Las suculentas colgantes son las que, en vez de formar una roseta compacta, emiten tallos largos y flexibles que caen por el borde de la maceta. En la naturaleza casi todas son plantas de roca o epífitas de árbol, acostumbradas a colgar de una grieta o de una rama, y eso explica por qué en casa quieren maceta pequeña, sustrato muy suelto y poca agua.

Aquí tienes las que de verdad se encuentran en España, una por una: cómo se reconoce cada especie, de dónde viene, en qué se diferencia de la que se le parece y qué pide. Porque el problema de este grupo es que media docena de plantas distintas se venden bajo el mismo nombre de collar o de cadena.

Plantas suculentas colgantes

Los collares: el grupo de Curio, antes Senecio

Empecemos por el lío de nombres. Las viejas Senecio suculentas colgantes se han separado en el género Curio, aunque los viveros siguen etiquetándolas como Senecio. Todas ellas son sudafricanas, todas tienen savia lechosa y todas contienen alcaloides pirrolizidínicos: son tóxicas si se ingieren y hay que darlas por peligrosas para perros, gatos y niños pequeños.

Collar de perlas (Curio rowleyanus, antes Senecio rowleyanus). Es la más famosa y la más difícil. Sus hojas son esferas perfectas con una fina línea translúcida, la ventana por donde entra la luz al interior de la hoja. Los tallos son hilos muy finos que se rompen al mínimo tirón. Quiere luz abundante pero no sol abrasador, maceta ancha y poco profunda, y morir de sed antes que de riego: es la que más se pudre de toda la lista.

Curio rowleyanus, collar de perlas

Collar de cuentas (Curio herreianus). Se distingue del anterior porque las hojas no son esferas sino óvalos o pequeños barriles, más grandes, algo apuntados, con varias líneas translúcidas marcadas en el lomo. Es bastante más resistente que el collar de perlas y es la que recomendaría a quien ya haya matado uno.

Curio herreianus, collar de cuentas

Collar de plátanos (Curio radicans). Hojas alargadas y curvas, exactamente como plátanos diminutos, de verde brillante. Es la más vigorosa y la más agradecida del grupo: crece deprisa, enraiza con facilidad en cualquier nudo y aguanta errores de riego que a las otras las matarían.

Curio radicans, collar de platanos

Collar de anzuelos. Se vende como Senecio anzuelos o fish hooks, y es una forma de hoja ganchuda y azulada, con un tono glauco muy marcado. Es más rígida y más erguida al principio, y acaba cayendo por su propio peso. Comparte cuidados con las anteriores y lleva la misma cera azul que se borra si la manoseas.

Senecio de hoja en anzuelo

Las dos colas de burro, que no son la misma planta

Esta confusión es constante en las tiendas. Hay dos sedums mexicanos parecidos y se venden indistintamente como cola de burro.

Sedum morganianum es la cola de burro auténtica: hojas largas, puntiagudas, algo curvadas, dispuestas en tallos que llegan a colgar muchísimo. Tiene un aire desmadejado y elegante.

Sedum morganianum, cola de burro

Sedum burrito es la de hoja corta, redondeada y sin punta, apretada alrededor del tallo como una trenza gruesa. Es la que más se ve hoy en los garden, y la que la gente compra creyendo que es la anterior.

Sedum burrito, cola de burro de hoja corta

Las dos comparten el mismo defecto: las hojas se desprenden al mínimo roce y no vuelven a salir en ese punto del tallo. Se cuelgan donde nadie pase rozando y no se mueven de sitio más de lo imprescindible. A cambio, cada hoja caída enraíza sola sobre sustrato seco, así que multiplicarlas es trivial.

Las de hojas en corazón y las de cera

Rosario o cadena de corazones (Ceropegia linearis subsp. woodii). Hojas pequeñas en forma de corazón, verde jaspeado de plata por el haz y moradas por el envés, sobre hilos finísimos. Es una apocinácea sudafricana que forma tubérculos en los nudos y bajo tierra, y esos tubérculos son la reserva de agua: por eso tolera olvidos largos. Le van muy bien la luz indirecta intensa y la maceta pequeña.

