El girasol es una planta anual de ciclo corto que se siembra directamente en el sitio definitivo, sin semillero y sin trasplante, cuando la tierra se ha calentado en primavera. De la siembra a la flor pasan unos tres meses, y otro mes más hasta que la semilla está seca y lista para recoger. Con ese calendario en la cabeza ya tienes la mitad del cultivo resuelto.
La otra mitad es el sitio. Helianthus annuus es de la familia de las compuestas, originaria de Norteamérica, y no admite negociación en dos cosas: sol todo el día y suelo que no se encharque. Da igual que el resto lo hagas bien; en media sombra sale un tallo delgado con una flor pequeña, y en un suelo que retiene agua la raíz se pudre. En España se cultiva a gran escala en Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha, y en el huerto de casa se comporta igual de bien.
Cuándo sembrar según dónde vivas
La referencia no es el mes sino la temperatura del suelo y la última helada. El girasol germina con la tierra templada, y sembrado en tierra fría la semilla se queda parada y acaba pudriéndose o comida.
En el valle del Guadalquivir y en el litoral mediterráneo la siembra se adelanta a finales del invierno o principios de la primavera, que es lo que hace la agricultura de secano andaluza para que la floración caiga antes del calor fuerte. En el interior peninsular, con heladas tardías, se espera a que hayan pasado; abril suele ser el mes. En el norte atlántico y en zonas de montaña, más tarde todavía.
Si quieres flor durante todo el verano en vez de un golpe único, siembra escalonado: unas cuantas semillas cada dos o tres semanas hasta bien entrada la primavera.
Preparar el terreno
El girasol no es exigente con el tipo de suelo y tolera bien los suelos calizos, que es lo que hay en buena parte de España. Lo que necesita es profundidad, porque desarrolla una raíz pivotante larga que baja a buscar agua, y drenaje.
Basta con labrar o mullir la capa superior, deshacer terrones y, si el suelo es pesado y arcilloso, incorporar compost bien hecho para que gane estructura. No hace falta abonar fuerte. El exceso de nitrógeno da plantas altas, de tallo blando, con mucha hoja y flor mediocre, que acaban tumbadas con el primer viento. Si el suelo está en condiciones, con el aporte de materia orgánica de la preparación va servido.
Elige el sitio pensando en la sombra que va a proyectar. Una fila de girasoles altos al sur de un bancal de hortalizas le quita el sol a todo lo que hay detrás. Lo habitual es plantarlos en el borde norte del huerto o en la parte trasera del arriate.
Siembra directa, paso a paso
Las semillas se ponen a unos dos o tres centímetros de profundidad, un poco más hondas en suelo arenoso y menos en suelo pesado. Se colocan dos o tres por golpe y luego se aclara dejando la plántula más vigorosa.
El marco depende del porte de la variedad. Las variedades gigantes necesitan bastante espacio entre plantas, del orden de medio metro, y las enanas de maceta se apañan con mucho menos. Apretarlas tiene una consecuencia predecible: las plantas se estiran buscando luz, hacen tallos débiles y flores más pequeñas.
Después de sembrar se riega a fondo y se mantiene la tierra húmeda, no encharcada, hasta que nazcan. La semilla de girasol tiene mucha materia grasa y necesita absorber agua para germinar. Con la tierra templada suele nacer en una o dos semanas.
El principal enemigo de esta fase son los pájaros y los caracoles, que se comen la plántula recién emergida. Una malla ligera sobre la línea durante las dos primeras semanas resuelve el problema sin más complicación.
Riego, tutores y escarda
Una vez arraigado, el girasol es de los cultivos que mejor toleran la sequía gracias a esa raíz profunda. Eso no significa que en secano dé la misma cosecha: los momentos en los que el agua cuenta de verdad son la formación del botón floral y la floración, y un riego en ese periodo se nota en el tamaño del capítulo y en el llenado de la semilla.
Riega poco y profundo en vez de a menudo y superficial, para que la raíz siga bajando. Un acolchado alrededor de las plantas, dejando el cuello despejado, conserva la humedad y ahorra casi todas las escardas, que solo hacen falta las primeras semanas, mientras el girasol es pequeño y no cubre el suelo.
Sobre los tutores: las variedades altas con capítulo grande se tumban con viento y lluvia, sobre todo si el suelo está blando de riego. Una caña clavada al lado en el momento de plantar, atando el tallo sin apretar, evita el disgusto. Es más fácil poner la caña antes que enderezar la planta después.
Plagas y enfermedades en España
El daño de insectos suele ser tolerable en un huerto y rara vez justifica un tratamiento. Lo que sí conviene conocer son dos problemas propios del girasol en la península.
