Sedum rubrotinctum es una crasa pequeña de tallos ramificados y hojas cilíndricas del tamaño y la forma de una judía, verde brillante, que se tiñen de rojo cobrizo cuando reciben mucha luz. Se vende en cualquier centro de jardinería español en maceta de siete centímetros y es una de las suculentas más agradecidas que existen, siempre que se cumplan tres condiciones: sol, sustrato que drene y muy poca agua.
Dos avisos antes de nada. No resiste las heladas, así que en el interior peninsular y en zonas de montaña no puede quedarse fuera en invierno. Y aparece en los listados de plantas tóxicas para perros y gatos: la ingestión puede provocar molestias digestivas, y su savia irrita la piel de las personas sensibles. Si tienes animales que mordisquean plantas, colócala fuera de su alcance.
Cómo es la planta
Es una crasa perenne de porte bajo y extendido. Los tallos empiezan erguidos y con el tiempo se tumban y se arrastran, enraizando por donde tocan el suelo, de manera que una sola planta acaba formando una mata que se derrama por el borde de la maceta. En jardinera o en rocalla funciona como tapizante de una pequeña superficie.
Las hojas son lo característico: cilíndricas, algo más gruesas hacia el extremo, de unos dos centímetros, dispuestas en espiral alrededor del tallo y bastante separadas entre sí, de modo que el tallo se ve. Son lustrosas, sin la pruina harinosa de otras crasas. En condiciones de mucha luz la punta y luego la hoja entera pasan del verde al rojo bronce.
Florece en invierno tardío y primavera, con flores pequeñas en forma de estrella, amarillas, sobre pedúnculos cortos que salen del extremo de los tallos. No es una planta que se cultive por la flor, pero florece con facilidad en exterior.
De dónde viene y por qué su origen es discutido
Se la relaciona con México, y ahí es donde crece asilvestrada, pero su origen silvestre no está aclarado. Se describió a mediados del siglo XX a partir de material cultivado y desde entonces se le atribuye con frecuencia un origen híbrido, señalando a Sedum pachyphyllum y Sedum stahlii como posibles progenitores. Esa hipótesis se repite en todas partes como si fuera un hecho, pero no está confirmada, y lo honesto es contarla como lo que es: una atribución probable y no demostrada.
Lo que sí es seguro es que se naturaliza con enorme facilidad allí donde el clima se lo permite. Un trozo de tallo tirado en un talud soleado enraiza solo. En zonas de clima suave del litoral mediterráneo es habitual verla escapada de jardines, creciendo sobre muros y taludes sin que nadie la riegue.
Las variedades con las que se confunde
Sedum rubrotinctum 'Aurora' es la forma que más lío causa. Tiene mucha menos clorofila: las hojas son rosa pálido, casi blanquecinas con tonos rosados, y el conjunto parece otra planta. Al tener menos clorofila crece más despacio, es más delicada y se quema antes al sol directo fuerte, así que pide una exposición algo más protegida que la forma verde.
También se la confunde con Sedum pachyphyllum, de hojas más largas, más azuladas y con la punta claramente roja, y con Sedum stahlii, de hojas más pequeñas, ovoides y de un marrón rojizo constante. Si la tuya tiene hojas verdes brillantes en forma de judía que enrojecen solo con el sol, estás ante rubrotinctum.
Luz y ubicación
Quiere el máximo de luz que puedas darle. En exterior, sol directo durante buena parte del día; en el litoral mediterráneo en pleno agosto, si la maceta está sobre una superficie que refleje calor o pegada a una pared blanca, conviene una sombra ligera en las horas centrales para evitar quemaduras, que aparecen como manchas secas de color pardo claro sobre la hoja.
Dentro de casa lo pasa mal. Es la planta típica que se compra preciosa y compacta y a los dos meses tiene tallos largos, pálidos y separados, con las hojas mirando hacia la ventana. Eso es etiolación, y significa una sola cosa: falta de luz. No se corrige con abono ni con más riego. O la sacas a un balcón, o eliges una ventana muy luminosa y aceptas que crecerá menos apretada.
Un tallo etiolado no vuelve a compactarse. Lo que se hace es cortarlo, dejar secar el corte unos días y replantarlo en la misma maceta, esta vez en un sitio con luz suficiente.
Sustrato, maceta y abonado
Sustrato muy drenante. Sirve una mezcla comercial para cactus y crasas, mejor aún si le añades un tercio de material mineral grueso, del tipo arena de sílice gruesa, puzolana o pómice. Lo que hay que evitar es el sustrato universal de turba solo, que retiene agua durante días y es lo que mata a estas plantas.
