El género Echeveria tiene alrededor de ciento cincuenta especies y muchísimos más cultivares de jardinería, pero en los viveros españoles se repiten siempre las mismas veinte o treinta. Casi todas caben en cinco grupos que se reconocen a simple vista: las glaucas cubiertas de cera, las de hoja dura y punta afilada, las peludas, las grandes de hoja ondulada y los híbridos de color.

Saber en qué grupo cae la tuya sirve para algo más que ponerle nombre. Una hoja cubierta de pruina y una hoja cubierta de pelos se comportan de forma distinta frente al sol y frente al agua, y ahí está la mitad del cuidado. Este artículo va de eso: qué se vende aquí, cómo se distingue y cuáles aguantan de verdad el sol del verano español.

Por qué es tan difícil identificar una echeveria

Porque la misma planta cambia mucho. El color y la forma de una Echeveria dependen de la edad, de la estación, de la intensidad de luz que reciba y de cuánto la hayas abonado. Una roseta cultivada a pleno sol en otoño puede tener bordes rojizos y hojas cortas y apretadas, y esa misma planta en interior en invierno sale verde, ancha y estirada. Los viveros, además, venden bandejas de híbridos sin etiqueta o con el nombre del género a secas.

Los rasgos que sí son estables y sirven para orientarse son la textura de la superficie (cerosa, brillante o pubescente), la forma de la punta de la hoja (redondeada con un pequeño mucrón, afilada, o retorcida), el borde (liso, rizado, ondulado) y si la planta hijuela mucho o crece solitaria sobre un tallo. Con esos cuatro datos se llega casi siempre al grupo correcto, aunque el cultivar exacto se quede sin resolver.

Las glaucas: rosetas blancas cubiertas de cera

Son las más vendidas y las que la gente tiene en la cabeza cuando dice echeveria. Hojas gruesas, de punta roma rematada por un pequeño pico, y una capa cerosa blanco azulada llamada pruina que se borra con el dedo y no vuelve a salir.

  • Echeveria elegans, la rosa de alabastro. Roseta muy blanca y regular, hoja de punta redondeada y borde casi translúcido, e hijuelado abundantísimo hasta formar cojines. Es la referencia del grupo.
  • Echeveria secunda var. glauca. Se parece a la anterior y a menudo se vende como tal, pero la hoja es más apuntada y el borde tira a rojizo. También hijuela mucho.
  • Echeveria colorata. Roseta bastante mayor, hoja más larga y estrecha, con las puntas y los bordes teñidos de rosa cuando le da el sol.
  • Echeveria lilacina. Tono gris lila inconfundible, roseta abierta y algo plana, de crecimiento lento. No hijuela con la alegría de la elegans.
  • Echeveria laui. La más pruinosa de todas, casi blanca porcelana, y la más delicada: crece muy despacio y no perdona el exceso de riego. Es planta de coleccionista, no de alféizar descuidado.

Todas estas toleran bien la luz fuerte, y de hecho la necesitan para mantenerse compactas, pero el agua por encima les arruina la cera y les deja manchas de cal permanentes. Con ellas, el riego va siempre a la tierra.

Las de hoja dura y punta afilada

El grupo de Echeveria agavoides. Se reconoce sin dudar: hojas triangulares, rígidas, brillantes en lugar de cerosas, terminadas en una punta córnea de color pardo o rojo, y una roseta de aspecto casi de agave en miniatura, de donde le viene el nombre.

Los cultivares que más circulan aquí son 'Lipstick' y 'Romeo', con los bordes de la hoja intensamente rojos, y 'Ebony', con el filo casi negro. Ese borde oscuro solo aparece con mucha luz y noches frescas; en interior, la planta sale verde uniforme y decepciona.

Junto a este grupo se suele colocar Echeveria purpusorum, pequeña, de hojas duras, triangulares y moteadas de pardo rojizo sobre fondo verde grisáceo. Es lenta y muy resistente a la sequía.

Son las echeverias que mejor aguantan el sol directo del verano peninsular, y aun así conviene aclimatarlas poco a poco. Su hoja dura hace que sean las más difíciles de propagar por hoja, porque se parten al arrancarlas.

Las peludas

Tienen las hojas cubiertas de pelillos blancos en lugar de cera. Cambian por completo el manejo del agua: los pelos retienen la gota durante horas y una roseta mojada al sol se quema o se pudre.

  • Echeveria setosa. Roseta casi esférica, densa, con pelos blancos rígidos por toda la hoja. Da flores rojas con la punta amarilla sobre escapos largos.
  • Echeveria pulvinata. Aterciopelada, de porte arbustivo en lugar de roseta plana, y con los bordes de la hoja rojizos a plena luz. Sus cultivares 'Ruby' y 'Frosty' se venden mucho.
  • Echeveria harmsii. Arbustiva y peluda también, con hojas más alargadas y flores grandes anaranjadas, muy vistosas para el tamaño de la planta.
  • Echeveria leucotricha. Hojas cubiertas de una pelusa blanca densa con la punta pardusca.

