Las suculentas se riegan mucho en su temporada de crecimiento y casi nada durante su reposo, y en España eso significa de forma orientativa riegos frecuentes de abril a septiembre y riegos muy espaciados o ninguno de noviembre a febrero. Pero antes de aplicar ese calendario hay que saber una cosa: no todas las crasas crecen en verano. Hay un grupo que crece en el tiempo fresco y descansa con el calor, y a esas el calendario de arriba les va justo al revés.

Aquí va el ciclo anual de las crasas explicado por estaciones y por los dos grupos de crecimiento, con la advertencia de siempre: dentro de cada estación no riegas por fecha, riegas cuando el sustrato está seco del todo. Lo que cambia con la estación es cada cuánto se cumple esa condición y cuándo directamente dejas de comprobar.

Coleccion de suculentas en macetas

Qué significa temporada de crecimiento

Una crasa en crecimiento saca hojas nuevas, alarga el tallo, emite raíces y, si le toca, florece. Mientras hace todo eso consume agua a buen ritmo y vacía su maceta en pocos días. En reposo se para: no saca nada, casi no consume y el agua que le eches se queda en el sustrato durante semanas rodeando una raíz inactiva. De ahí sale la podredumbre.

Por eso el riego sigue al crecimiento y no al termómetro sin más. La pregunta útil no es cuánto calor hace, es si la planta está haciendo algo. Si lleva semanas sin un signo de crecimiento nuevo, está en reposo, y en reposo se riega poco o nada aunque haga sol.

El grupo de verano, que es la mayoría

Aquí entran Echeveria, Sedum, Crassula, Sempervivum, Portulacaria, Kalanchoe, Euphorbia suculentas y la gran mayoría de los cactus de desierto. Arrancan cuando suben las temperaturas en primavera, trabajan durante el verano y se frenan en otoño.

Primavera. Es el momento de reactivar el riego, y se hace poco a poco. El primer riego a fondo del año, cuando la planta ya enseña señales de movimiento, es también el mejor momento para trasplantar si toca. En el sur peninsular esa reactivación llega antes que en el norte y bastante antes que en el interior de meseta, donde todavía pueden caer heladas tardías.

Verano. El tramo de riegos más frecuentes. En exterior y a pleno sol, con maceta de barro y sustrato mineral, los intervalos se acortan mucho. Riega a última hora de la tarde o a primera hora de la mañana, nunca a mediodía con la maceta al sol, y vigila un detalle español: en la costa mediterránea y en el sur, con temperaturas muy altas y sol directo, algunas crasas frenan su crecimiento en el pico del verano y entran en una parada corta. Si ves que la planta deja de crecer en agosto, espacia el riego aunque haga calor.

Otoño. Las temperaturas bajan, el crecimiento se frena y los intervalos se alargan. Es también cuando empieza la lluvia en el norte y el noroeste, y para las plantas de exterior eso ya es riego de sobra. Si las tienes fuera en la cornisa cantábrica o en Galicia, lo que toca en otoño no es regar menos, es ponerlas a cubierto de la lluvia.

Invierno. El riego se reduce al mínimo o se suspende. Las plantas de exterior que pasan el invierno fuera, como Sempervivum y algunos Sedum rústicos, no se riegan: la lluvia y el rocío les basta y de hecho sobra. Las de interior, en un piso con calefacción, pueden pedir algún riego muy ligero y espaciado si el aire está muy seco y la planta sigue algo activa, pero es la excepción, no la norma.

Suculenta en maceta recibiendo riego

El grupo de invierno, que va al revés

Este es el apartado que casi ninguna guía cuenta y el que explica muchas muertes raras. Hay crasas que crecen cuando refresca y descansan en verano, y si las riegas siguiendo el calendario de verano las estás regando justo cuando duermen.

Aeonium. El caso más claro y el más común en España, porque son canarios y aquí se venden por todas partes. Crecen en otoño, invierno y primavera, con el tiempo fresco y algo húmedo, y en pleno verano se paran: cierran sus rosetas hasta dejarlas como una piña apretada y pierden las hojas de abajo. Ese aspecto asusta y mucha gente reacciona regando más, que es lo peor que se puede hacer. En verano, un Aeonium quiere sombra, aire y muy poca agua. Cuando vuelva el fresco abrirá las rosetas solo.

