Las kalanchoes dan flor en rojo, rosa, naranja, amarillo, blanco, salmón y malva, con toda la gama de tonos intermedios, y en hoja van del verde franco al gris plateado, el pardo cobrizo, el rojo vinoso y el moteado de púrpura. Lo que no existe es un kalanchoe azul o lila eléctrico: cuando aparece en una tienda, es una planta teñida con colorante alimentario en el riego, y la flor siguiente sale del color que tenía la variedad.

Conviene separar dos cosas que se mezclan siempre. El color de la flor lo fija la variedad y no cambia: si compraste una Kalanchoe blossfeldiana roja, seguirá dando flor roja el resto de su vida. El color de la hoja, en cambio, es variable en la misma planta y depende de cuánta luz y cuánto frío reciba, y eso es lo que explica que el Kalanchoe luciae del vivero esté rojo y el tuyo, en el salón, esté verde.

Kalanchoe en flor de varios colores

El catálogo de colores de la kalanchoe de floristería

Casi todo el color de flor que se ve en las tiendas sale de una sola especie, Kalanchoe blossfeldiana, originaria de Madagascar. La forma silvestre tiene flores pequeñas de color rojo anaranjado; los cientos de variedades comerciales que existen hoy son fruto de décadas de selección, y de ahí salen los rosas, los amarillos, los blancos y los tonos crema y salmón.

Se venden en dos formas de flor. La sencilla, de cuatro pétalos, es la clásica. Y la doble, con muchos pétalos superpuestos y un aspecto de rosita en miniatura, que se comercializa bajo marcas registradas como Calandiva. Los nombres de variedad concretos cambian de un año a otro y de un proveedor a otro, así que no merece la pena memorizarlos: en la tienda se elige por el color que ves, que es el que tendrá siempre.

Un detalle práctico: en una planta recién comprada, los racimos vienen densos y las flores grandes y muy juntas, porque en el invernadero se cultivan con luz controlada y con reguladores del crecimiento. En casa, la segunda floración suele salir más suelta y con la planta más alta y desgarbada. El color, eso sí, se mantiene.

Kalanchoe blossfeldiana de flor roja

Rojos, naranjas, rosas, amarillos y blancos

Más allá de la blossfeldiana, el género entero tiene su propia paleta, con formas de flor muy distintas:

  • Rojo y rojo anaranjado. Kalanchoe manginii da flores acampanadas colgantes de color rojo coral sobre tallos finos, muy vistosa en cesta. Kalanchoe sexangularis tiene el follaje rojizo y flores amarillas, así que el rojo lo pone la hoja.
  • Naranja. Kalanchoe tessa produce florecillas tubulares colgantes de color naranja y rojo, en pleno invierno y sobre tallos arqueados.
  • Rosa y malva. Kalanchoe pumila florece en rosa violáceo con anteras amarillas a finales del invierno, sobre follaje plateado. Kalanchoe uniflora, una especie epífita de Madagascar, da flores acampanadas de un rosa coral que duran mucho tiempo abiertas.
  • Amarillo. Kalanchoe longiflora y Kalanchoe thyrsiflora, esta última con flores amarillas muy perfumadas. Las del Kalanchoe luciae, en cambio, son de un amarillo verdoso pálido y sin apenas aroma: es una de las formas de distinguir las dos especies.
  • Blanco. Kalanchoe marmorata da flores estrelladas blancas, a veces con un tinte rosado, sobre unas hojas verde azuladas salpicadas de manchas púrpura que son lo más llamativo de la planta.

Y hay especies cuyo interés no está en la flor en absoluto. Kalanchoe beharensis y Kalanchoe tomentosa florecen poco y de forma discreta: su color está en el fieltro pardo dorado o gris plateado que cubre las hojas.

Kalanchoe de flor naranja

Por qué las hojas se ponen rojas

El rojo, el rosa y el vinoso de las hojas vienen de las antocianinas, unos pigmentos que la planta fabrica cuando recibe más luz de la que puede aprovechar en la fotosíntesis. Funcionan como un filtro solar interno: absorben parte de la radiación y protegen los tejidos.