El primero es el jopo del girasol, Orobanche cumana, una planta parásita sin clorofila que se engancha a la raíz y chupa de ella. Se ve como unos tallos gruesos, amarillentos o violáceos, saliendo del suelo junto al pie de la planta. Es un problema grave en zonas girasoleras de Andalucía y Cuenca. No se combate con productos: se maneja con rotación larga, evitando repetir girasol en el mismo sitio año tras año, y con variedades resistentes. Si aparece, arranca y destruye esos tallos antes de que suelten semilla, y no los eches al compost.
El segundo son los hongos. Mildiu (Plasmopara halstedii), roya, podredumbre por Sclerotinia y Botrytis en el capítulo aparecen sobre todo con exceso de humedad y plantas apretadas. La prevención es la misma de siempre: marco amplio, suelo drenado, no mojar la planta al regar y retirar los restos de plantas afectadas en vez de dejarlos en el bancal.
Y un aviso que en este cultivo importa más que en ningún otro: el girasol es una planta melífera que atrae abejas y otros polinizadores en cantidad. No se trata nunca en floración ni en horas de vuelo. Si alguna vez tienes que aplicar algo, tiene que ser un producto inscrito en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio y autorizado para jardinería exterior doméstica, y la dosis es la que dice su etiqueta, no la que digan por internet.
Cosechar la semilla
La flor de girasol no es una flor sino un capítulo: cientos de flores diminutas apiñadas en el centro, cada una de las cuales da una pipa. Por eso la maduración va desde el borde hacia dentro, y por eso no se recoge hasta que ha terminado el proceso entero.
Las señales de que está listo son claras. Los pétalos amarillos del borde se secan y caen, la parte de atrás del capítulo pasa de verde a amarillo y luego a marrón, las brácteas se vuelven pardas y secas, y la cabeza se inclina definitivamente hacia el suelo. Entonces se corta el capítulo dejando un buen trozo de tallo y se cuelga boca abajo en un sitio seco, aireado y a cubierto, fuera del alcance de roedores.
Si los pájaros se te adelantan, y lo harán, cubre cada capítulo con una bolsa de papel o una malla en cuanto empiecen a caer los pétalos. Así también recoges las pipas que se sueltan solas al secarse.
Cuando el capítulo está bien seco, las pipas salen frotando una cabeza contra otra o pasando la mano con un cepillo duro. Se limpian, se dejan terminar de secar extendidas y se guardan en un tarro de cristal bien cerrado, en sitio fresco y oscuro. Si vas a guardar parte para sembrar el año siguiente, aparta las pipas más grandes y llenas.
Girasoles en maceta
Las variedades enanas son las únicas que funcionan en contenedor, y funcionan bien: hacen mata ramificada con varias flores en lugar de un único tallo. Necesitan una maceta con capacidad suficiente para esa raíz pivotante, y sobre todo con buenos agujeros de drenaje.
En maceta el riego es más frecuente que en tierra, porque el volumen de sustrato es pequeño y en un balcón de verano se seca en un día. Ponla en el punto más soleado de la terraza y gira la maceta de vez en cuando si quieres que la mata crezca equilibrada.
Por qué siguen al sol y luego dejan de hacerlo
El heliotropismo del girasol es real, pero solo mientras la planta es joven. El tallo aún tierno crece de forma desigual a lo largo del día y hace que el capítulo en formación acompañe al sol de este a oeste, volviendo a orientarse al este durante la noche. Cuando el tallo se lignifica y la flor abre, el movimiento cesa y el capítulo queda fijo, mirando al este en la mayoría de los casos.
De modo que si tus girasoles ya no siguen al sol no les pasa nada: se han hecho adultos. Y cuando la cabeza empieza a mirar al suelo, no es que estén mustios, es que la semilla está engordando y llega el momento de vigilar la cosecha.
En resumen
Siembra directa en primavera con la tierra ya templada, a dos o tres centímetros, con sol todo el día y suelo profundo y drenado; aclarado a una planta por golpe y marco holgado según el porte de la variedad. Riego escaso pero asegurado en la formación del botón y la floración, acolchado para la escarda y caña de tutor en las variedades altas.
La cosecha de pipas llega cuando la parte trasera del capítulo se pone marrón y las brácteas se secan: se corta, se cuelga a cubierto y se desgrana cuando está seco del todo. Los dos problemas propios del cultivo en España son el jopo, que se maneja con rotación y variedades resistentes, y los hongos de exceso de humedad. Y en floración no se trata, porque en ese momento el girasol está lleno de abejas.