Dividir una vivaz consiste en sacar la mata del suelo, partirla en trozos que lleven raíz y yemas, y volver a plantar cada trozo por separado. Se hace por tres motivos: porque una mata que lleva años en el mismo sitio se ahueca por el centro y florece menos, porque acaba invadiendo a sus vecinas, y porque de cada división sale una planta nueva sin gastar un euro.

En España las dos ventanas buenas son el otoño, de septiembre a noviembre, y el final del invierno y la primavera, de febrero a abril, con una regla sencilla para elegir entre las dos: las plantas que florecen en primavera se dividen en otoño, y las que florecen a finales de verano o en otoño se dividen en primavera. Así nunca interrumpes a una planta en plena floración y le das meses de tiempo templado para rehacer raíces.

División de plantas perennes: por qué, cuándo y cómo dividir las plantas perennes

Cómo saber que una mata pide división

La señal clásica es el centro muerto: la mata crece en anillo, vigorosa por fuera y calva o leñosa por dentro. Eso pasa porque los brotes viejos del interior se agotan y el crecimiento se desplaza hacia la periferia, donde hay tierra sin explotar. Cuando ves ese donut, ya vas tarde.

Las otras señales son menos evidentes. Una mata que da cada año menos flores y más pequeñas, o que empieza a tumbarse sola en cuanto llueve, suele estar sobrepoblada y compitiendo consigo misma por agua y nutrientes. Como norma orientativa, la mayoría de las vivaces de crecimiento rápido agradecen una división cada tres o cinco años, y las de crecimiento lento aguantan mucho más sin que haga falta tocarlas.

Cuándo hacerlo, según dónde vivas

La regla de "primavera o principio de otoño" hay que matizarla con el clima de cada sitio, que en España cambia muchísimo de una provincia a otra.

ZonaMejor momentoMotivo
Costa mediterránea y surOctubre y noviembreLas lluvias de otoño y el invierno suave permiten enraizar sin riego constante
Interior peninsularMarzo y abril, o mediados de septiembreHay que esquivar tanto las heladas fuertes como el calor de julio
Norte atlánticoDe septiembre a noviembre, y marzoSuelo húmedo y temperaturas suaves casi todo el otoño

Lo que no se hace nunca es dividir en pleno julio o agosto, ni con el suelo helado o encharcado. Una planta recién dividida tiene la mitad de raíces de las que tenía y no puede abastecer a sus hojas si el sol aprieta.

Lo que necesitas

  • Una horca de cavar de dientes anchos, que levanta el cepellón sin cortar raíces. Vale una pala de corte recto, pero destroza más.
  • Un cuchillo viejo de sierra, o un cuchillo de jardín, para las matas que no se abren a mano.
  • Tijeras de podar limpias, para recortar hojas y raíces dañadas.
  • Una lona o un capazo donde dejar la mata mientras la trabajas.
  • Guantes y una regadera o manguera a mano.

Desinfecta el filo del cuchillo entre planta y planta, con alcohol o con una llama. Vas a hacer heridas grandes en tejido tierno y no interesa ir repartiendo hongos por todo el arriate.

División de plantas perennes

El proceso, paso a paso

Riega la mata a fondo el día anterior. Una planta hidratada resiste muchísimo mejor el trasiego, y el suelo húmedo se trabaja sin romper el cepellón. Si ha llovido la víspera, mejor todavía.

Recorta el follaje si estorba. En vivaces de hoja abundante, dejar las hojas a un tercio de su altura reduce la pérdida de agua mientras la planta rehace raíces y te deja ver lo que estás haciendo. En las que están ya secas por el otoño, esto lo ha hecho la estación por ti.

Levanta la mata entera. Clava la horca a un palmo o más del borde de la planta, todo alrededor, y haz palanca poco a poco hasta que el cepellón se suelte. Sácalo a la lona. Si la mata es enorme y solo quieres un trozo, también puedes cortar una porción con la pala sin desenterrar el resto.

Retira tierra hasta ver la estructura. Sacude el cepellón o lávalo con un chorro suave de manguera. Necesitas distinguir dónde están las coronas, los rizomas o las yemas, porque de eso depende por dónde cortar.

Separa. Y aquí depende del tipo de raíz, que es lo que casi ninguna guía explica.

Cuatro tipos de mata, cuatro maneras de abrirla

Raíces fibrosas y sueltas, como en muchos Geranium vivaces, Achillea o Aster. Se abren tirando con las manos, sin herramienta. La mata se deshace en trozos casi sola.

