Bajo el nombre de manfreda se venden plantas bastante distintas entre sí. El género reúne alrededor de treinta especies del sur de Estados Unidos, México y Centroamérica, pero en jardinería circulan media docena, más un buen puñado de híbridos comerciales. Entre una Manfreda virginica de Ohio, que resiste inviernos continentales, y una manfreda mexicana de hoja rizada que se queda helada con una semana bajo cero hay una diferencia que ninguna etiqueta genérica explica.
Esta es la guía para saber cuál tienes delante y cuál te conviene. Todas comparten el mismo esquema: roseta baja de hojas blandas, sin espina terminal que pinche, rizoma tuberoso bajo tierra, floración repetida año tras año en una espiga estrecha de estambres larguísimos y hojas que desaparecen en invierno. Lo que cambia entre ellas es el moteado, la forma de la hoja, el perfume, el tamaño de la vara floral y, sobre todo, cuánto frío aguantan.
Las especies que se cultivan
Manfreda maculosa. La más extendida en jardinería y el punto de partida razonable si nunca has tenido una. Procede del sur de Texas y del noreste de México, de matorral espinoso y laderas calizas. Roseta de hojas algo anchas, carnosas, con ondulación suave y un moteado púrpura o chocolate que se oscurece con el sol. Forma colonias con el tiempo, porque emite hijuelos con facilidad. Su vara floral, de más de un metro, abre al atardecer flores tubulares claras que se tiñen de rosa al envejecer y despiden perfume por la noche, un rasgo que comparte con varias manfredas y que se explica por sus polinizadores nocturnos. Es de las más tolerantes al frío dentro de las mexicanas.
Manfreda virginica. La excepción geográfica y climática del grupo. No es mexicana: crece en el este de Estados Unidos, desde Ohio y Misuri hasta Florida, en claros de bosque seco, praderas y afloramientos rocosos. Tiene hojas verdes, más anchas y menos suculentas que las de sus parientes, casi siempre sin moteado o con un punteado discreto, y una espiga floral alta y delgada de flores pequeñas verdosas o pardas, poco vistosas pero muy perfumadas. Es con diferencia la más resistente al frío del género, y la única que se puede plantar con tranquilidad en el interior peninsular. Se la conoce como falso aloe.
Manfreda undulata. La de hoja rizada, que se vende casi siempre bajo el nombre de cultivar 'Chocolate Chips'. Hojas estrechas y largas, muy onduladas en el margen, con un moteado denso de color chocolate sobre fondo verde menta o glauco. Es planta de maceta y de primer plano, porque la roseta se extiende en horizontal y apenas gana altura. Mexicana, de rusticidad moderada.
Manfreda longiflora. Del sur de Texas y Tamaulipas, con hojas estrechas de tono verde grisáceo y flores de tubo largo, blanquecinas, muy fragantes al caer la tarde. Es más discreta de follaje y se cultiva por la floración. Poco frecuente en vivero español.
Manfreda variegata. Del noreste de México y sur de Texas. Lo suyo es el follaje, con un moteado y jaspeado especialmente marcado, mientras que la vara floral se queda más corta que en el resto. Buena opción para maceta cuando lo que buscas es la hoja.
Otras. M. guttata, M. scabra, M. potosina, M. jaliscana y M. pringlei aparecen en colecciones especializadas y en intercambios de aficionados, rara vez en un centro de jardinería.
Los mangaves, que son lo que compras la mayoría de las veces
Si te has traído una roseta moteada de un vivero español, lo más probable es que no sea una manfreda pura sino un ×Mangave, el híbrido entre manfreda y agave que domina el mercado desde hace años. Los nombres son inconfundibles: 'Bloodspot', 'Macho Mocha', 'Mission to Mars', 'Pineapple Express', 'Lavender Lady', 'Praying Hands'.
El híbrido hereda el moteado y la velocidad de crecimiento de la manfreda con el porte más levantado y la hoja algo más firme del agave. Se distingue de una manfreda pura en que la roseta queda más simétrica y erguida, la hoja resiste mejor al doblarla y, en muchos cultivares, el follaje no desaparece del todo en invierno. En cultivo pide un punto menos de agua que una manfreda y aguanta algo menos de frío y de humedad invernal; en caso de duda, trátalo como manfreda y acertarás más veces que tratándolo como agave.
