Las convenciones florales no son universales: cambian de un país a otro y hasta de una región a otra. Buena parte de lo que circula por internet sobre qué flores tocan en cada ocasión está traducido de Italia o de Estados Unidos, y aquí suena raro o directamente no se entiende. La corona de laurel para una graduación, por ejemplo, es costumbre italiana, no española.
Lo que sigue son las convenciones que funcionan en España, ocasión por ocasión, con lo que de verdad se estila, lo que conviene evitar y los detalles logísticos que se olvidan siempre, como que a un tanatorio hay que mandar las flores con el nombre de la sala y con muy poco margen de tiempo.
Boda
El ramo de la novia lo eligen ella y su floristería, y un invitado no manda flores a la ceremonia: el montaje floral está cerrado con semanas de antelación y cualquier añadido estorba. Si quieres que haya flores tuyas, se mandan a casa, la víspera o a la vuelta del viaje.
La flor tradicional de boda en España es el azahar, la flor del naranjo amargo (Citrus × aurantium). Se llevaba en el tocado y en el ramo, y de ahí viene la expresión de vestirse de azahar. Tiene temporada corta, más o menos abril en el Levante, así que fuera de esas semanas lo que se usa son imitaciones en cera o tela, que también es tradición antigua. Como en la foto, meter una roseta de crasa en el ramo es una moda reciente que aguanta el calor mejor que cualquier flor cortada.
Nacimiento
Al hospital, mejor no. Muchos centros no admiten flores ni plantas en las habitaciones, y en unidades de neonatos o cuidados intensivos no se admiten nunca. Lo práctico es mandarlas a casa, para que estén esperando cuando vuelvan.
La regla que sí importa aquí es la del olor. En una casa con un recién nacido y con una madre recién parida, un ramo muy perfumado cansa. Rosas, tulipanes, lisianthus o alstroemerias van bien. Nardos, jazmines y lilium muy aromáticos, no. Y si en esa casa hay gato, el lilium queda descartado del todo, porque provoca fallo renal agudo en gatos con solo lamer el polen.
Bautizo y comunión
Lo clásico es el blanco, y lo clásico sigue funcionando. Últimamente se ha extendido elegir el color según el niño o la niña, que es una convención importada y bastante reciente. Un ramo blanco de rosas, lisianthus o alcatraces no falla en ninguna de las dos versiones.
El detalle a tener en cuenta es a quién va dirigido. En bautizo se le manda a la madre; en comunión, al niño o a la casa. Y no compitas con la decoración del acto: si hay banquete, un ramo grande en medio de la mesa es un estorbo para los anfitriones.
Enfermedad y hospital
Antes de encargar nada, pregunta. Muchos hospitales españoles restringen las flores en planta por higiene, y en la UCI no entran. Aunque se admitan, la persona ingresada rara vez tiene dónde ponerlas y luego hay que cargar con el jarrón en el alta.
La alternativa que funciona es mandarlas a casa para cuando salga, o llevar una planta pequeña y sin olor que aguante sola. Si quieres profundizar en eso, está tratado aparte en la guía de plantas para regalar a seres queridos hospitalizados. Evita en cualquier caso los blancos puros de ramo funerario y el crisantemo, que aquí se lee de otra manera.
Funeral y tanatorio
Es la ocasión con más reglas y menos tiempo. En España los velatorios son cortos, muchas veces de un día, así que hay que encargar las flores en cuanto se sabe la noticia y decirle a la floristería el nombre del tanatorio, la sala y la hora. Si llegan después del sepelio, no llegan.
Las formas habituales son la corona, el centro para la mesa y el ramo. Todas llevan una cinta con el texto, que es lo que de verdad identifica quién la manda: el nombre de la familia, de la empresa o del grupo de amigos. Se escribe sencillo, sin literatura. Y si la esquela dice que se ruega no enviar flores, o que se prefiere un donativo, se respeta sin más.
El crisantemo es la flor de cementerio en España, asociada al 1 de noviembre. En el tanatorio es perfectamente adecuado; fuera de ese contexto, es la flor que más malentendidos provoca como regalo.
Graduación y ascensos
En España no hay una convención fuerte, y ese es justo el dato útil: puedes elegir con libertad. La corona de laurel que aparece en todos los artículos traducidos es de la laurea italiana y aquí no se lleva. Un ramo alegre y de colores vivos, o una planta para el despacho nuevo, cubren perfectamente el gesto.
Para una mesa de trabajo, mejor planta que flor cortada: una crasa o una sansevieria aguantan el aire acondicionado, el fin de semana sin nadie y las vacaciones de agosto, que es más de lo que se puede decir de un ramo.
Disculpa y agradecimiento
Aquí lo importante es no mandar un mensaje equivocado. Las rosas rojas dicen algo muy concreto, y en una disculpa entre compañeros o entre amigos no dicen lo que quieres decir. Un ramo variado, de tonos claros o de temporada, es lo correcto.
Si puedes, entrégalo en mano. Una disculpa por mensajería es media disculpa. Y la nota la escribes tú, no la floristería.
San Valentín, Sant Jordi y el Día de la Madre
El 14 de febrero es la fecha de la rosa roja, con todo lo que eso implica: es de las semanas más caras del año para la flor cortada y la calidad media baja porque la demanda se dispara. Si quieres acertar ese día, encarga con antelación y acepta pagar lo que vale.
Las rosas preservadas de la izquierda de la foto son flores naturales tratadas con glicerina y colorante: duran meses, pero no vuelven a abrir ni beben agua. A la derecha hay kalanchoes en flor, preciosos y baratos, aunque conviene saber que el género Kalanchoe es tóxico para perros y gatos por sus bufadienólidos, y que circula por internet como falso remedio contra el cáncer. No se toma.
En Cataluña la fecha grande es otra: el 23 de abril, Sant Jordi, con la rosa y el libro. Es la mayor venta de rosa del año en Cataluña y tiene sus propias costumbres, empezando por la rosa con la espiga de trigo y la cinta.
El Día de la Madre en España es el primer domingo de mayo, que no coincide con el de otros países, así que cuidado si encargas un envío internacional. El Día del Padre es el 19 de marzo, San José, y cae en plena temporada de planta de exterior, que suele ser mejor regalo que un ramo.
Reglas importadas que aquí no se aplican
Circula mucho la idea de que el número de flores del ramo debe ser impar, y que un número par es de funeral. Esa convención existe, pero es de otros países, sobre todo del este de Europa. En España nadie cuenta los tallos de un ramo y la floristería los monta por volumen y por equilibrio, no por aritmética.
Lo mismo pasa con los diccionarios del lenguaje de las flores, que vienen del siglo XIX y se contradicen entre sí según el autor. Sirven para decorar una tarjeta, no para comunicar. Si quieres que el mensaje llegue, escríbelo: la flor acompaña, la nota explica. Lo único que se lee de forma casi unánime en España es la rosa roja como declaración amorosa y el crisantemo como flor de cementerio.
En resumen
Casi todas las ocasiones se resuelven con tres decisiones: a dónde se manda, con qué margen de tiempo y qué mensaje no quieres dar por error. En una boda se manda a casa, no a la ceremonia; en un nacimiento se manda a casa y sin perfume; en un hospital se pregunta antes; y en un tanatorio se encarga el mismo día con el nombre de la sala.
Lo demás es más libre de lo que parece. Ni los números impares, ni los diccionarios florales del XIX, ni la corona de laurel italiana forman parte de la costumbre española. Elige flores de temporada, evita el crisantemo fuera de su contexto y las rosas rojas cuando no toca, y escribe una nota a mano. Con eso acierta cualquiera.