Antes de la lista hay que aclarar qué significa sombra aquí, porque es donde se pierde todo el mundo. Para una planta crasa, sombra es luz indirecta abundante: un patio orientado al norte con el cielo abierto encima, el suelo de un balcón bajo un voladizo, la zona de una terraza que queda tras un toldo, el lado este de una pared. Sombra no es penumbra, ni un rincón del salón, ni un pasillo sin ventana. En un sitio así no hay ninguna suculenta que crezca bien, y quien diga lo contrario está confundiendo sobrevivir unos meses con vivir.
Con esa condición, la sombra tiene más ventajas de las que parece en España. En verano mediterráneo, muchas crasas paran de crecer y agradecen escapar del sol de mediodía, que les provoca quemaduras permanentes. Las diez de esta lista toleran sombra clara sin deformarse demasiado, y varias son directamente mejores plantas con algo de protección que a pleno sol.
1. Cola de burro (Sedum morganianum)

Tallos colgantes cubiertos de hojas carnosas gris azuladas con un polvillo ceroso que se borra con solo tocarlo. Va muy bien en maceta colgada bajo un porche o en la parte sombreada de un balcón, donde recibe sol de mañana y sombra el resto del día. A pleno sol de verano se tuesta.
Dos avisos. El primero, que las hojas se caen con cualquier roce, así que hay que colgarla donde nadie pase al lado, y una vez colocada no se mueve. El segundo, sobre el nombre: la de hoja larga y puntiaguda es Sedum morganianum, mientras que la compacta de hoja corta y redondeada que se vende igual suele ser Sedum burrito. Las hojas caídas enraízan solas, así que nunca las tires.
2. Planta panda (Kalanchoe tomentosa)

Hojas gruesas cubiertas de un fieltro plateado con el borde moteado de marrón, como de peluche. Es de las pocas crasas cuyo atractivo no depende del color de estrés, así que en sombra clara sigue siendo exactamente igual de bonita. Dentro de casa casi nunca florece, y da lo mismo, porque lo que se cultiva es la hoja.
Ese fieltro no aguanta el agua encima: se riega al sustrato, nunca por arriba, o aparecen manchas y podredumbre. Como todos los Kalanchoe, contiene bufadienólidos, unos glucósidos cardiotónicos, y es tóxica para perros y gatos. Fuera del alcance de los animales.
3. Patas de oso (Cotyledon tomentosa)

Hojas peludas y rechonchas terminadas en unos dientes rojizos que le dan el aspecto de una zarpa, de ahí el nombre. Es pequeña, crece despacio y se conforma con sombra luminosa, aunque si la sombra es densa los tallos se alargan y pierde la gracia.
Quiere sustrato muy arenoso y riegos espaciados, y no le gusta el agua estancada en el cuello. En zonas sin heladas vive todo el año fuera bajo cubierto; donde hiela, dentro.
4. Kalanchoe de flor (Kalanchoe blossfeldiana)

Es el kalanchoe de supermercado, con ramilletes de flores rojas, naranjas o amarillas sobre hojas verdes carnosas de borde festoneado. En sombra clara mantiene un follaje estupendo y una mata compacta, pero hay que ser honesto: para volver a florecer necesita más luz y, además, noches largas y sin interrupciones, porque es una planta de día corto. Mucha gente la trata como un ramo y la tira después de la floración, cuando en realidad dura años como planta de hoja.
También es tóxica para perros y gatos, por los mismos compuestos que la panda. Y conviene saber que su pariente Kalanchoe daigremontiana, la que circula por internet como supuesta cura del cáncer, es igualmente tóxica y no se toma de ninguna forma.
5. Rosario o cadena de corazones (Ceropegia woodii)

Hilos finos con hojitas en forma de corazón jaspeadas de plata, colgando hasta donde la dejes. Es de las mejores para un sitio con mucha luz indirecta y nada de sol directo, típicamente colgada cerca de una ventana o bajo un porche.
Forma unos pequeños tubérculos en los nudos que sirven para multiplicarla: se apoya un trozo de hilo sobre sustrato, se sujeta y enraíza solo. Aguanta la sequía sorprendentemente bien gracias al tubérculo de la base, y el exceso de riego es lo único que la mata rápido.
6. Aeonium
Las rosetas planas de los aeoniums, de origen canario en su mayoría, son el caso más claro de crasa a la que la sombra le viene bien en España. Su temporada de crecimiento es el invierno y la primavera suave, y en pleno verano entran en reposo: cierran la roseta, sueltan hojas y detienen el crecimiento. En julio y agosto, a pleno sol y con el sustrato seco, muchas se estropean; en sombra clara pasan el verano mucho mejor.
Las variedades oscuras, como las de hoja casi negra, sí pierden intensidad de color en sombra y se vuelven más verdosas. Es el precio, y a cambio la planta llega entera a septiembre. No se multiplican por hoja suelta, hay que hacer esquejes de roseta con un trozo de tallo.
7. Agave de cuello de cisne (Agave attenuata)

