La mayoría de las suculentas no necesitan poda. Las rosetas compactas, las cactáceas globulares y las plantas de crecimiento lento se mantienen solas y lo único que hay que hacer con ellas es retirar hojas secas. La poda tiene sentido en un grupo concreto: las suculentas arbustivas y ramificadas, las que forman tallos largos y las que se han estirado por falta de luz.

Hay tres motivos legítimos para coger las tijeras. Controlar el tamaño y la forma de una planta que se ha desequilibrado, provocar ramificación en una que crece con un solo tallo, y rescatar una planta etiolada cortando la parte deformada. Cualquier corte además genera esquejes aprovechables, así que una poda bien planteada multiplica la colección.

Cuándo podar

El momento correcto es el principio de la temporada de crecimiento de cada especie. Para la mayoría de las suculentas de jardinería, que crecen en primavera y otoño, eso significa finales de febrero o marzo en la mitad sur y en la costa, y algo más tarde en el interior y el norte, cuando ya no se esperan heladas.

La razón es doble: la planta cicatriza mucho más rápido cuando está activa, y los esquejes que obtengas enraizarán en semanas en lugar de en meses.

Para el grupo que crece en la estación fresca, como los Aeonium, el equivalente es el principio del otoño, en septiembre u octubre. Podar un Aeonium en agosto, con la roseta cerrada y la planta parada, es perder el esqueje.

Las especies con floración vistosa se podan después de florecer, no antes, para no eliminar los botones. Y en invierno, con la planta parada y poca luz, no se poda: los cortes tardan mucho en cerrar y son puerta de entrada de podredumbres.

Herramientas

Lo que se necesita es filo y limpieza. Unas tijeras de podar pequeñas, unas tijeras de precisión o un cúter con hoja nueva hacen cortes limpios que cicatrizan bien. Una herramienta roma aplasta el tejido y produce heridas que tardan más y se infectan con facilidad.

La desinfección entre plantas no es opcional. Basta con alcohol, y sirve para no arrastrar hongos, bacterias o virus de una planta a otra. Es especialmente importante si estás podando una planta que ya tiene algún problema.

Para trabajos finos, un juego de herramientas para suculentas resulta cómodo: suelen incluir tijeras pequeñas, pinzas largas para llegar al fondo de composiciones apretadas y palas estrechas para trasplantar en macetas pequeñas. No hacen nada que no puedas hacer con unas tijeras y una cuchara, pero ahorran esfuerzo cuando trabajas con muchas plantas o con arreglos densos.

Y guantes. Muchas suculentas no los necesitan, pero las Euphorbia sí: todas producen un látex blanco cáustico que irrita la piel y es realmente peligroso en los ojos. Se podan con guantes, con gafas si el ejemplar es grande, y sin llevarse las manos a la cara. Si el látex salpica en los ojos hay que lavar con agua abundante y acudir al médico. Los cactus se manipulan con guantes gruesos o con papel de periódico doblado, y las opuntias, además, tienen gloquidios diminutos que se clavan y son muy difíciles de sacar.

Dónde y cómo cortar

La orientación del corte determina hacia dónde crecerá el brote nuevo. Busca en el tallo una hoja o una yema que apunte en la dirección que quieres y corta justo por encima, dejando aproximadamente un centímetro por encima del nudo. El rebrote saldrá siguiendo esa orientación.

El corte en ángulo, de unos 45 grados, evita que se acumule agua sobre la herida y facilita el escurrido. Con tallos gruesos importa más que con tallos finos.

En cuanto a la cantidad, no retires más de un tercio de la longitud de cada tallo en una sola intervención. Una poda severa deja a la planta sin superficie fotosintética suficiente y la recuperación es lenta. Si necesitas reducir mucho una planta grande, hazlo en dos temporadas.

Varía la longitud de corte entre unos tallos y otros. Cortar todo a la misma altura produce un resultado plano y artificial; escalonar las alturas da un aspecto mucho más natural, sobre todo en Crassula ovata y otras suculentas arbustivas.