La maceta, con agujero de drenaje, sin excepción, y sin plato con agua permanente debajo. El barro sin esmaltar ayuda porque transpira y seca antes; si vives en zona húmeda es una ventaja real.
De abono necesita poquísimo. Un abono para cactáceas muy diluido, una o dos veces en primavera y verano, es suficiente. Sobrealimentada crece blanda, aguada y pierde el color rojo.
Riego a lo largo del año
El método es empapar y secar. Se riega a fondo, hasta que el agua salga por el agujero, y después no se vuelve a regar hasta que el sustrato esté seco por completo, no solo en superficie. Comprueba con el dedo dos o tres centímetros dentro, o levanta la maceta: cuando pesa poco, está seca.
La frecuencia depende del clima, la maceta y la exposición, y por eso cualquier cifra fija es mentira. Como orientación, en verano y en exterior una planta pequeña en maceta de barro puede necesitar agua cada pocos días, y esa misma planta dentro de casa en invierno puede pasar un mes largo sin riego. En invierno, con la planta prácticamente parada y poca luz, el riego se reduce al mínimo.
La señal de sed es que las hojas pierden turgencia y se arrugan ligeramente. La señal de exceso de agua es que las hojas se vuelven translúcidas, blandas y se desprenden al tocarlas, y que la base del tallo se oscurece. Lo primero se arregla regando; lo segundo, muchas veces, ya no.
Frío: lo que aguanta y lo que no
Aquí es donde conviene no fiarse de las guías traducidas. Sedum rubrotinctum no es un sedum rústico. No tiene nada que ver con Sempervivum ni con Sedum album, que pasan el invierno a la intemperie en media España. Las heladas le revientan las células de la hoja y la planta queda blanda y aguada.
En la costa mediterránea y en el sur, con inviernos sin helada, vive fuera todo el año sin problema, resguardada de la lluvia continuada. En el interior peninsular y en zonas con heladas hay que entrarla o llevarla a un invernadero frío, y allí mantenerla luminosa, fresca y casi seca. La combinación que de verdad la mata es frío más sustrato mojado.
Multiplicación
Es de las suculentas más fáciles de reproducir, y de ahí que se regale tanto entre aficionados.
- Por hoja: recoge las hojas que caen solas o desprende una con un giro suave, de modo que salga entera con su base. Déjala secar unos días sobre sustrato seco y en unas semanas emite raicillas y una rosetita nueva. No la entierres, solo apóyala.
- Por esqueje de tallo: corta un tallo con tijera limpia, retira las hojas de la parte baja, deja cicatrizar el corte unos días y plántalo. Es el método más rápido para tener una mata hecha.
- Por acodo natural: los tallos que se tumban enraizan solos donde tocan el sustrato. Basta con separarlos ya enraizados.
El momento bueno es primavera y principios de verano, con la planta en crecimiento activo. En invierno se puede intentar, pero tarda mucho más y hay más riesgo de que el material se pudra.
Plagas y problemas frecuentes
La cochinilla algodonosa es la plaga habitual. Se instala en las axilas de las hojas y en el cuello, donde parecen motitas de algodón. En una planta pequeña se quita con un bastoncillo y alcohol; si está extendida, hay que tratar con un producto autorizado para plantas ornamentales y respetar lo que diga la etiqueta.
La pérdida de hojas por el simple roce es normal en esta especie y no indica enfermedad. La pérdida masiva de hojas blandas y translúcidas sí: es exceso de agua.
Y si la planta se queda toda verde, sin nada de rojo, no está enferma. Le falta luz, que es justo lo que decide el color.
En resumen
Sedum rubrotinctum es una crasa mexicana de origen discutido, de hojas en forma de judía, que pide sol a raudales, sustrato mineral y riego escaso. Bien situada crece sola, se tumba, se extiende y se regala en esquejes a todo el que pase por casa. Mal situada, dentro de un piso oscuro y regada cada semana, se estira, palidece y se pudre.
Recuerda las dos limitaciones que no se negocian: no aguanta las heladas, así que en el interior peninsular entra en invierno, y figura entre las plantas tóxicas para perros y gatos, además de tener una savia que puede irritar la piel. Si quieres saber por qué se pone roja y cuándo ese rojo es una buena señal y cuándo una quemadura, lo tienes en la ficha sobre el color del sedum frijol jalea.