Tabla de comparación
| Especie | Hoja | Rasgo que la delata | Frío |
|---|---|---|---|
| M. maculosa | Ancha, ondulada, muy moteada | Forma colonias; flores nocturnas perfumadas | Buena entre las mexicanas |
| M. virginica | Verde, ancha, apenas moteada | Origen norteamericano; espiga muy alta | La más rústica del género |
| M. undulata | Estrecha y de margen muy rizado | Ondulación profunda y filo blanco | Moderada |
| M. longiflora | Estrecha, glauca | Flores de tubo largo, muy fragantes | Moderada |
| M. variegata | Fuertemente jaspeada | Vara floral corta | Moderada |
| ×Mangave | Más firme, roseta erguida | Nombre de cultivar en la etiqueta | Menor que la manfreda |
Cuál elegir según dónde vivas
Interior peninsular, con heladas de verdad. M. virginica es la única que puedes plantar en suelo sin pensarlo demasiado, siempre que el terreno drene. El resto, en maceta que se retira a un porche frío, luminoso y seco entre noviembre y marzo.
Costa mediterránea, Baleares y Canarias. Casi cualquiera vive fuera todo el año. M. maculosa en el suelo, para que forme grupo, y M. undulata o M. variegata en maceta, donde el moteado luce más de cerca.
Norte húmedo, Galicia y cornisa cantábrica. Aquí el enemigo no es el termómetro sino la lluvia de invierno sobre un rizoma dormido. Maceta bajo alero o marquesina, o plantación en montículo elevado con mucho material grueso. M. virginica es la que mejor encaja.
Si buscas perfume. M. maculosa y M. longiflora, y en general cualquier manfreda que abra sus flores al atardecer. El aroma es nocturno, así que colócalas cerca de una zona de estar que uses por la noche.
Si buscas hoja. M. undulata y M. variegata en manfredas puras, y cualquier mangave de cultivar entre los híbridos.
Lo que comparten todas en el cultivo
Aunque elijas una u otra, el esquema no cambia. Sol directo durante buena parte del día, que es lo que mantiene el moteado saturado y la roseta compacta. Sustrato muy drenante con algo de materia orgánica, ni tierra de jardín sola ni mineral puro de cactus. Riego generoso y espaciado de abril a octubre, cuando la planta está en pleno crecimiento, y sequedad casi total en invierno, con la roseta desaparecida. Poco abono y bajo en nitrógeno.
Y una regla de calendario que evita la mayoría de las pérdidas: se compran y se plantan en primavera, nunca en otoño avanzado. Una manfreda que entra en latencia recién plantada no enraíza y pasa el invierno con el rizoma inerte rodeado de sustrato húmedo, que es la manera más eficaz de perderla.
Compra y conservación
Varias manfredas tienen áreas de distribución reducidas y poblaciones silvestres bajo presión, así que la planta se compra en vivero y no se recolecta en campo, ni siquiera semilla. Los cultivares con nombre comercial se multiplican por cultivo in vitro y su reproducción está sujeta a derechos de obtentor, algo a tener en cuenta si pensabas propagar para vender.
Al elegir ejemplar, mira el centro de la roseta: debe estar firme y sin manchas blandas. Y si la compras en pleno invierno y la maceta parece vacía, no es un timo: tiene el rizoma dentro, esperando a marzo.
En resumen
Las manfredas son agaváceas de roseta blanda y moteada, sin pinchos peligrosos, con rizoma tuberoso y floración repetida, hoy incluidas dentro del género Agave. En cultivo se manejan sobre todo cinco: M. maculosa, la más difundida y la que forma colonias; M. virginica, norteamericana y la única realmente rústica; M. undulata, la de hoja rizada; M. longiflora, la de flores perfumadas; y M. variegata, la de mejor follaje.
Elegir bien depende menos del aspecto que del clima: en el interior con heladas fuertes, M. virginica o maceta que entra a cubierto; en el Mediterráneo y las islas, cualquiera al aire libre; en el norte lluvioso, lo que hay que resolver es la humedad invernal, no el frío. Y si lo que traes a casa lleva un nombre de cultivar entre comillas, casi seguro que es un mangave, que se parece mucho pero aguanta menos.