La herida no se sella con nada. Ni pasta cicatrizante, ni canela, ni ceniza. Estas plantas cierran sus cortes por sí solas formando una película seca en pocos días, y taparlos mantiene la humedad justo donde no interesa.

Podar una planta estirada

Es el caso más frecuente y el que más gente tiene entre manos. Una suculenta etiolada por falta de luz no vuelve a compactarse: la parte alargada se queda así para siempre. Lo único que se puede hacer es cortar y volver a empezar.

Antes de cortar, resuelve la ubicación. Si dejas la planta en el mismo sitio, la parte nueva se estirará igual. Busca un punto con más luz, y haz el cambio de forma gradual a lo largo de dos o tres semanas para no quemarla.

Después corta la roseta superior dejándole tres o cuatro centímetros de tallo, que es lo que necesitará para enraizar, y deja en la base al menos dos o tres hojas para que rebrote más rápido. El tocón emitirá varios brotes laterales en unas semanas, así que de una planta salen varias.

Ese procedimiento está desarrollado con más detalle en cómo podar suculentas.

Qué hacer con los restos

Casi todo lo que cortes sirve para propagar, y aquí está la parte interesante de la poda.

Los esquejes de tallo se dejan secar al aire, a la sombra y sin sustrato, hasta que la herida forme una costra seca. Con tallos finos bastan tres o cuatro días; con tallos gruesos pueden hacer falta una o dos semanas. Plantar en húmedo antes de que cicatrice es la forma más segura de que se pudra.

Después se plantan apenas enterrados en sustrato drenante y seco, lo justo para que se sostengan. Se espera unos días antes del primer riego y luego se riega poco pero con cierta regularidad, porque un esqueje sin raíces no absorbe de un cepellón empapado y sí se pudre en él. Las raíces suelen aparecer entre dos y cuatro semanas.

Las hojas sanas que se desprendan también valen. Colocadas sobre sustrato seco, en luz indirecta y sin enterrar, muchas Echeveria, Graptopetalum, Sedum y Pachyphytum emiten raíz y una plantita nueva en pocas semanas. Es la propagación más sencilla que existe en jardinería. Otras especies, como las Aeonium o los Aloe, no se reproducen por hoja y hay que ir por tallo o por hijuelo.

Un aviso sobre los restos de poda de las especies invasoras. Varios Kalanchoe que forman plántulas en el borde de las hojas se han naturalizado en Canarias y en zonas cálidas del litoral mediterráneo, donde compiten con la vegetación autóctona. Sus restos no deben tirarse al campo ni al contenedor de restos vegetales sin secarlos por completo, porque cualquier fragmento enraíza.

Después de la poda

No riegues inmediatamente. Las heridas abiertas en contacto con humedad son la puerta de entrada de las podredumbres, así que conviene esperar unos días hasta que cierren.

Tampoco abones justo después. La planta necesita cicatrizar antes que crecer, y forzar el crecimiento con nitrógeno produce brotes blandos y vulnerables.

La planta podada debe estar en un sitio luminoso pero sin sol directo fuerte durante los primeros días. El tejido de corte recién expuesto se quema con facilidad.

En resumen

Se podan las suculentas arbustivas, las de tallo largo y las estiradas por falta de luz, al principio de la temporada de crecimiento de cada especie: primavera para la mayoría, otoño para los Aeonium. Se corta con herramienta afilada y desinfectada, justo por encima de una hoja orientada hacia donde quieras el rebrote, retirando como mucho un tercio de cada tallo.

Ni se sella la herida ni se riega inmediatamente después: la planta cicatriza sola en unos días y la humedad sobre el corte es lo único que puede estropearlo. Y todo lo que cortes, tallos y hojas incluidos, se convierte en plantas nuevas si lo dejas secar antes de plantarlo.


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