Un agave sin espinas terminales, con hojas blandas de color verde claro y un tallo que se curva con los años. Es de los pocos agaves que tolera bien la sombra parcial, y de hecho en zonas muy soleadas se ve más bonito con algo de protección a mediodía. Es planta de jardín o de maceta grande en terraza, no de interior.
Aguanta la sequía, pero no el frío intenso ni el suelo encharcado. En la costa mediterránea y en el sur vive fuera sin problema; en el interior con heladas fuertes, no.
8. Flor de cera (Hoya)

Las hoyas son trepadoras de hoja gruesa, con reserva de agua, que en su origen crecen sobre árboles y nunca reciben sol directo. Eso las hace idóneas para luz indirecta abundante. La más común es Hoya carnosa, aunque el género es enorme y hay especies con hojas jaspeadas o afelpadas muy distintas entre sí.
Si buscas sus flores en cera hace falta bastante luz, aunque siga siendo indirecta, y paciencia de años. Detalle importante: las flores salen de unos pedúnculos cortos que se quedan en la planta y vuelven a florecer, así que no se cortan nunca después de la floración.
9. Sedum de bosque (Sedum ternatum)

Casi todos los Sedum son plantas de sol, pero este es una excepción real: vive en los bosques del este de Norteamérica, tapizando suelos a la sombra de los árboles. Forma una alfombra baja de hojas en grupos de tres y florece en blanco a finales de primavera.
Es resistente al frío y sirve para tapizar un rincón sombrío de jardín, incluso bajo arbolado, siempre que el suelo drene. No es fácil de encontrar en viveros españoles, así que si el objetivo es tapizar sombra con un sedum, merece la pena preguntar antes de dar por hecho que lo tendrán.
10. Corona de Cristo (Euphorbia milii)

Aguanta la sombra parcial perfectamente, con una salvedad que hay que decir clara: en sombra deja de florecer o florece muy poco, y lo que se queda es la estructura de tallos espinosos con hojas en las puntas. Si la quieres por las brácteas rojas, necesita sol.
No es un cactus aunque lo parezca, es una euforbia, y todas sus partes sueltan un látex blanco irritante para la piel y los ojos, y tóxico si se ingiere. Se poda con guantes, lavándose después, y si salpica un ojo hay que acudir al médico. Con espinas y látex, no es planta para poner al alcance de niños ni de animales.
Las que te van a fallar en sombra
Por mucho que te las vendan como resistentes, hay grupos que no funcionan sin sol directo. Las echeverias coloreadas pierden el color y abren la roseta en pocas semanas. Los Sempervivum, que son rústicos y aguantan el frío sin pestañear, necesitan luz plena para mantenerse apretados. Los cactus globulares de desierto y los Lithops se estiran y se deforman de manera irreversible. Y ningún Agave de hoja rígida y azulada va a estar bien en sombra.
Cómo cuidar una crasa a la sombra
Lo que más cambia es el riego, y es donde se pierden la mayoría. A menos luz, la planta consume menos agua y el sustrato tarda mucho más en secarse, así que hay que regar bastante menos que a pleno sol, no igual. El sustrato debe drenar todavía mejor, con más proporción de material mineral, y la maceta con agujero y sin plato con agua estancada.
La ventilación importa tanto como el riego: un rincón sombrío y cerrado es el sitio favorito de la cochinilla algodonosa, que se instala en las axilas de las hojas. Conviene revisar las plantas nuevas antes de juntarlas con las demás, y mirar de vez en cuando el envés y la base. En patios y jardines sombreados, además, las babosas y los caracoles muerden las hojas tiernas de sedums y kalanchoes por la noche.
En resumen
Ninguna suculenta crece en la oscuridad, pero unas cuantas van perfectamente con luz indirecta abundante y nada de sol directo, que es lo que hay en un patio al norte, bajo un voladizo o tras un toldo. Cola de burro, panda, patas de oso, kalanchoe de flor, cadena de corazones, aeonium, Agave attenuata, hoya, Sedum ternatum y corona de Cristo cubren desde la maceta colgante hasta el rincón de jardín.
Ajusta las expectativas a la vez que el sitio: en sombra se pierden los colores de estrés y muchas floraciones, y lo que se gana es follaje sano y plantas que no se queman en agosto. Riega menos que al sol, usa sustrato bien drenante, ventila, y ten presentes los kalanchoes y la corona de Cristo si hay animales o niños en casa.