Identificar una plaga en una suculenta es cuestión de mirar dos cosas: qué señal ves y en qué parte de la planta está. Borra blanca algodonosa en las axilas es cochinilla; polvo blanco entre las raíces al sacar el cepellón es cochinilla de raíz; punteado plateado y telilla fina en el envés es araña roja; bichos verdes apiñados en la vara floral es pulgón; mosquitas negras que salen al regar son esciáridos. Con esas cinco tienes cubierta la mayoría de los casos.
Esta guía va de reconocer, no de tratar. Y es importante hacerlo bien, porque la mitad de las consultas sobre plagas en crasas no son plagas: son quemaduras de sol, marcas de manipulación, corcho por exceso de riego u hojas viejas que se secan como tienen que secarse. Antes de pulverizar nada, conviene saber qué estás mirando.
Cochinilla algodonosa
Es la plaga número uno de las crasas de interior. Son insectos ovalados de unos pocos milímetros, cubiertos de una cera blanca que parece algodón o harina. Se mueven despacio y buscan los rincones protegidos: axilas de las hojas, centro de la roseta, cuello del tallo, envés de las hojas bajas y huecos entre hojas apretadas.
Señales: motas blancas algodonosas que no se van soplando, una sustancia pegajosa y brillante sobre las hojas (melaza), un tizne negro sobre esa melaza (negrilla, un hongo que crece encima) y, con frecuencia, hormigas subiendo y bajando por la planta. Las hormigas no comen la planta: van a por la melaza y de paso protegen a la cochinilla, así que son un buen indicador.
Cochinilla de raíz
La misma familia, pero viviendo bajo tierra, y la más difícil de detectar porque desde arriba no se ve nada. El síntoma es una planta que deja de crecer sin motivo, que pierde color, que se arruga aunque la riegues y que no responde a ningún cuidado.
Señales: saca el cepellón de la maceta y mira. Verás un polvillo blanco algodonoso adherido a las raíces y, muy característico, manchas blancas en la cara interior de la pared de la maceta. Si tienes varias macetas de plástico juntas, revisa todas: se pasa de una a otra con facilidad. Esta revisión conviene hacerla siempre al comprar una planta nueva y en cada trasplante.
Cochinilla con escudo y caparreta
Señales: bultitos ovalados, marrones o grisáceos, firmemente pegados al tallo o al nervio de la hoja, que parecen parte de la planta y no se mueven. Si rascas con la uña se despegan y debajo aparece el insecto. Suelen alinearse a lo largo de tallos leñosos y en la base de las hojas. También producen melaza y negrilla.
Se confunden a menudo con costras o manchas corchosas del propio tejido. La diferencia es que la escama se levanta entera y deja una marca limpia debajo; el corcho forma parte de la hoja y no se despega.
Araña roja
No es una araña de las que ves, es un ácaro diminuto, casi invisible a simple vista, que aparece con calor y aire seco. En España es el clásico de la terraza a pleno sol en julio y del salón con calefacción en enero.
Señales: punteado muy fino de color claro o plateado sobre la hoja, como si le hubieran dado con un espray de polvo; la hoja pierde brillo y toma un tono apagado o bronceado; y, cuando la cosa avanza, una telilla finísima entre hojas y en las puntas. Para confirmarlo, sacude la planta sobre un papel blanco y mira si algo se mueve.
Pulgón
Señales: insectos blandos de dos o tres milímetros, verdes, negros o rosados, apiñados por decenas. En las crasas atacan casi siempre las partes tiernas, y la parte más tierna de una suculenta es la vara floral. Un Echeveria o un Graptopetalum que saca flor en primavera es candidato seguro. También dejan melaza, negrilla, hormigas y unas pieles blancas vacías que despistan bastante.
Mosquito del sustrato
Señales: mosquitas negras pequeñas y torpes que salen volando de la maceta al regar y que revolotean por la ventana. El adulto molesta pero hace poco daño; el problema son las larvas, que viven en la capa superficial del sustrato húmedo y pueden dañar raíces finas en plantas pequeñas y esquejes. Su presencia es sobre todo un diagnóstico de cultivo: sustrato demasiado orgánico y demasiado tiempo húmedo.
Mosca blanca
Señales: insectos blancos diminutos que levantan el vuelo en nube al mover la planta, y que en reposo se colocan en el envés de las hojas. Es más frecuente en plantas de hoja blanda que en crasas duras, pero aparece en Kalanchoe y en suculentas de hoja fina. Igual que pulgón y cochinilla, deja melaza.
Babosas y caracoles
Señales: mordeduras irregulares con el borde limpio en hojas carnosas, agujeros que aparecen de un día para otro y un rastro seco y brillante sobre la maceta o el suelo. Trabajan de noche y después de llover, así que el daño se ve por la mañana y el culpable no está. En la España atlántica y en cualquier jardín con riego son el enemigo principal de las crasas plantadas en suelo, y tienen predilección por los Sempervivum y por las hojas a ras de tierra.
Lo que parece plaga y no lo es
- Quemadura de sol: manchas claras, luego marrones y secas, siempre en la cara que mira al sol, y de aparición repentina tras un cambio de sitio o una ola de calor. No progresa si devuelves la planta a su luz anterior.
- Corcho o edema: costras marrones y ásperas en la cara inferior de las hojas de Crassula, provocadas por riegos irregulares. Ni se contagia ni se mueve.
- Marcas de manipulación: la pruina cerosa azulada de muchas echeverias se borra con los dedos y deja una huella que no vuelve. No es daño, es cosmética.
- Hojas basales secas: toda roseta va consumiendo sus hojas de abajo. Papel de fumar marrón en la base es normal; hoja blanda y translúcida es exceso de riego.
Cómo mirar para no fallar
Con una lupa de mano y una linterna cambia todo. Enfoca de lado, no de frente: el reflejo rasante delata la telilla de la araña roja y el brillo pegajoso de la melaza. Revisa siempre el envés, el centro de la roseta, las axilas y la base del tallo, que es donde se esconde lo que importa. Golpea suavemente la planta sobre un folio blanco y observa un minuto lo que se mueve. Y una vez al año, o al comprar, saca el cepellón y mira las raíces y la pared de la maceta.
En resumen
Tres señales resuelven casi todos los diagnósticos. La borra blanca algodonosa apunta a cochinilla, arriba si está en las axilas y en la raíz si aparece en el cepellón. El punteado fino y la telilla apuntan a araña roja, con calor y aire seco detrás. Y la melaza pegajosa con hormigas apunta a un chupador, pulgón, cochinilla o mosca blanca, aunque todavía no lo hayas visto.
Cuando la señal no encaja en ninguna de esas, párate antes de tratar. Las manchas que no se mueven, no se contagian y aparecen en la cara expuesta al sol casi nunca son insectos. Identificar bien es lo que decide si el siguiente paso es un bastoncillo con alcohol, un trasplante con limpieza de raíces o simplemente cambiar la planta de sitio.