Conophytum. Estos mesembs sudafricanos están secos y arrugados dentro de su piel vieja durante el verano, y arrancan en otoño. Su ciclo es tan marcado que el riego estival directamente no existe.

Lithops y otros mesembs. Tienen un ciclo propio con un momento crítico, la muda, en que las hojas nuevas consumen a las viejas. Durante esa fase no se riegan, porque el agua hace que la planta se hinche y reviente o que las hojas viejas no se sequen. Si tienes lithops, busca el calendario específico de ese género antes de aplicarles nada general.

Haworthia y Gasteria. Sin ser estrictamente de invierno, muchas frenan con el calor fuerte del verano peninsular y agradecen sombra y menos riego en julio y agosto, con la actividad concentrada en primavera y otoño.

Cómo saber en qué grupo está la tuya

Si no sabes qué especie tienes, obsérvala durante un ciclo completo. La planta te lo dice: anota cuándo saca hojas nuevas en el centro, cuándo alarga y cuándo lleva meses exactamente igual. Esa temporada de movimiento es su temporada de riego, y el resto del año se espacia.

Dos señales que ayudan a no confundirse. Las hojas arrugadas y aplanadas pero firmes indican sed y se corrigen con un riego a fondo. Las hojas blandas, translúcidas y que se caen solas indican exceso, y ahí regar es empeorarlo. Y hay un tercer caso que no es ninguno de los dos: las hojas de la base que se secan como el papel y crujen al tocarlas son envejecimiento normal en Echeveria, Aeonium y compañía.

Suculentas de distintas especies Detalle de una roseta de suculenta Riego de plantas

El calendario orientativo, con sus avisos

EstaciónCrasas de veranoCrasas de invierno
PrimaveraReactivar el riego de forma progresiva; buen momento para trasplantarPlena actividad, riego regular hasta que apriete el calor
VeranoRiegos frecuentes, siempre dejando secar antes; parada corta posible en el pico de calorReposo: sombra, aire y casi nada de agua
OtoñoEspaciar; en el norte, proteger de la lluviaArranque de la temporada, se vuelve a regar
InviernoRiego mínimo o suspendidoActividad con riego moderado, sin encharcar y con buena ventilación

Este cuadro es una orientación de temporada, no una pauta de días. Dentro de cada casilla, la comprobación sigue siendo la misma: peso de la maceta, palillo hasta el fondo y aspecto de las hojas. Y las diferencias regionales son enormes: el ciclo en Málaga no coincide con el de Burgos ni con el de Santiago, ni en fechas ni en riesgos.

Por qué el invierno mata más crasas que el verano

Es el dato que conviene llevarse. En verano, si te pasas con el riego, un sustrato mineral en una maceta de barro al aire libre se seca en pocos días y la planta tiene margen. En invierno, ese mismo exceso se queda ahí durante semanas, con temperaturas bajas, poca luz, poca evaporación y la raíz sin trabajar. El resultado es la podredumbre del cuello, que no tiene vuelta atrás.

En el interior peninsular, con heladas, hay además un riesgo añadido: el agua en los tejidos de una planta poco resistente al frío hace más daño cuando la temperatura baja de cero. Una crasa que entra al invierno seca aguanta bastante mejor el frío que la misma planta recién regada. Con la rusticidad conviene ser prudente y no fiarse de las cifras genéricas que circulan: Sempervivum y varios Sedum son plantas de exterior en casi toda la península, mientras que muchas Echeveria, los Aeonium y las euforbias suculentas de interior no pasan de las heladas.

En resumen

El año de una crasa tiene dos mitades muy distintas, y el riego las sigue. En la temporada de crecimiento riegas a fondo cada vez que el sustrato se seca del todo, que en verano y en exterior es a menudo. En el reposo espacias mucho o suspendes, y ahí entran los meses en que la planta no crece, no bebe y cualquier riego se queda.

Y antes de aplicar nada, averigua a qué grupo pertenece la tuya. Si es un Aeonium, un Conophytum o un mesemb, su verano es tu invierno y el calendario general la mataría regándola justo cuando duerme. Con el resto, que es la mayoría, la regla de casa es sencilla: primavera y verano con agua, otoño para ir frenando, invierno seco.


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