"Suculenta" no es un apellido botánico. No hay una familia de las suculentas, ni un antepasado común que las reúna: es una forma de vida, una solución para almacenar agua que han inventado por separado plantas de más de sesenta familias distintas. Por eso en una misma estantería puedes tener una Echeveria, un aloe, un cactus y un collar de perlas, que se parecen bastante y son parientes tan lejanos como un roble y una margarita.

Saber a qué familia pertenece cada una de tus plantas es la información más útil que puedes tener sobre ellas, mucho más que la etiqueta genérica de "crasa". La familia te dice de qué parte del mundo viene, cómo florece, en qué época crece, y en varios casos si es tóxica. Aquí van las familias con las que te vas a encontrar de verdad, con un ejemplo de andar por casa en cada una.

Colección de plantas suculentas de distintas familias

Crassulaceae, las crasuláceas

Es la familia dominante en cualquier colección española, y la que dio nombre al metabolismo CAM. Aquí están las rosetas: Echeveria, Graptopetalum, Pachyphytum, Sempervivum, Aeonium, además de Sedum, Crassula y Kalanchoe. Almacenan el agua en hojas gruesas dispuestas casi siempre en roseta o en tallos ramificados.

Es una familia repartida por todo el mundo, con núcleos importantes en México (las echeverias), Sudáfrica (muchas crásulas) y la Macaronesia (los aeonios canarios). Dos avisos. El primero: no comparten calendario. Aeonium y muchos Sempervivum crecen en otoño e invierno y paran en verano, justo al revés que las echeverias. El segundo: los Kalanchoe de la sección de las que sacan plantitas en el borde de la hoja, como Kalanchoe daigremontiana, son tóxicos. Contienen bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que afectan al corazón, y hay intoxicaciones descritas en ganado. Circulan por internet como remedio contra el cáncer y no lo son: no se toman, ni en infusión ni de ninguna otra forma.

Aizoaceae, los mesembs

La familia de las piedras vivas y de las flores tipo margarita que tapizan rocallas. De un lado, las miniaturas de colección: Lithops y Conophytum, que reducen la planta a un par de hojas fusionadas casi enterradas con una ventana translúcida en la punta. Del otro, los tapizantes de flor espectacular: Delosperma, Lampranthus, Drosanthemum.

Casi toda la familia es surafricana, y el corazón de su diversidad está en el Karoo. Una advertencia local: el bálsamo o uña de gato (Carpobrotus edulis), que tapiza kilómetros de costa española, es de esta familia y está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013. Desplaza a la flora dunar autóctona y no debe plantarse ni propagarse.

Asphodelaceae, los aloes y sus parientes

Aquí están Aloe, Haworthia y Haworthiopsis, Gasteria y los grandes Aloidendron. Hojas carnosas en roseta, con frecuencia dentadas en el margen, e inflorescencias en espiga con flores tubulares que salen del centro. Origen africano, sobre todo del sur y el este del continente, más Madagascar y la península arábiga.

Sobre el aloe vera hay que decir dos cosas. Una, que el gel transparente del interior de la hoja y el acíbar, ese jugo amarillo y amargo que rezuma justo bajo la piel, no son lo mismo ni se comportan igual; aquí no damos usos internos ni recetas caseras. Y dos, que Aloe vera figura como tóxico para perros y gatos, así que si en casa hay animales que mordisquean, esta planta va en alto.

Apocynaceae, las asclepiadáceas suculentas

Una familia que sorprende a quien la descubre, porque incluye plantas muy distintas entre sí: las Hoya de hoja coriácea, el rosario o cadena de corazones (Ceropegia woodii), con sus tubérculos a lo largo del tallo, los cactus estrella (Stapelia, Huernia, Orbea), que no son cactus y cuyas flores carnosas huelen a carroña para atraer moscas, y la rosa del desierto (Adenium obesum), con su caudex hinchado en la base.

Muchas de estas plantas tienen savia lechosa y varias son tóxicas, empezando por Adenium, cuya savia contiene compuestos cardiotóxicos. Manéjalas con guantes al podar y fuera del alcance de niños y mascotas.

Euphorbiaceae, las euforbias

La familia que más se confunde con los cactus, porque en África ocupó el mismo nicho y acabó con formas casi idénticas: tallos columnares, costillas, púas. No tienen areolas, y esa es la diferencia que zanja la duda. En casa tendrás la corona de Cristo o corona de espinas (Euphorbia milii), el cactus africano (Euphorbia trigona), el lápiz (Euphorbia tirucalli) o la esférica Euphorbia obesa.