Ceropegia woodii, cadena de corazones

Flor de cera (Hoya). Hay decenas de especies, desde la clásica Hoya carnosa hasta la retorcida cuerda hindú, Hoya carnosa 'Compacta'. Son epífitas tropicales de hoja gruesa y correosa, así que no son crasas de desierto: quieren más humedad ambiental y menos sol directo que una echeveria. Regla de oro: cuando florecen, no cortes el pedúnculo seco, porque de ese mismo punto vuelven a brotar los ramilletes al año siguiente.

Hoya, flor de cera

Cadena de monedas (Dischidia nummularia). Pariente de las hoyas, con hojitas redondas y planas como discos sobre tallos colgantes. Es epífita pura, crece pegada a cortezas, y en casa agradece un sustrato muy aireado o directamente corteza y musgo. Odia el sustrato compacto y húmedo.

Dischidia nummularia, cadena de monedas

Las crasuláceas y compuestas de tallo fino

Crassula pellucida variegada, que se vende como gatito calicó. Hojitas triangulares y planas, con mezcla de crema, verde y rosa fuerte en los bordes cuando le da el sol. Forma cascadas densas y es de las más fáciles de propagar por esqueje. El rosa se pierde en sombra.

Crassula pellucida variegata

Collar de rubíes (Othonna capensis). Hojas cilíndricas en forma de judía sobre tallos de un rojo intenso, que es de donde le viene el nombre. Es sudafricana y de la familia de las margaritas, y da florecillas amarillas. El rojo de los tallos aparece con sol directo y sequía; en sombra la planta es verde y alargada.

Othonna capensis, collar de rubies

Los cactus que cuelgan

Se olvidan siempre y son los más resistentes del grupo, porque muchos son epífitos de selva o de roca.

Cola de rata (Disocactus flagelliformis, que verás como Aporocactus). Tallos delgados, cilíndricos y cubiertos de espinas cortas que caen en cascada, con flores rosa fucsia muy llamativas en primavera. Es mexicano y epífito, así que tolera más riego que un cactus de desierto durante el crecimiento.

Disocactus flagelliformis, cactus cola de rata

Cactus cacahuete (Echinopsis chamaecereus). Tallitos cortos con costillas que se amontonan y acaban desbordando la maceta más que colgando. Da flores rojo anaranjado grandes en relación a la planta. Es de los pocos cactus que florece con facilidad en un alféizar si pasa el invierno fresco y seco.

Echinopsis chamaecereus, cactus cacahuete

Cola de mono (Cleistocactus winteri subsp. colademononis, antes Hildewintera). Tallos colgantes cubiertos de espinas blancas largas y blandas, con aspecto de pelo. Es boliviano, de acantilados, y florece en rojo intenso. Las espinas no clavan como las de una opuntia, pero sí se enganchan.

Cleistocactus colademononis, cola de mono Cactus colgante en maceta suspendida

Lo que todas comparten

Maceta pequeña y con agujero, sustrato con la mitad o más de material mineral, y riego solo cuando el sustrato esté seco del todo hasta el fondo. En una maceta colgante el sustrato se seca antes por arriba y sigue húmedo abajo, así que fíate del peso de la maceta más que del dedo en la superficie.

Luz: la mayoría quieren mucha claridad pero no el sol directo de la tarde de un verano español, que quema. Un colgador a un metro de una ventana bien iluminada suele funcionar mejor que uno pegado al cristal. Y revisa el envés de las hojas y las axilas de los tallos cada pocas semanas: la cochinilla algodonosa se instala justo ahí, en la maraña, y en una planta colgante se ve tarde.

Suculentas colgantes en composicion

En resumen

Bajo el nombre de suculenta colgante hay plantas muy distintas: los Curio sudafricanos de collar, los dos sedums cola de burro, las apocináceas de hoja gruesa como Ceropegia, Hoya y Dischidia, y un puñado de cactus epífitos. Cada una pide algo diferente, y el fallo típico es tratarlas a todas como cactus de desierto.

Si estás empezando, elige el collar de plátanos, la Crassula pellucida variegada o la cadena de corazones, que perdonan. Deja el collar de perlas para cuando tengas mano, y ten presente que los antiguos Senecio son tóxicos, así que cuélgalos fuera del alcance de gatos y de niños.


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