallos que hacen que no salga.

Cola de burro con los tallos colgando

Por qué esta planta se propaga tan bien sola

Las hojas de la cola de burro se desprenden al menor contacto, y eso no es un defecto de la planta sino su sistema de reproducción. En los paredones de Veracruz de donde procede, las hojas que caen ruedan ladera abajo, se encajan en grietas con algo de tierra y enraízan ahí formando una planta nueva a cierta distancia de la madre. Es reproducción vegetativa pura: cada hoja lleva en su base el tejido capaz de generar raíces y un brote.

La consecuencia práctica es que no hace falta cortar nada para empezar. Cada vez que muevas la maceta vas a tener un puñado de hojas en la mesa, y esas hojas son plantas potenciales si están enteras. Ahí está la clave de todo el proceso, y merece un apartado propio.

La hoja tiene que salir entera

Una hoja sirve si se ha desprendido limpia, con su base intacta, esa zona blanquecina y ligeramente ensanchada por la que se unía al tallo. Si la base se ha quedado pegada al tallo, o si la hoja se ha rasgado o aplastado al arrancarla, no va a enraizar: el tejido meristemático que forma raíces y brote está justamente ahí.

Por eso, si vas a recoger hojas a propósito, no tires de ellas hacia abajo. Sujeta el tallo con una mano y mueve la hoja suavemente a un lado y a otro hasta que se suelte sola. Las que se van con un chasquido limpio y dejan una cicatriz seca en el tallo son las buenas. Las que hay que arrancar a la fuerza, mejor descartarlas.

Propagación por hoja, paso a paso

  • Secar la herida. Deja las hojas en una bandeja, a la sombra y al aire, durante dos o tres días, hasta que la base forme una película seca. Este paso no se salta: una hoja fresca puesta sobre sustrato húmedo se pudre por la base.
  • Colocarlas, no enterrarlas. Se posan en horizontal sobre sustrato mineral ligeramente húmedo, con la base apenas rozando la superficie. No se entierran. Si acaso, la base se apoya contra el sustrato y el resto de la hoja queda al aire.
  • Luz, pero indirecta. Un sitio claro sin sol directo. Al sol de mediodía la hoja se deshidrata antes de enraizar.
  • Humedad mínima. Un pulverizado ligero cada pocos días es suficiente al principio. La hoja vive de sus propias reservas; lo único que necesita es que el sustrato no esté seco como el polvo cuando asomen las raicillas.
  • Esperar. Primero salen unas raíces rosadas o blancas en la base, y algo más tarde un brote diminuto con hojas en miniatura. Desde ese momento ya puedes regar el sustrato de verdad, siempre dejándolo secar entre riegos.
  • Dejar que la hoja madre se consuma. Cuando la hoja original se arrugue y se seque, es que ha entregado sus reservas a la planta nueva. No la arranques, se desprende sola.

El plazo es la parte que hay que asumir: hablamos de semanas para ver raíces y de bastantes meses para tener una plantita con cuerpo. Es propagación para quien no tiene prisa. A cambio, el porcentaje de éxito es alto y el material no cuesta nada.

SUCULENTA COLA DE BURR

Propagación por esqueje de tallo

Aquí el resultado se ve mucho antes, porque el esqueje ya es una planta hecha. Corta un trozo de tallo de varios centímetros con una tijera o una cuchilla limpia, justo por encima de una hoja. Retira con cuidado las hojas de los tres o cuatro centímetros inferiores, que son los que van a quedar en contacto con el sustrato, y guarda esas hojas: también sirven para propagar.

Deja secar el corte a la sombra dos o tres días, igual que con las hojas, y luego planta el extremo pelado en un sustrato muy drenante, sujetándolo si hace falta con un par de piedrecitas para que no se tumbe. La primera semana no se riega nada. Después, riegos muy espaciados hasta que notes que el esqueje está agarrado, cosa que se comprueba tirando muy suavemente: si ofrece resistencia, ya tiene raíces.

Un par de detalles que marcan la diferencia. Planta varios esquejes en la misma maceta, repartidos por el borde, porque una maceta con un solo esqueje tarda años en verse llena. Y no metas el esqueje en un vaso de agua para enraizarlo: a esta planta el agua estancada le pudre el tallo con facilidad, y las raíces que salen en agua son frágiles y sufren al pasar a tierra.

El sustrato y la maceta que necesitan los esquejes

Lo que se busca es un medio que se moje y se seque rápido, con poca materia orgánica que retenga agua alrededor de un corte fresco. Sirve una mezcla a partes iguales de sustrato para cactus y un componente mineral grueso: arena de sílice lavada, pómice, picón o arlita fina. La arena de playa no vale, por la sal y por lo fina que es.

Para la fase de enraizado usa recipientes pequeños y poco profundos. Un volumen grande de sustrato tarda mucho en secar y es justo lo contrario de lo que quieres. Y que tengan agujero de drenaje, sin excepciones. Cuando la planta ya esté establecida, será el momento de pasarla a la maceta colgante definitiva.

SUCULENTA COLA DE BURRO

Aprovechar un tallo pelado para rejuvenecer la planta

Con los años es normal que la cola de burro quede con los tallos desnudos en la parte alta y las hojas concentradas en las puntas. Eso pasa por la caída natural de las hojas viejas, por manipulación o por falta de luz, y no se arregla esperando: en la zona pelada rara vez rebrotan hojas.

La solución es cortar. Corta las puntas con hojas, que son los mejores esquejes que vas a conseguir nunca, enraízalas siguiendo el método de tallo y plántalas en la misma maceta de la madre o en una nueva. El tallo viejo que queda, si conserva raíces y algo de hoja, suele rebrotar por la base al cabo de unas semanas. Es la manera de renovar una planta desgarbada sin perderla, y la mejor época es el comienzo de la primavera.

Fallos que hacen que no salga

  • Enterrar las hojas. Enterradas se pudren. Van apoyadas encima del sustrato.
  • No dejar cicatrizar el corte. Sin callo seco, el esqueje absorbe agua por la herida y se pudre desde ahí.
  • Regar como si fuera una planta adulta. Un esqueje sin raíces no bebe: el agua se queda en el sustrato y lo único que hace es criar hongos.
  • Hacerlo en invierno. Sin calor ni luz no hay crecimiento, y el material se queda parado hasta que se estropea.
  • Sol directo durante el enraizado. Deshidrata hojas y esquejes antes de que tengan raíces con las que reponerse.
  • Impaciencia. Mover un esqueje para ver si tiene raíces rompe las que acaban de salir. Déjalo quieto.

¿Y por semilla?

Por semilla no tiene ningún sentido para uso doméstico. La planta florece poco en interior, la semilla es diminuta y la germinación lenta e irregular, y el resultado tarda años en parecerse a algo. Solo interesa a coleccionistas que busquen variabilidad. Con las hojas y los esquejes tienes material de sobra y clones idénticos a la planta que ya te gusta.

SUCULENTA COLA DE BURRO

En resumen

La cola de burro se propaga por hoja y por esqueje de tallo, siempre en primavera o principio de verano y siempre dejando secar la herida dos o tres días antes de poner el material sobre el sustrato. Las hojas se apoyan encima, no se entierran, y solo sirven las que se desprenden enteras con su base. Los esquejes de punta enraízan en tierra, nunca en agua, y sin riego la primera semana.

La diferencia entre los dos métodos es el tiempo: la hoja tarda meses en dar una plantita, el esqueje te da una planta con cuerpo en una temporada. Si tu ejemplar tiene los tallos pelados por arriba, corta las puntas y replántalas: recuperas la planta y multiplicas de paso.


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