Todas comparten una cosa: al romperlas sueltan un látex blanco irritante para la piel y los ojos, y tóxico si se ingiere. Poda con guantes, lávate las manos después, no te toques la cara y mantén el esqueje lejos de niños y animales. Si el látex salpica un ojo, lava con agua abundante y acude al médico.

Cactaceae, los cactus

La familia más conocida y la única que tiene un rasgo exclusivo, la areola, el cojinete afieltrado del que salen espinas, pelos y flores. Es una familia exclusivamente americana, de la Patagonia al oeste de Canadá, con una sola excepción silvestre fuera del continente, Rhipsalis baccifera. Lo demás que ves en África o en Canarias con aspecto de cactus, o está plantado o es otra familia.

Dentro de ella caben cosas muy distintas: los globosos de desierto (Mammillaria, Echinocactus, Ferocactus), las chumberas (Opuntia), los columnares gigantes y los epífitos de selva húmeda como el cactus de Navidad (Schlumbergera) o los Rhipsalis, que no se cuidan como los de desierto ni de lejos. Lo desarrollamos en qué son los cactus.

Suculentas en maceta

Didiereaceae y otras familias con las que te cruzarás

Las Didiereaceae son una familia pequeña y muy singular del bosque espinoso del sur de Madagascar (Alluaudia, Didierea), y en ella se incluye hoy el arbolito de la abundancia, Portulacaria afra, que es surafricano y probablemente la suculenta más agradecida que puedes tener en un balcón.

Hay más familias con representantes habituales. Las Asteraceae, la familia de las margaritas, aportan el collar de perlas (Curio rowleyanus, antes Senecio), el collar de plátanos y las Othonna; el collar de perlas está descrito como tóxico para perros y gatos. Las Asparagaceae traen los Agave, las Yucca y la lengua de suegra, que desde 2017 ya no es Sansevieria sino Dracaena trifasciata, aunque se siga vendiendo con el nombre antiguo. Y las Portulacaceae, las verdolagas de flor.

Un vistazo de conjunto

FamiliaEjemplos de casaDónde guarda el aguaOrigen principal
CrassulaceaeEcheveria, Sedum, Crassula, Kalanchoe, AeoniumHojaMéxico, Sudáfrica, Macaronesia
AizoaceaeLithops, Conophytum, DelospermaHojaSudáfrica y Namibia
AsphodelaceaeAloe, Haworthiopsis, GasteriaHojaÁfrica y Arabia
ApocynaceaeHoya, Ceropegia, Stapelia, AdeniumTallo, raíz, tubérculoÁfrica, Madagascar, Asia
EuphorbiaceaeEuphorbia milii, E. trigona, E. tirucalliTalloÁfrica y Madagascar
CactaceaeMammillaria, Opuntia, SchlumbergeraTalloAmérica
DidiereaceaePortulacaria afra, AlluaudiaTallo y hojaMadagascar y Sudáfrica

Lo que se vende como suculenta y no lo es

Conviene dejar fuera tres confusiones muy repetidas. Las llamadas plantas de aire (Tillandsia) no son suculentas: son bromeliáceas epífitas que absorben humedad del ambiente a través de unos pelos especializados, los tricomas, que les dan ese aspecto plateado. No tienen tejido de reserva de agua ni funcionan como una crasa, y su cuidado es completamente distinto.

Tampoco son suculentas las orquídeas, aunque muchas engrosen pseudobulbos para pasar la sequía, ni la piña, que es otra bromeliácea. Aparecen en listados de suculentas copiados de sitios en inglés, y meterlas en el mismo saco solo lleva a regarlas mal.

En resumen

La suculencia es un modo de vida, no un parentesco. Se ha repetido de forma independiente en decenas de familias, y por eso plantas sin ninguna relación entre sí acaban pareciéndose. Crassulaceae, Aizoaceae, Asphodelaceae, Apocynaceae, Euphorbiaceae, Cactaceae y Didiereaceae cubren prácticamente todo lo que vas a encontrar en un vivero español.

Identificar la familia te ahorra disgustos: te dice si la planta crece en invierno o en verano, si viene de un desierto americano o de un bosque de Madagascar, y si conviene ponerse guantes antes de podarla. Y sirve de filtro para lo que no encaja: si algo se vende como suculenta pero es una bromeliácea o una orquídea, ya sabes que sus cuidados van por otro camino.


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