Si tienes una Phalaenopsis de las que se venden en cualquier supermercado y quieres otra planta igual, en casa solo hay un camino que funcione de verdad: esperar a que la propia orquídea saque un keiki y separarlo cuando esté maduro. Una hoja metida en agua no enraíza, un trozo de raíz no genera nada y la semilla necesita laboratorio. El keiki, en cambio, es una planta entera que la orquídea fabrica sobre sí misma, y basta con no estropearla.

Antes de tocar nada hay que resolver una duda que aparece siempre: lo que está brotando en el tallo puede ser un keiki, puede ser una vara floral nueva y puede ser una raíz aérea. Las tres cosas se parecen bastante durante las primeras semanas, y confundirlas es lo que lleva a cortar lo que no se debía cortar. Ese es el primer apartado de este artículo, y después va el calendario completo: desde que el brote asoma hasta que el keiki independizado da su primera flor.

Keikis de Phalaenopsis en distintas fases, desde el brote en el tallo hasta la planta con raíces

Keiki, vara floral o raíz aérea

Keiki es «bebé» en hawaiano, y en orquídeas designa a una plantita completa, con sus hojas y sus raíces, que sale sobre el tallo floral o junto al cuello de la planta madre. Es un clon: genéticamente idéntico a la madre, con las mismas flores y el mismo color.

Lo que confunde es el punto de partida. Un keiki, una vara y una raíz arrancan los tres como un bultito verde en un nudo del tallo, y hay que mirar la forma y la dirección para saber qué es.

SeñalKeikiVara floralRaíz aérea
PuntaRedondeada, se abre pronto en dos láminasAfilada, en forma de mitón o guanteRoma, verde brillante con la puntita más clara
DirecciónHacia arriba o hacia fuera, buscando luzHacia arriba, siempre hacia la luzHacia abajo o al azar, sin buscar la luz
Qué le sale luegoHojas planas y, más tarde, raíces propiasEscamas separadas, y después botonesNada, solo se alarga
SuperficieMate, de textura de hojaEscamosa, con brácteasLisa y algo cerosa

La regla práctica: si a las pocas semanas ese brote ha sacado una hojita plana, es un keiki. Si ha sacado escamas alargadas y sigue estirándose sin hojas, es una vara. Si es liso, no se ramifica y crece hacia abajo, es una raíz aérea, y la raíz aérea no se corta nunca: es un órgano funcional que absorbe humedad y no le sobra a la planta por mucho que estorbe estéticamente.

Por qué a tu orquídea le sale un keiki

En una Phalaenopsis los keikis salen sobre todo en los nudos del tallo floral que quedan por debajo de donde brotaron las flores, y a veces junto al cuello, pegados a la base. En Dendrobium aparecen sobre las cañas ya sin hojas.

Conviene saber que un keiki no siempre es señal de que la planta esté espléndida. Con frecuencia es una respuesta de emergencia: cuando el sistema radicular está dañado, cuando se ha perdido el punto de crecimiento central o cuando la planta ha pasado un verano largo de calor sostenido, tiende a apostar por un clon antes que por seguir creciendo ella. Si tu orquídea saca keikis todos los años y al mismo tiempo tiene cada vez menos hojas y más blandas, el keiki es un síntoma y lo que toca es revisar raíces y riego. También hay clones que los producen por pura tendencia genética estando perfectamente sanos, así que la diferencia la marca el estado del resto de la planta, no el keiki en sí.

Cuándo está listo para separarlo

Aquí se pierden la mayoría de los keikis, y siempre por lo mismo: prisa. Mientras está enganchado al tallo, el keiki recibe agua y azúcares de la madre. Separado antes de tiempo, no tiene con qué mantenerse.

Las tres condiciones deben darse a la vez:

  • Dos o tres raíces propias de unos cuatro a seis centímetros, ya con el velamen blanco y firme, no simples muñones verdes.
  • Dos o tres hojas formadas, no un par de escamas.
  • La planta madre en estado razonable. Si la madre está muy débil, a veces compensa dejar el keiki puesto algo más, porque el tallo todavía le aporta humedad.

Desde que asoma el brote hasta que cumple todo eso suelen pasar varios meses, y con frecuencia cerca de un año. No hay atajo que acorte ese plazo sin coste para la planta.

