Dentro de casa florecen muy pocos géneros de suculentas, y siempre los mismos: Schlumbergera, Kalanchoe blossfeldiana, Euphorbia milii, Hoya, los cactus pequeños de Mammillaria, Rebutia y Gymnocalycium, las estapelias y sus parientes de flor carroña, y con suerte una Crassula ovata vieja. El resto de lo que ves florecido en una foto ha florecido fuera, al sol.

Y florecen solo si les das lo que la flor necesita, que no es abono ni cariño: es luz directa suficiente, un descanso invernal fresco y seco, y en algunos casos noches largas de verdad, sin ninguna lámpara encendida. Vamos por partes, porque cada grupo tiene su disparador.

Suculentas en flor

Las de día corto: cactus de Navidad y kalanchoe

El cactus de Navidad es Schlumbergera, no Zygocactus ni Epiphyllum, que son nombres mal aplicados que arrastra medio internet. El de Pascua, de flor más estrellada, es Rhipsalidopsis. Los dos son cactus epífitos de la selva atlántica brasileña, y ese dato lo cambia todo: no se cuidan como un cactus de desierto, quieren sustrato aireado con materia orgánica, sombra luminosa y riego regular mientras crecen.

Florece porque es una planta de día corto. A medida que los días se acortan en otoño, y con noches frescas, forma los botones. La consecuencia práctica es dura pero real: si la planta está en un salón con la luz encendida hasta medianoche, la noche que percibe es demasiado corta y no hay flores. Necesita varias semanas de oscuridad nocturna ininterrumpida en un sitio fresco, por ejemplo una habitación sin uso o una galería cerrada.

Schlumbergera, cactus de Navidad

Cuando ya tiene botones, no la muevas. Los cambios bruscos de sitio, de temperatura o una corriente de aire le hacen soltar los capullos antes de abrir, y ese es el motivo número uno de decepción con esta planta.

El kalanchoe de flor (Kalanchoe blossfeldiana) funciona igual: también es de día corto. Por eso se compra florido en invierno, dura semanas y al año siguiente no repite en un salón normal. Para que vuelva a florecer hay que quitarle las flores secas, dejarlo descansar y darle esas noches largas y frescas en otoño. Recuerda que el género Kalanchoe contiene bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos, y que es tóxico: no se ingiere y conviene tenerlo lejos de mascotas.

Kalanchoe blossfeldiana en flor

Los cactus de ventana: reposo invernal frío y seco

Los cactus globosos pequeños son las suculentas que más fácilmente florecen en un alféizar español, y el truco es uno solo: pasar el invierno fríos y completamente secos. Sin ese parón no forman botones, por mucho sol que les des en verano. Un cactus que inverna a veintidós grados junto a un radiador y con riegos cada dos semanas no florece nunca.

Las Mammillaria son las más agradecidas: sacan una corona de florecitas alrededor del ápice, muchas veces rosa o crema, un año tras otro. Las Rebutia florecen desde la base con flores enormes en relación al cuerpo. Y los Gymnocalycium dan flores grandes en el ápice.

Mammillaria con corona de flores

Caso aparte es la bola de rubí, el Gymnocalycium mihanovichii rojo o amarillo injertado sobre un tallo verde. Esa bola de color es una mutación sin clorofila que no puede vivir por su cuenta; sobrevive gracias al patrón que la alimenta. Florece, sí, pero su vida está limitada por la unión del injerto y por el propio patrón, y eso conviene saberlo antes de comprarla.

Gymnocalycium mihanovichii injertado, bola de rubi

El cactus cacahuete (Echinopsis chamaecereus) entra en la misma categoría y florece con una facilidad asombrosa si inverna fresco. Y los cactus orquídea, los Epiphyllum y Disocactus de tallo plano, dan flores enormes, pero son epífitos de selva: quieren sombra luminosa, no ventana al sur.

