En un centro de jardinería español, casi todo lo que se vende en la mesa de "cactus y crasas" pertenece a unos veinte géneros. No son miles: si aprendes a reconocer esos veinte, puedes ponerle apellido a prácticamente cualquier suculenta que te encuentres, aunque la etiqueta diga solo "suculenta surtida" o traiga un nombre de hace treinta años.

Esta guía va por grupos de aspecto, que es como se identifica de verdad una planta cuando la tienes delante: primero las rosetas, luego las de hojas opuestas sobre un tallo, después las de hoja dura con dientes, los cactus y, al final, las que no se parecen a ninguna crasa. De cada género va el rasgo que lo delata y el nombre que le corresponde hoy.

Lithops, plantas piedra, en una maceta con grava

Dos aclaraciones antes de empezar

Los cactus son suculentas. No son categorías enfrentadas. Suculenta es cualquier planta que almacena agua en hoja, tallo o raíz, y las cactáceas son una familia dentro de ese grupo. Lo que distingue a un cactus de cualquier otra crasa es la areola: esa almohadilla de fieltro de la que salen las espinas, los pelos y las flores. Si no hay areola, no es un cactus, aunque pinche.

No todo lo que venden en esa mesa es suculento. Las Tillandsia, las llamadas plantas de aire, son bromeliáceas epífitas que absorben humedad por unas escamas llamadas tricomas, no crasas, y su cuidado no tiene nada que ver. Las Peperomia pertenecen a la familia Piperaceae, la de la pimienta, y solo algunas de sus especies tienen la hoja carnosa.

Las rosetas

Echeveria en roseta

Echeveria. Es el género más vendido. Roseta de hojas gruesas, casi siempre lampiñas y a menudo cubiertas de pruina, esa cera que se borra al tocarla. Viene de México. La flor sale de un tallo lateral que se arquea, y la planta sigue viviendo después de florecer.

Sempervivum. La siempreviva se confunde a diario con la echeveria. Diferencias fiables: hojas más finas y con frecuencia pelillos en la punta o telarañas entre hojas, hijuelos que salen por estolones alrededor, y sobre todo resistencia al frío. El Sempervivum pasa el invierno fuera en el interior peninsular y la Echeveria no. Su roseta es monocárpica: florece una vez y muere, dejando las crías.

Aeonium. Roseta plana, de hojas finas y tiesas, sobre tallos que se vuelven leñosos. Género canario, y con un calendario invertido respecto al resto: crece de otoño a primavera y se para en verano, cuando cierra las rosetas.

Graptopetalum y los híbridos. La planta fantasma, G. paraguayense, es gris rosada y pierde hojas que enraízan solas donde caen. De sus cruces con echeverias y pachyphytum salen los géneros híbridos que verás escritos con el signo de multiplicar: ×Graptoveria, ×Pachyveria, ×Graptosedum. Ese signo significa exactamente eso, cruce entre dos géneros.

Las de hojas opuestas sobre un tallo

Crassula ovata, la planta de jade

Crassula. Hojas enfrentadas de dos en dos, y cada par girado noventa grados respecto al anterior. La más conocida es C. ovata, la planta de jade, arbustiva y de hoja ovalada brillante con el borde rojizo al sol. C. perforata y C. rupestris hacen columnas de hojas ensartadas.

Portulacaria afra. Se vende como jade enana o arbusto elefante y se toma por una Crassula, pero ni siquiera es de la misma familia. Se distingue por los tallos de color pardo rojizo, las hojas mucho más pequeñas y su crecimiento rápido, que la hace ideal para bonsái de interior.

Kalanchoe en flor

Kalanchoe. El de flor que se vende en floristerías es K. blossfeldiana; el de hoja aterciopelada con manchas marrones en el borde, K. tomentosa. Muchos se reconocen porque forman plantitas completas en el borde de la hoja, como K. daigremontiana. Todo el género contiene bufadienólidos, glucósidos que afectan al corazón, y es tóxico para personas y para perros y gatos. Circula por internet como remedio contra el cáncer: es falso y además peligroso, porque se trata de plantas que no se ingieren.

Las de hoja dura, con dientes o con ventanas

Aloe vera en maceta

Aloe. Hojas carnosas con dientes blandos en el margen y un interior gelatinoso. Al cortar una hoja rezuma primero un jugo amarillo amargo, el acíbar, que no es lo mismo que el gel transparente del centro. Este sitio no da usos internos de ninguno de los dos. Dato que mucha gente ignora: el Aloe vera es tóxico para perros y gatos.

Haworthia de hojas rayadas

Haworthia y Haworthiopsis. Rosetas pequeñas emparentadas con los áloes. Las de hoja dura, oscura y con bandas blancas en relieve, como la planta cebra, hoy se llaman Haworthiopsis (H. fasciata, H. attenuata), aunque las etiquetas sigan poniendo Haworthia. Las de hoja blanda y translúcida, con ventanas en la punta, son las Haworthia propiamente dichas. Unas y otras prefieren luz indirecta, no sol de mediodía.

