Ninguna suculenta es "resistente al agua". Lo que sí existe es una diferencia enorme entre las que perdonan un riego de más y las que se pudren con uno solo. En el primer grupo están Crassula ovata, los aeonium, Portulacaria afra, Aloe arborescens, Agave attenuata, el senecio azul y la lengua de suegra. En el segundo están los lithops, los conophytum y buena parte de los cactus globosos, que no admiten ni una equivocación.

Esto importa cuando tienes plantas en un sitio donde el agua llega quieras o no: junto a una piscina, bajo un alero que gotea, en una zona alcanzada por los aspersores del césped o en un jardín atlántico donde llueve todo el invierno. Ahí no eliges tú cuándo se riega, así que la elección la tienes que hacer antes, en la especie y en el drenaje.

Qué hace que una crasa perdone el exceso

Tres cosas, y ninguna tiene que ver con que la planta "beba más".

La primera es el tipo de raíz. Las especies con raíz fina y ramificada, que rellena todo el cepellón, secan el sustrato deprisa y soportan que se moje a menudo. Las que guardan reservas en una raíz gruesa, tuberosa o en un caudex, se pudren por ahí en cuanto el agua se queda parada.

La segunda es el ciclo. Aquí está el malentendido gordo. Muchos aeonium vienen de Canarias y de la cuenca mediterránea, donde llueve en invierno y el verano es seco, así que crecen en invierno y paran en verano. Un aeonium regado en pleno agosto se pudre, y ese mismo aeonium agradece la lluvia de enero. Los lithops, en cambio, vienen del sur de África y tienen su propio calendario, que casi nunca coincide con el que uno imagina.

La tercera es el origen climático. Una planta de una zona con lluvia de verano tolera humedad con calor. Una planta de desierto con lluvia escasa y suelo mineral no ha visto nunca su raíz mojada durante días seguidos.

Las que aguantan un riego de más

Aeonium arboreum y Aeonium haworthii. Son las crasas más agradecidas en la mitad sur y en toda la costa mediterránea, y en Canarias crecen solas. Rosetas planas sobre tallos leñosos que se ramifican. Las formas oscuras que se venden como 'Schwarzkopf' o 'Atropurpureum' se oscurecen con el sol y se vuelven verdes a la sombra, así que el color te dice cuánta luz están recibiendo. Toleran riego frecuente durante su época de crecimiento, que es el otoño y el invierno, y en verano conviene dejarlas tranquilas aunque encojan la roseta, porque eso es normal y no es sed.

Aeonium arboreum de hojas oscuras formando rosetas sobre tallos leñosos

Crassula ovata, el árbol de jade. Probablemente la crasa que más castigo aguanta en interior y en terraza. Hojas gruesas en forma de paleta sobre ramas leñosas, y una raíz fina que seca rápido. Perdona riegos de más siempre que el agua no se quede en el plato, y se multiplica sola con cualquier hoja que caiga sobre tierra húmeda. Su punto débil no es el agua sino el peso: en maceta se vuelve cabezona y se cae, así que se poda y se planta en recipiente ancho y pesado.

Ramas de Crassula ovata con hojas carnosas de borde rojizo al sol

Portulacaria afra, el arbolito de la abundancia. Se parece a un jade en miniatura, con hojas redondas mucho más pequeñas sobre tallos rojizos. Es de las que mejor lleva un riego irregular, tanto por exceso como por defecto, y responde bien a la poda, por eso se usa mucho para bonsái. Hay una forma variegada y una rastrera que sirve de tapizante. En el interior peninsular hay que meterla a cubierto en invierno, porque el frío la castiga más que el agua.

Portulacaria afra creciendo entre rocas, con hojas pequeñas y tallos rojizos

Agave attenuata. El agave sin pinchos, de hojas anchas, curvadas y de un verde glauco, que forma rosetas grandes. Es la especie de agave que mejor lleva un suelo pesado y un riego generoso, y por eso está en tantos jardines del litoral. Dos avisos: necesita mucho más sitio del que parece cuando la plantas, y no es resistente al hielo, así que en el interior peninsular hay que darle una posición protegida o cultivarla en maceta para poder moverla.