Matas densas y compactas, como las Hosta o las gramíneas ornamentales. Aquí hacen falta dos horcas clavadas espalda contra espalda en el centro del cepellón, haciendo palanca en direcciones opuestas hasta que la masa se abre, o un cuchillo de sierra atravesándola de arriba abajo.

Rizomas, como en los lirios de barba (Iris germanica). Se corta con cuchillo dejando en cada trozo un rizoma firme con su abanico de hojas, se descartan los tramos viejos y blandos, y se replanta con el rizoma prácticamente asomando en la superficie, no enterrado. Estos se dividen en verano, unas semanas después de florecer, que es su excepción al calendario general.

Coronas carnosas con yemas visibles, como las peonías. Se corta con cuchillo dejando en cada división un puñado de yemas con su porción de raíz gruesa, y se replanta a poca profundidad, porque si las yemas quedan hondas la planta vive pero no florece.

División de plantas perennes

En todos los casos, tira el centro viejo si está leñoso o hueco y quédate con los trozos jóvenes del exterior. Y no te pases troceando: una división del tamaño de un puño se establece bien, una del tamaño de una nuez tarda años en dar flor.

Planta por planta

  • Hemerocallis. Son las que en las traducciones aparecen como "azucenas", que es un error: la azucena es un Lilium y va por bulbo. Las hemerocalis se dividen en primavera o a principios de otoño, dejando dos o tres abanicos de hojas por división.
  • Hosta. A final del invierno, en cuanto asoman los brotes y antes de que las hojas se desplieguen. En España solo tienen sentido en jardines de sombra del norte o en rincones frescos y regados.
  • Agapanthus. Florecen mejor apretados, así que no hay prisa: cada cinco o seis años, en primavera. Cuenta con que el año siguiente a la división den menos flor.
  • Geranium vivaces. Los más agradecidos de todos. Cualquier trozo con raíz agarra, en otoño o en primavera.
  • Paeonia. A principios de otoño y solo si es necesario, porque tardan un par de años en recuperar el ritmo de floración.
  • Gramíneas ornamentales. En primavera, cuando empiezan a brotar, nunca en otoño: la corona partida y el invierno húmedo no se llevan bien.

Las que es mejor no dividir

Las vivaces con raíz pivotante, como la amapola oriental (Papaver orientale) o los cardos azules (Eryngium), no se dividen: tienen una raíz principal profunda que al partirla se pierde, y se multiplican por esqueje de raíz o por semilla. Tampoco se dividen las aromáticas leñosas que a veces se cuelan en la lista, como la lavanda, el romero o la santolina, que son arbustos y van por esqueje.

Un aviso con las euforbias de jardín, muy usadas en arriates mediterráneos: al cortarlas sueltan un látex blanco irritante para la piel y los ojos y tóxico por ingestión. Si vas a dividir o podar una, ponte guantes, evita tocarte la cara y lávate después. Si el látex llega a un ojo, lávalo con agua abundante y acude al médico.

plantas perennes

Después de dividir

Replanta cuanto antes, que las raíces desnudas se secan en minutos con viento o sol. Cada división va al mismo nivel al que estaba, con la corona a ras de suelo, en un hoyo ancho y con la tierra bien asentada alrededor para que no queden bolsas de aire. Riega a fondo ese mismo día, no un riego superficial sino uno que empape hasta abajo.

Después, riegos regulares durante las primeras semanas, hasta que veas crecimiento nuevo. Un acolchado ligero de corteza o compost alrededor, sin tapar la corona, conserva la humedad y frena las malas hierbas. Si te sobran divisiones y no tienes dónde ponerlas, plántalas en macetas con tierra de jardín y déjalas a la sombra hasta que decidas.

En resumen

Dividir vivaces es la operación más rentable del jardín: rejuvenece matas que ya estaban dando menos, ordena el arriate y multiplica las plantas sin comprar nada. Se hace en otoño en el Mediterráneo y en el norte, y en primavera en el interior peninsular, siguiendo la regla de dividir en otoño lo que florece en primavera y en primavera lo que florece al final del verano.

El único paso que de verdad marca la diferencia es el riego de la víspera y el riego del mismo día, porque una división es una planta con la mitad de sus raíces. Antes de coger la horca, mira qué tipo de raíz tiene la mata que vas a abrir, y descarta las de raíz pivotante y las leñosas, que no se dividen y hay que multiplicar de otra manera.


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