En España la mejor época para hacerlo es la primavera o el principio del otoño, que es cuando las temperaturas de una casa se mueven en el rango en el que la orquídea enraíza con ganas. Evita el pico del verano y evita el invierno con la calefacción encendida y el aire muy seco.

El corte

Separación de un keiki del tallo floral de una orquídea con tijeras de podar

Herramienta estéril, y esto no es manía: los virus más frecuentes en una colección doméstica se transmiten por savia a través de la herramienta y no tienen cura. Cuchilla nueva, o tijera pasada por llama o mojada en alcohol y dejada secar, entre planta y planta.

Corta el tallo floral dejando un par de centímetros por encima y otro par por debajo del punto donde nace el keiki. Ese trocito de tallo hace de mango para plantarlo y protege la base. Espolvorea los cortes con canela molida o con un fungicida en polvo autorizado y deja secar la herida unas horas antes de plantar. Nada de plantar un corte fresco y mojado.

El primer año del keiki

Esta es la parte que decide si acabas con una planta o con un recuerdo. El keiki recién separado no es una orquídea adulta en miniatura: es un esqueje con raíces cortas que se deshidrata y se pudre con facilidad.

El tiesto. Pequeño, con muchos agujeros, y a ser posible transparente para poder vigilar raíces y humedad sin desenterrar nada. Un tiesto grande retiene agua en la zona sin raíces y es una fuente de podredumbre.

El sustrato. Corteza de pino de calibre fino, remojada antes, o esfagno si vives en una zona seca del interior peninsular. Ni tierra de jardín ni sustrato universal: la raíz de una epífita necesita aire y se asfixia en pocos días dentro de una turba compactada.

La sujeción. Una pinza o una caña fina para que el keiki no se mueva. Las raíces nuevas no agarran si la planta baila cada vez que la tocas.

Las primeras semanas. Humedad ambiental alta y luz filtrada, nunca sol directo. Una bolsa transparente abierta por arriba, o un mini invernadero, ayudan durante las dos o tres primeras semanas. Riego moderado, mejor pulverizar el sustrato que empaparlo, y sin abono durante el primer mes. Después, abono específico para orquídeas a concentración muy baja.

El verano y el invierno. En un piso español el keiki tiene dos momentos delicados. En verano, el sol de mediodía tras un cristal cerrado quema una hoja tierna en cuestión de horas, aunque la ventana mire al este. En invierno, el aire seco de la calefacción y las corrientes de una ventana que se abre son lo que más lo frena. Un rincón luminoso alejado del radiador resuelve los dos.

La espera. Desde la separación hasta la primera flor pasan normalmente dos o tres años. Un keiki no florece el primer año, por muy bien que se vea.

Lo que no funciona

  • Cortar el keiki en cuanto se ve. Sin raíces propias de varios centímetros, no.
  • Dividir una Phalaenopsis por la mitad. No tiene rizoma ni pseudobulbos y crece desde un único punto: partirla la mata.
  • Poner el keiki en un vaso con agua para que «eche raíz». Ahí se pudre.
  • Cortar las raíces aéreas porque estorban. Son raíces funcionales.
  • Tirar una planta cuyo cogollo se ha podrido si conserva raíces sanas. Con humedad y luz suave, todavía puede emitir un keiki basal.

En resumen

Reproducir en casa una orquídea de las corrientes se reduce al keiki, y el keiki hay que saber reconocerlo. Punta redondeada y hojas planas es keiki; punta afilada y escamas es vara floral; brote liso que crece hacia abajo es raíz aérea y se deja en paz. Una vez identificado, se deja en la madre hasta que tenga dos o tres raíces de unos cuatro a seis centímetros y dos o tres hojas, y se corta con herramienta estéril dejando un par de centímetros de tallo a cada lado.

A partir de ahí, tiesto pequeño y transparente, corteza fina, humedad alta las primeras semanas, luz filtrada, riego corto y nada de abono el primer mes. Primavera u otoño para hacerlo, lejos del radiador en invierno y del cristal al sol en verano. Y paciencia, porque hasta la primera flor van a pasar un par de años largos.


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