Echinopsis chamaecereus en flor Cactus orquidea de flor grande

Las que florecen casi todo el año con luz

La corona de Cristo (Euphorbia milii) es probablemente la suculenta de interior que más meses pasa en flor. Lo que parecen pétalos son en realidad brácteas, hojas modificadas rojas, rosas o amarillas que rodean la flor diminuta, y por eso duran tanto. Necesita mucha luz directa y poco riego. Es una euforbia y su látex blanco irrita la piel, es serio en el ojo y es tóxico por ingestión: guantes al podar y lavarse después.

Euphorbia milii, corona de Cristo

Las estapelias y huernias son la sorpresa del grupo. Dan flores carnosas con dibujo de piel de serpiente que se abren en estrella, y huelen a carne podrida porque las polinizan moscas. Florecen en una ventana luminosa con muy poca exigencia, y son perfectas para quien quiera algo raro que funcione.

Huernia, flor en estrella

Las Hoya florecen dentro de casa mejor que fuera, pero solo cuando la planta es madura y tiene tallos largos. Dos reglas: no la cambies de sitio ni de maceta sin necesidad, y nunca cortes el pedúnculo seco después de la floración, porque de ahí mismo brotan los ramilletes del año siguiente.

Las que florecen dentro pero casi nunca

Aquí toca ser honesto, porque este es el punto donde las guías mienten por omisión.

La Crassula ovata florece en blanco rosado, pero solo ejemplares viejos, con la maceta bien ocupada por la raíz, que han pasado un otoño fresco, seco y con días cortos. Muchas jades de salón no florecen jamás y no es culpa tuya.

Crassula ovata en flor

Las Echeveria levantan una vara con campanitas naranjas o rosas, y lo hacen con luz muy intensa. Dentro de casa una echeveria suele ahilarse antes de florecer. Si la tuya está estirada y pálida, la flor no es el objetivo, la luz sí.

Echeveria con vara floral

Los Aloe dan espigas tubulares espectaculares, pero necesitan sol pleno de exterior y madurez. En un piso, un aloe vera no florece prácticamente nunca. Y recuerda que Aloe vera es tóxico para perros y gatos, y que el gel del interior de la hoja y el acíbar amarillo de debajo de la piel no son lo mismo: aquí no damos usos internos.

Aloe en floracion

La rosa del desierto (Adenium obesum) florece de maravilla, pero pide sol directo y calor de terraza, no interior. Además contiene glucósidos cardíacos y es de las plantas más tóxicas que se venden en un garden: se maneja con cuidado y lejos de niños y animales.

Adenium obesum, rosa del desierto

Las que no vas a ver florecer dentro

Por completar el mapa: los Sempervivum, los Delosperma y otras plantas de hielo, las Hesperaloe y las calandrinias de flor magenta son plantas de exterior, de rocalla y de pleno sol. Dentro de una casa se estiran, no florecen y acaban muriendo. Si las has comprado, sácalas fuera.

Delosperma en flor Sempervivum arachnoideum

La lista corta de lo que hay que darles

  • Luz. Horas de sol o de claridad muy intensa. Sin eso no hay flor en ninguna especie de esta página.
  • Reposo invernal. Fresco y seco para los cactus de desierto y para la jade. Es el disparador que más se incumple.
  • Noches largas de verdad. Para Schlumbergera y Kalanchoe blossfeldiana, oscuridad nocturna sin interrupciones durante semanas.
  • Madurez. Una planta joven no florece. Muchas de estas necesitan años.
  • Maceta ajustada. Un tiesto enorme lleno de sustrato húmedo invita a hacer raíz y hoja, no flor.
  • Abono comedido. En crecimiento, un fertilizante bajo en nitrógeno. El exceso de nitrógeno da planta gorda y verde sin flores.

En resumen

Si quieres suculentas con flores dentro de casa, juega sobre seguro con Schlumbergera, Kalanchoe blossfeldiana, Euphorbia milii, una huernia o estapelia, y cactus pequeños del tipo Mammillaria o Rebutia. Son los géneros que florecen de verdad puertas adentro año tras año.

Y respeta el disparador de cada uno, que es donde está el secreto: noches largas y frescas para los de día corto, invierno frío y seco para los cactus, y luz abundante para todos. Lo demás, las echeverias y los aloes en flor de las fotos, ocurre fuera, y forzarlo en un salón solo lleva a plantas estiradas.


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