Si empiezas y lo que quieres es una planta carnosa que florezca de verdad y sin complicaciones, las apuestas seguras son cinco: Delosperma y Sedum acre para fuera, y Rebutia, Mammillaria y Schlumbergera para dentro de casa. Las cinco son baratas, se encuentran en cualquier centro de jardinería y florecen solas si les das lo que piden, que en todos los casos es lo mismo: mucha luz y un invierno de descanso.

Esa segunda parte es la que casi nadie cumple y la que explica la mayoría de los fracasos. Una crasa florece cuando ha acumulado reservas y ha pasado una temporada fresca y seca que le marca el cambio de estación. Si la tienes todo el año a veintidós grados, regándola cada semana y con abono, tendrás una planta verde y gorda que no florecerá nunca. Abajo van las cinco, lo que necesita cada una y las dos que conviene mirar con lupa antes de comprarlas.

El reposo invernal, que es lo que activa la flor

La receta general para las crasas y cactus de crecimiento estival, que son la mayoría de los que verás en tienda, es esta: de noviembre a febrero, sitio fresco y muy luminoso, sin calefacción encima, y riego casi nulo. Una galería sin calefactar, un alféizar de una habitación fría o un balcón cubierto sirven perfectamente. En marzo se reanuda el riego y ahí es cuando aparecen los botones.

El otro punto es el abono. Un abono rico en nitrógeno hace hoja y tallo, no flor. Para estas plantas basta un abono específico de cactus, bajo en nitrógeno, y solo durante la temporada de crecimiento. Y la maceta: cuando una crasa va un poco justa de sitio florece antes que cuando nada en tierra nueva.

Delosperma, para el jardín y el balcón

Delosperma en flor

Es la más agradecida de todas para exterior. Son aizoáceas sudafricanas de porte rastrero, que tapizan y sueltan flores de aspecto de margarita, brillantes, durante buena parte de la temporada cálida. Varias especies del género, como Delosperma cooperi, aguantan bien el frío en suelo drenado, así que valen tanto en la meseta como en la costa. Lo único que las mata es el encharcamiento, sobre todo en el norte atlántico, donde conviene plantarlas en talud o en jardinera elevada.

Un aviso para no confundirse: la mata de flor grande que tapiza los acantilados y taludes del litoral no es esta, es Carpobrotus edulis, la uña de gato, que figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013. Esa no se planta ni se propaga, por bonita que sea.

Sedum acre, la que crece sola

Sedum acre en flor

Es una planta de aquí. Este pequeño sedum crece silvestre por buena parte de Europa, incluida España, en muros, tejados y pedregales, y florece en amarillo intenso a final de primavera. Es la definición de planta fácil: un puñado de tallos sobre grava arraiga y se extiende sin que hagas nada. Va bien para rellenar juntas de losas, coronar un murete o cubrir una jardinera seca a pleno sol.

Dos apuntes. El primero, que se extiende de verdad, así que no la pongas donde tengas plantitas delicadas al lado. El segundo, que su nombre viene de su sabor acre: la planta es irritante y no se come, aunque la veas en listas de crasas comestibles copiadas unas de otras.

Rebutia, el mejor cactus para empezar

Rebutia en flor

Si solo vas a comprar un cactus con flor, que sea una rebutia. Son cactus pequeños y globosos de las montañas de Bolivia y del norte de Argentina, que florecen siendo muy jóvenes y a lo bestia: la planta desaparece bajo una corona de flores rojas, naranjas o amarillas que salen de la base, no del ápice. Al venir de altura toleran el frío mejor que otros cactus, siempre que estén secas. Un invierno fresco y sin agua te garantiza floración en primavera.

Mammillaria, la corona de flores

Mammillaria en flor

Es el género de cactus más vendido y uno de los más generosos. Son mexicanos en su mayoría, pequeños, globosos o cilíndricos, y florecen formando un anillo de flores alrededor de la parte alta de la planta. Hay muchas especies y casi todas se cuidan igual: sol directo, sustrato mineral y sequía absoluta en invierno. Con el género basta para empezar, aunque la etiqueta no te diga la especie.

Schlumbergera, y el error que se comete con ella

El cactus de Navidad es Schlumbergera, no Zygocactus ni Epiphyllum, que son nombres que arrastran los textos viejos. El de Pascua, que florece en primavera, es Rhipsalidopsis. Y lo importante: no son cactus de desierto. Son cactus epífitos de la selva atlántica brasileña, que viven sobre ramas y rocas con sombra, humedad y materia orgánica.

Por eso se cuidan al revés que una mammillaria: luz filtrada y nunca sol directo de mediodía, sustrato que retenga algo de humedad, y riego regular durante el crecimiento en vez de sequía. Florecen con los días cortos del otoño, así que lo que arruina la floración es tenerlas en una habitación con la luz encendida hasta la medianoche.

Las dos que conviene mirar dos veces

Adenium obesum en flor

La rosa del desierto (Adenium obesum) sale en todas las listas de crasas floridas fáciles y no lo es. Necesita mucho calor, mucha luz y un invierno seco y templado que en media España no se da sin invernadero, y tarda años en dar su mejor floración. Además es de las plantas más tóxicas que se venden en jardinería: contiene glucósidos cardiacos, que afectan al corazón. Se maneja con guantes y lejos de niños y animales. Como segunda planta está bien; como primera, decepciona.

El kalanchoe de floristería (Kalanchoe blossfeldiana), el de los ramilletes de flores en rojo, naranja o rosa que se vende en los supermercados, tiene otro problema. Viene forzado en invernadero controlando el número de horas de luz, y para que vuelva a florecer hay que darle noches largas y completamente oscuras durante semanas. Mucha gente lo tira pensando que se ha estropeado. Y hay que saber que los Kalanchoe contienen bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que los hacen tóxicos para personas y para perros y gatos, con independencia de lo que circule por internet sobre supuestos usos curativos de este género.

La trampa de comprarla en flor

Dos consejos de tienda. El primero, que una crasa comprada en plena floración casi siempre viene forzada, y el año siguiente florecerá en su fecha natural y con menos flores: no es que la hayas cuidado mal. El segundo, y más burdo: revisa los cactus pequeños antes de pagarlos, porque es habitual venderlos con flores secas de colores pegadas con cola en el ápice. Se ven al tacto y al mirar de cerca la base de la flor, y el pegamento acaba pudriendo el tejido de debajo.

En resumen

Para empezar con crasas con flor, coge Delosperma o Sedum acre si tienes balcón o jardín, y Rebutia o Mammillaria si vas a tenerlas dentro. Con sol abundante, sustrato mineral y un invierno fresco y seco, las cuatro florecen sin que tengas que hacer nada más. El cactus de Navidad entra también en el grupo fácil, pero recuerda que es de selva y quiere trato de planta de sombra húmeda.

Deja la rosa del desierto para cuando lleves un tiempo, y con el kalanchoe de supermercado ten presentes las dos cosas: que su floración estaba forzada y que es una planta tóxica. Ante cualquier ingestión, por parte de un niño o de un animal, se llama al médico o al veterinario y no se prueban remedios caseros.


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