Gasteria. Hojas gruesas, en forma de lengua, que en las plantas jóvenes se disponen en dos filas enfrentadas en lugar de en roseta. Su flor tiene la base hinchada, como un estómago, y de ahí viene el nombre.

Agave. Hoja fibrosa, rígida, con un aguijón terminal duro y a menudo dientes en el borde. Son plantas grandes y monocárpicas: la roseta florece una vez, en un mástil enorme, y muere dejando hijuelos. Su savia irrita la piel.

Los cactus que se ven en cualquier vivero

Cactus globosos de vivero

Mammillaria, con el cuerpo cubierto de tubérculos en espiral y las flores en corona alrededor del ápice. Echinocactus grusonii, el asiento de suegra, globoso, con costillas marcadas y espinas amarillas. Opuntia, la chumbera, de palas aplanadas y con gloquidios, esos pelillos diminutos y con púas que se clavan y no se ven; con ella se trabaja siempre con guantes gruesos o con papel doblado.

Schlumbergera, el cactus de Navidad, en flor

Schlumbergera es el cactus de Navidad, de segmentos planos con el borde festoneado y flores que salen de la areola del extremo. Sigue etiquetándose como Zygocactus, nombre antiguo, y a veces como Epiphyllum, que es otro género. El cactus de Pascua, que florece en primavera, es Rhipsalidopsis. Y Rhipsalis es el de tallos colgantes finos y sin espinas. Los tres son cactus epífitos de selva brasileña: viven sobre ramas, con sombra y humedad, y ese es el error de fondo de tratarlos como cactus de desierto.

Las que no parecen crasas

Lithops. Dos hojas fusionadas con una fisura en medio, camufladas entre la grava. Cada año el par viejo se seca y sale uno nuevo por la fisura: mientras dura ese cambio no se riega, y ese es el motivo por el que casi todos los Lithops comprados en primavera acaban reventados de agua.

Curio y Senecio. El collar de perlas o rosario es hoy Curio rowleyanus, y las tizas azules Curio repens. Contienen alcaloides pirrolizidínicos y son tóxicos por ingestión.

Ceropegia. El rosario de corazones, de hojas acorazonadas colgantes y tubérculos en los nudos.

Stapelia y Huernia. Tallos angulosos sin hojas y flores estrelladas, carnosas, que en muchas especies huelen a carroña para atraer moscas. No son cactus: son apocináceas.

Euphorbia de porte columnar

Euphorbia. Muchas parecen cactus, pero no tienen areolas y sus espinas nacen directamente del tallo. La prueba definitiva es el látex blanco que sale de cualquier herida, irritante para la piel y grave si entra en un ojo, y tóxico por ingestión. Aquí entran la E. trigona, la E. tirucalli y la corona de Cristo (E. milii), que es una euforbia y no un cactus. Se podan con guantes, y ante una salpicadura en el ojo hay que lavar con agua abundante e ir al médico.

Adenium obesum, la rosa del desierto

Adenium obesum. La rosa del desierto, con base ensanchada y flores rosadas. Es de las plantas más tóxicas que se venden en un vivero corriente: contiene glucósidos cardíacos en toda la planta. Bonita de tener, pero lejos de niños y animales.

Dracaena trifasciata, la lengua de suegra

Dracaena trifasciata. La lengua de suegra. Se sigue vendiendo como Sansevieria, pero desde 2017 el género está incluido en Dracaena. Contiene saponinas y es tóxica para perros y gatos. Y conviene rebajar lo de que purifica el aire de una casa: eso viene de ensayos en cámaras cerradas de laboratorio y no se traduce en una habitación ventilada.

Los nombres que la etiqueta trae mal

Lo que pone la etiquetaLo correcto
Sansevieria trifasciataDracaena trifasciata
Zygocactus, Epiphyllum (cactus de Navidad)Schlumbergera
Haworthia fasciataHaworthiopsis fasciata
Senecio rowleyanusCurio rowleyanus
Cola de burro de hoja cortaSedum burrito, no S. morganianum
Planta de aire, suculentaTillandsia, bromeliácea epífita
Cactus (corona de Cristo)Euphorbia milii

En resumen

Identificar una suculenta es cuestión de mirar tres cosas por orden: si hay areolas (cactus o no), cómo se disponen las hojas (en roseta, enfrentadas de dos en dos, en dos filas) y qué sale cuando se corta (látex blanco significa euforbia, y con eso se acaban las dudas). Con ese esquema, la mayoría de lo que se vende aquí queda colocado en su género en cuestión de segundos.

Y como los nombres comerciales van por detrás de la botánica, merece la pena quedarse con los cuatro cambios que más se arrastran: la sansevieria ahora es Dracaena, el cactus de Navidad es Schlumbergera, las haworthias duras son Haworthiopsis y el rosario es Curio. Saber el género no es pedantería: es lo que te dice si la planta quiere sol o sombra, si crece en invierno o en verano y si conviene tenerla lejos del gato.


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