Aguantan el sol perfectamente, y en realidad lo prefieren, pero necesitan que el agua no les toque las hojas y que corra el aire. En un interior húmedo y quieto cogen hongos y cochinilla con facilidad.

Las grandes de hoja ondulada

Aquí entran Echeveria gibbiflora y sus descendientes, plantas de roseta grande sobre un tallo que con los años se hace visible. Las hojas son anchas, a veces con la superficie abollada o el borde rizado, y el rango de color es el más amplio del género: cobre, morado, gris rosado.

  • Echeveria shaviana y su cultivar 'Pink Frills', con el borde de la hoja rizado como un volante y tonos malva.
  • Echeveria runyonii 'Topsy Turvy', inconfundible por sus hojas curvadas hacia abajo y hacia fuera, con el nervio central levantado. Hijuela bien y es muy agradecida.
  • 'Perle von Nürnberg', un híbrido antiguo de tonos gris violáceo y rosa, seguramente el cultivar más vendido de Europa. Es bonita pero de las que antes se quema al sol fuerte y de las que antes se estira en interior.
  • 'Black Prince', roseta compacta que oscurece hasta un granate casi negro solo si recibe mucha luz. En sombra vuelve al verde.
  • 'Afterglow' y otros híbridos grandes de tonos rosados y lavanda, espectaculares en maceta ancha y muy sensibles al encharcamiento por el tamaño de su roseta.

Las que hijuelan y sirven para cubrir

Si lo que quieres es una mata que se extienda sola, mira estas: Echeveria elegans, Echeveria secunda, Echeveria derenbergii, de roseta pequeña y apretada con el borde rojizo, y el híbrido 'Lola', de tono nacarado. Todas producen rosetas hijas en cantidad y se separan con la mano.

Y si quieres una pieza única y grande, busca las de roseta solitaria del grupo gibbiflora o colorata, sabiendo que tendrás que descabezarlas cada pocos años, cuando el tallo se alargue y la roseta quede pequeña en proporción.

Cuáles aguantan el sol en España

Ninguna echeveria vive bien en sombra, pero no todas soportan lo mismo. Como orientación, las de hoja dura y brillante del grupo agavoides, las peludas y las glaucas más rústicas toleran sol directo de mañana y buena parte de la tarde en la costa. Los híbridos grandes de hoja fina y color pálido, con 'Perle von Nürnberg' a la cabeza, y las especies lentas como E. laui, quieren sombra en las horas centrales del verano en el interior peninsular.

El cambio de exposición siempre es gradual, a lo largo de dos o tres semanas. Una planta que venía de vivero bajo malla y se planta de golpe a pleno sol de junio aparece con manchas secas en cuestión de días, y esas cicatrices se quedan en la planta durante años porque las hojas de una crasa duran mucho.

El extremo contrario, el de la foto, es el más común en casa: una roseta con poca luz separa las hojas, alarga el tallo y pierde color. Se llama ahilamiento o estiolado, no tiene marcha atrás en las hojas ya formadas y se corrige descabezando y volviendo a enraizar la punta.

Las flores, que también distinguen

Todas las Echeveria florecen en escapos laterales arqueados, con flores acampanadas de cinco piezas, normalmente en tonos rojo coral, naranja o amarillo. La época principal es el final del invierno y la primavera, aunque algunas especies florecen en otros momentos. A diferencia de los Sempervivum, la roseta no muere después de florecer.

Para el aficionado, la floración tiene dos consecuencias prácticas. La primera es que el escapo tierno atrae pulgón, así que conviene revisarlo. La segunda es que ese tallo largo inclina la planta hacia la luz y consume reservas; en ejemplares recién comprados o débiles, muchos cultivadores lo cortan.

Lo que se vende como echeveria y no lo es

En las bandejas de vivero se mezclan con frecuencia rosetas de otros géneros emparentados. Graptoveria y Pachyveria son híbridos de Echeveria con Graptopetalum y con Pachyphytum, y Sempervivum es un género europeo completamente distinto que sí muere tras florecer y que sí aguanta inviernos duros. Si tu roseta ha pasado un invierno a la intemperie en Castilla sin inmutarse, probablemente no sea una echeveria.

En resumen

Las echeverias que se venden en España se ordenan bien en cinco grupos: glaucas de pruina, duras del tipo agavoides, peludas, grandes de hoja ondulada e híbridos de color. La textura de la hoja, la forma de la punta, el borde y la tendencia a hijuelar bastan para situar casi cualquier planta, aunque el nombre exacto del cultivar se pierda por el camino.

A efectos de cultivo, lo único que cambia de verdad entre grupos es la tolerancia al sol y la forma de mojarlas. Las duras y las peludas van a más sol; los híbridos pálidos de hoja fina quieren sombra al mediodía en verano. Y con las cerosas y las peludas, el agua siempre a la tierra.


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