La planta los produce cuando se dan a la vez dos condiciones. Luz muy intensa, que es el disparador principal, y temperaturas frescas, sobre todo noches frías, que frenan el crecimiento y dejan azúcares disponibles para fabricar pigmento. El resultado práctico es que el color de hoja en España aparece al final del otoño y durante el invierno, con la planta en exterior, y se pierde en primavera cuando vuelve el calor.

Hay un tercer factor que a nadie le gusta oír: el estrés suave. Una planta algo justa de riego y de abono colorea más que una bien alimentada. Por eso el exceso de nitrógeno da hojas grandes, verdes y blandas, justo lo contrario del efecto que se busca.

El caso del Kalanchoe luciae

Es el ejemplo que todo el mundo conoce, porque es la planta de las fotos en las que la roseta entera está teñida de rojo. Y es también la que más decepciones causa, porque en casa casi nunca se pone así.

En pleno sol y con noches frescas, el luciae enrojece de verdad: primero el borde de la hoja, luego la mitad superior, y en condiciones extremas la roseta completa pasa a un rojo intenso. Tras una ventana, con el cristal filtrando parte de la radiación y sin salto térmico entre el día y la noche, la misma planta se queda verde con el filo apenas teñido. No está enferma ni le falta nada: le falta sol y le falta frío.

Aquí conviene no confundirla con el Kalanchoe thyrsiflora, con el que se vende intercambiada. En el thyrsiflora auténtico, la hoja va cubierta de una pruina harinosa densa que le da un gris apagado, y el rojo se queda en el borde sin invadir el centro. Si tu planta se pone roja de arriba abajo, es luciae.

Kalanchoe luciae con la hoja teñida de rojo

Plateados, cobrizos y moteados

No todo el color de hoja es rojo. Buena parte del género juega con recubrimientos que cambian el tono de la lámina:

  • Gris plateado por cera. Kalanchoe pumila y Kalanchoe thyrsiflora llevan una capa de pruina cerosa que refleja la luz. Cuanto más sol, más densa, y por tanto más plateada se ve la planta. Esa capa se borra con los dedos y con el agua, y no se regenera en la hoja afectada.
  • Gris y pardo por fieltro. Kalanchoe tomentosa está cubierta de pelillos que le dan un tacto de felpa gris, con las puntas de los dientes marcadas en marrón chocolate. Kalanchoe beharensis lleva un fieltro pardo dorado, y Kalanchoe orgyalis saca las hojas nuevas de un cobre intenso que va virando a plateado por el envés a medida que envejecen.
  • Manchas y bordes. Kalanchoe marmorata tiene la hoja salpicada de manchas púrpura, y varias especies dibujan una línea roja en el margen dentado cuando les da el sol.

También circulan variedades variegadas de blossfeldiana y de otras especies, con bandas crema o blancas en la hoja. Son plantas más delicadas: la parte sin clorofila no fotosintetiza, así que crecen más despacio y se queman con más facilidad al sol fuerte.

Kalanchoe de flor blanca

Cómo conservar el color en casa

Para el color de flor, lo único que hay que hacer es conseguir que la planta vuelva a florecer, y eso depende del fotoperiodo, no del color: la blossfeldiana es de día corto y necesita noches largas y realmente a oscuras durante varias semanas para formar botón.

Para el color de hoja, la receta es otra: sol directo, temperaturas frescas en otoño e invierno, riego escaso y abono flojo. En la práctica eso significa sacar la planta al exterior en cuanto pase el riesgo de helada y dejarla fuera hasta el final del otoño, protegida de la lluvia continuada. Y hacer el cambio por etapas, porque una planta que viene del interior se quema si se expone de golpe al sol de mediodía.

Kalanchoe de tonos morados y violetas

En resumen

La flor de las kalanchoes cubre el rojo, el naranja, el rosa, el amarillo, el blanco y el malva, casi siempre a través de las variedades de Kalanchoe blossfeldiana, y ese color viene fijado por la variedad y no cambia. El azul no existe en el género: es tinte. El color de la hoja, en cambio, sí es variable, y responde a la luz, al frío y a un cultivo algo austero.

Si lo que buscas es una planta roja de hoja, la respuesta no está en el abono ni en ningún producto, sino en sacarla al sol y dejar que pase frío sin helarse. Y una advertencia que acompaña a cualquier kalanchoe, tenga el color que tenga: contiene bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos, y es tóxica por ingestión para las personas y para perros y gatos, con las flores entre las partes más problemáticas.


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