Las suculentas se reproducen bien en dos momentos del año: la primavera, más o menos de marzo a junio, y el principio del otoño, de septiembre a mediados de octubre. Fuera de esas dos ventanas el porcentaje de esquejes que agarran se desploma, y no por falta de maña sino porque la planta no está en disposición de fabricar raíces.

Los dos periodos que hay que evitar son el corazón del verano y el invierno. En pleno agosto, en casi toda España, una crasa no está creciendo: está aguantando. Y en diciembre, con poca luz y un sustrato que tarda semanas en secarse, el esqueje se pudre antes de enraizar. La misma hoja, la misma roseta descabezada y la misma técnica dan resultados opuestos según el mes en que las pongas.

Por qué agosto no funciona

Buena parte de los blogs traducidos del inglés recomiendan propagar en verano, y tiene sentido en un clima fresco y luminoso donde el verano es la única temporada de crecimiento real. Aquí no. Con cuarenta grados en Madrid, Sevilla o Zaragoza, una suculenta entra en letargo estival: cierra estomas, deja de crecer y se limita a gastar lo mínimo. Una planta parada no emite raíces nuevas, así que el esqueje se queda semanas ahí, ni se pudre ni arranca, perdiendo reservas.

A eso se le suma que el sol de julio y agosto quema. Un esqueje sin raíces no puede reponer el agua que pierde, y si le da el sol directo, o si está contra un cristal en una ventana orientada al sur, se deshidrata y se seca en pocos días. Si no te queda más remedio que cortar en verano, por ejemplo porque una rama se ha partido, ponlo a cicatrizar a la sombra fresca y no lo plantes hasta que refresque.

Por qué diciembre tampoco

El invierno falla por el motivo contrario. El problema no es tanto el frío como la combinación de poca luz y sustrato que no se seca. Con nueve horas de día y el sol bajo, el esqueje apenas fotosintetiza, así que tiene poca energía para invertir en raíces. Y mientras tanto, la tierra de la maceta se queda húmeda una semana tras otra porque no hay evaporación que la seque.

Un corte fresco en tierra fría y húmeda es una puerta abierta a los hongos. Esa es la causa más común de la hoja que un día está bien y al siguiente aparece marrón y blanda. Si vives en el norte atlántico, donde el otoño y el invierno son una sucesión de frentes, este riesgo se alarga desde octubre hasta bien entrada la primavera.

La ventana de primavera

Es la más segura en casi todo el país. Los días se alargan, la temperatura se estabiliza en un rango templado y las plantas arrancan a crecer con ganas. Un esqueje puesto en abril tiene por delante dos o tres meses buenos antes de que apriete el calor, tiempo de sobra para enraizar y asentarse.

La primavera es también el mejor momento para las operaciones que implican tocar raíces: separar hijuelos, dividir una mata de Sempervivum o desmontar una maceta abarrotada de Haworthia. La planta repone el destrozo rápido porque está en plena marcha.

La ventana de otoño, la mejor del Mediterráneo

En la costa mediterránea y en el sur, el otoño es incluso mejor que la primavera. Cuando bajan las máximas de septiembre, las crasas salen del letargo veraniego con una segunda temporada de crecimiento que se alarga hasta noviembre, y las temperaturas suaves con noches frescas son justo lo que a un esqueje le viene bien.

La condición es no apurar. Un esqueje plantado a mediados de septiembre tiene tiempo de enraizar antes de que llegue el frío; el mismo esqueje en noviembre se queda a medias y pasa el invierno vulnerable. Y ojo con las lluvias de otoño si las plantas están fuera: un esqueje recién puesto tiene que estar a cubierto, bajo un alero o en un invernadero frío, porque un aguacero encharca la maceta y se acabó.

Las que van al revés

Hay un grupo de suculentas cuyo calendario está invertido respecto al que acabamos de describir, porque vienen de sitios donde la estación de lluvias es el invierno. Crecen de otoño a primavera y se paran en verano, así que reproducirlas en mayo es tan mal momento como reproducir una Echeveria en agosto.

  • Aeonium. Los canarios son el caso más claro. En verano cierran la roseta como un puño, sueltan hojas y parecen moribundos sin estarlo. Su momento para esquejes es el otoño, cuando vuelven a abrir.
  • Lithops y Conophytum. Las mesembriantemáceas tienen su actividad repartida entre otoño y primavera, con una parada en el calor fuerte. Además no se reproducen por esqueje, van por semilla, así que lo que hay que acertar es la fecha de siembra.
  • Muchas Haworthia y Gasteria. No es un letargo tan marcado, pero también frenan con el calor intenso y agradecen que los hijuelos se separen fuera del verano.

Si no sabes en qué grupo cae tu planta, hay un atajo mejor que cualquier tabla: mírala. Si está sacando hojas nuevas por el centro de la roseta, está creciendo y es buen momento. Si lleva semanas exactamente igual, espera.

Calendario orientativo por zonas

ZonaMejor ventanaQué evitar
Costa mediterránea y surSeptiembre a noviembre, y marzo a mayoJulio y agosto
Interior peninsularAbril a junio, y la primera quincena de septiembreJulio, agosto y las heladas de diciembre a febrero
Norte atlánticoMayo a julio, con el esqueje a cubiertoEl otoño y el invierno lluviosos
CanariasCasi todo el año, con el otoño como mejor momentoLos episodios de calima y calor extremo

Si propagas dentro de casa con luz artificial y temperatura estable, estas fechas se relajan bastante, pero no desaparecen: el fotoperiodo natural sigue marcando el ritmo de la planta aunque la tengas en un salón a veintidós grados todo el año.

En resumen

Reproducir suculentas es fácil el día correcto y frustrante el día equivocado. Apunta a la primavera si vives en el interior o en el norte, y al principio del otoño si vives en el Mediterráneo o en el sur, y deja agosto y el invierno para mirar las plantas sin tocarlas. Las canarias y las mesembriantemáceas llevan el calendario cambiado y van al otoño.

Antes de coger las tijeras, comprueba dos cosas: que la planta esté sacando hojas nuevas y que el esqueje vaya a tener por delante al menos seis u ocho semanas de tiempo templado. Con eso cubierto, el resto de la técnica (cortar limpio, dejar cicatrizar el corte, sustrato drenante y nada de riego hasta que asomen raíces) funciona prácticamente sola.


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