Rosetas de Agave attenuata con hojas anchas y sin espinas

Aloe arborescens. El aloe de seto, muy común en jardines costeros, con rosetas de hojas dentadas sobre tallos que se van alargando y ramificando. Florece en espigas anaranjadas en pleno invierno, lo que lo hace valioso cuando casi nada más está en flor. Aguanta bien la humedad y el suelo mediocre. No es el aloe del que se habla en cosmética, que es Aloe vera, y conviene recordar que los aloe son tóxicos para perros y gatos.

Aloe arborescens con rosetas de hojas dentadas formando un arbusto

El senecio azul, que se vende como Senecio mandraliscae y que hoy muchos autores colocan en el género Curio. Tapizante de hojas cilíndricas de un azul grisáceo muy marcado, ideal para cubrir suelo entre piedras y para contrastar con los aeonium oscuros. Tolera riego frecuente, sol directo y sombra parcial, y enraiza a partir de esquejes sin ningún esfuerzo.

Senecio azul tapizando el suelo con hojas cilindricas de color azul grisaceo

La lengua de suegra, Dracaena trifasciata, que se sigue vendiendo como sansevieria. Aguanta un riego de más en verano sin inmutarse. El matiz es que su tolerancia se desploma con el frío: la misma planta que perdona en julio se pudre por la base con el mismo riego en enero.

Euphorbia tirucalli, los palos de fuego. Un arbusto de ramas cilíndricas sin apenas hojas que se confunde con un cactus y no lo es. Crece con facilidad y tolera bien el agua, pero hay que decir lo importante: como todas las euforbias suelta un látex blanco irritante para la piel y los ojos, y tóxico si se ingiere. No la pongas donde jueguen niños o animales, poda siempre con guantes y gafas, y si te salta a un ojo acude al médico.

Ramas cilindricas y rojizas de Euphorbia tirucalli o palo de fuego

Las que no perdonan ni un riego de más

En el extremo contrario hay un grupo donde el margen de error es prácticamente cero, y no merece la pena ponerlas cerca de una piscina ni bajo un aspersor:

  • Lithops y Conophytum. Las piedras vivas. Tienen un ciclo muy estricto y una fase en la que el par de hojas nuevo se alimenta del viejo. Regar durante esa muda revienta la planta, literalmente.
  • Cactus globosos de crecimiento lento, del tipo Ariocarpus o Astrophytum. Raíces gruesas, crecimiento mínimo y podredumbre basal en cuanto el sustrato tarda en secar.
  • Plantas de caudex, como Adenium o Pachypodium. Todo el problema está en la base engrosada, que es donde el agua se queda.
  • Euphorbia obesa y las euforbias globosas en general, que en cuanto cogen podredumbre no dan aviso hasta que ya está dentro.

El clima manda más que la especie

Una misma crasa se comporta de forma distinta según dónde vivas. En la cornisa cantábrica y en Galicia el problema no es el riego sino la lluvia de invierno, que cae durante semanas sobre plantas que además están frías: ahí hay que cultivar bajo alero o en maceta que se pueda resguardar. En el arco mediterráneo el riesgo cambia de signo y es el sol de julio contra un muro o un cristal, que quema hojas en una tarde. Y en el interior peninsular el factor limitante es la helada, que se lleva por delante a los agaves tiernos y a las portulacarias aunque hayan aguantado el agua sin problema.

Cómo montar la maceta para que perdone

La especie decide bastante, pero el recipiente decide igual o más. Que la maceta tenga agujero, y que sea generoso. Que el sustrato sea mineral y suelto, con una proporción alta de árido, y no tierra universal de saco, que se apelmaza y se queda encharcada. Barro cocido mejor que plástico, porque transpira y ayuda a secar. Y el plato, vacío siempre: si has regado y queda agua abajo al cabo de diez minutos, se tira. Una crasa con buen drenaje aguanta lo que le eches, y la misma crasa en tierra compactada muere con la mitad.

En resumen

La lista corta para un sitio donde el agua sobra son aeonium, Crassula ovata, Portulacaria afra, Agave attenuata, Aloe arborescens, senecio azul y lengua de suegra. Todas tienen raíz fina, secan rápido y se recuperan de un descuido. Lithops, conophytum, cactus globosos lentos y plantas de caudex quedan fuera de esa zona, sin excepciones.

Aun así, tolerar el exceso no es querer el exceso. Ninguna de estas plantas quiere tener la raíz mojada: lo que tienen es un margen mayor antes de que el daño sea irreversible. Si puedes elegir, elige la especie adecuada y ponle un sustrato que drene, y entonces ya casi da igual cuánta agua les llegue.


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