Plantar varias suculentas juntas en el mismo recipiente tiene poco que ver con plantar una sola. Aquí el orden de los pasos importa, porque en cuanto metes la primera planta ya no puedes mover la tierra sin estropear el trabajo, y sobre todo importa a quién juntas con quién: un arreglo bonito con las especies mal elegidas se descompone en tres meses aunque lo riegues perfecto.

Cómo plantar suculentas paso a paso

La otra cosa que conviene saber antes de empezar es que una composición apretada de suculentas es una pieza decorativa con fecha de caducidad, no una plantación definitiva. Las plantas van muy juntas para que se vea lleno desde el primer día, así que compiten entre ellas y a la temporada o las dos temporadas hay que deshacerla y replantar. Eso no es un fracaso, es cómo funciona.

Paso 1: el recipiente

Ancho y poco hondo. Las raíces de la mayoría de las crasas de roseta son superficiales y ramificadas, no profundas, así que un cuenco de barro de quince centímetros de fondo aloja diez plantas mucho mejor que una maceta honda. Cuanta menos tierra haya debajo sin raíces, menos agua se queda estancada.

Con agujero de drenaje, sin excepción. El barro sin esmaltar es el material ideal porque transpira por las paredes y seca antes, y eso da margen de error en interior. Si te has enamorado de un cuenco de cerámica esmaltada sin agujero, la única solución honesta es taladrarlo con una broca de vidrio y cerámica: la capa de bolitas de arcilla en el fondo que recomiendan por ahí no drena nada, solo sube el nivel del agua estancada hasta las raíces.

Paso 2: elegir plantas que puedan convivir

Dentro de un mismo recipiente todas comparten luz, riego y sustrato, así que tienen que querer lo mismo. Las combinaciones que aguantan:

  • Echeverias, graptopetalum, pachyphytum, sedum de hoja gruesa y crásulas pequeñas. Todas quieren mucha luz, sustrato mineral y riegos espaciados. Es la mezcla clásica y funciona.
  • Haworthias y gasterias entre ellas. Toleran bastante menos luz y algo más de humedad. Un arreglo solo de haworthias funciona muy bien en un interior con luz indirecta, donde una echeveria se estiraría.

Las que no debes mezclar:

  • Plantas de sol pleno con plantas de sombra. Una haworthia junto a una echeveria condena a una de las dos: donde la echeveria se pone compacta y colorida, la haworthia se quema.
  • Cactus de desierto con cactus de selva. El cactus de Navidad (Schlumbergera) es un epífito de selva brasileña que quiere más agua, más humedad y menos sol directo que un cactus de desierto. En el mismo cuenco uno de los dos lo pasa mal.
  • Plantas de crecimiento invernal con plantas de crecimiento estival. Los Aeonium crecen en otoño e invierno y se paran en verano, justo al revés que las echeverias y muchos sedums. Comparten maceta pero no calendario, y el riego que necesita una es el que pudre a la otra.
  • Una especie grande y vigorosa con miniaturas. Una crásula o un aloe de tamaño medio se come el espacio y la luz de las pequeñas en una temporada.

Ojo con las que llevan látex. Si metes una euforbia en el arreglo, recuerda que al cortar o al romper una rama suelta un jugo blanco irritante para piel y ojos, y en una composición de mesa que se manipula a menudo eso es una molestia asegurada. Guantes al plantarla y al retocarla.

Paso 3: preparar el sustrato y el recipiente

Cómo plantar suculentas paso a paso

Mezcla sustrato para cactus con un árido: gravilla fina, arena de sílice gruesa, perlita o picón, más o menos la mitad de cada. El sustrato de cactus que se vende suelto en los grandes almacenes suele seguir llevando demasiada turba para un arreglo de interior que se riega poco.

Tapa el agujero de drenaje con un trozo de malla plástica o un tiesto roto puesto en puente, nunca con una piedra plana que lo selle. Llena el recipiente hasta unos dos dedos por debajo del borde. Ese hueco que dejas es para el acolchado de grava del final.

Paso 4: colocar las plantas

Saca cada planta de su maceta y quítale casi toda la turba de vivero desmenuzándola con los dedos. En un arreglo esto es todavía más importante que en una maceta individual: si cada planta llega con su propio bloque de turba, tendrás bolsas de sustrato que se secan a ritmos distintos dentro del mismo recipiente, y ahí es imposible acertar con el riego.

En una composición no pasa nada por recortar un poco las raíces largas con unas tijeras limpias para que quepan. A las suculentas de roseta les molesta poco y rehacen raíz rápido.

El orden de colocación que funciona: primero la planta más alta o más llamativa, que suele ir descentrada y no en el medio; después las medianas alrededor; al final las pequeñas y las colgantes pegadas al borde, para que caigan por fuera del recipiente. Deja un dedo de separación entre plantas aunque parezca poco. Ve echando sustrato entre los cepellones con una cuchara o un embudo de papel, y compacta con un palillo grueso o un lápiz para que no queden bolsas de aire bajo las raíces.

Vigila una cosa mientras rellenas: que ninguna hoja carnosa quede tocando el sustrato ni enterrada. Una hoja en contacto permanente con tierra húmeda se pudre y se lleva por delante la roseta entera.

Paso 5: acolchado y espera

Cómo plantar suculentas paso a paso

Cubre toda la superficie con un par de centímetros de grava fina, gravilla volcánica o arena gruesa. Además de rematar visualmente el conjunto, mantiene secos los cuellos de las plantas y sujeta las que han quedado con pocas raíces.

Y no riegues todavía. Después de manipular tanto las raíces conviene dejar el arreglo unos días en un sitio luminoso pero sin sol directo, para que las heridas cicatricen. El agua sobre una raíz recién rota es la entrada de la podredumbre. Pasados esos días, primer riego abundante hasta que salga agua por el agujero, y a partir de ahí el ritmo normal de una suculenta: esperar a que el sustrato esté seco del todo.

Cómo se riega una composición

Un arreglo apretado se riega peor que una maceta normal, porque las rosetas cubren toda la superficie y no ves la tierra. Lo práctico es una botella de cuello fino o un regador de pitorro largo, metiendo el pitorro entre las plantas y mojando el sustrato, no las rosetas. El agua que se queda encharcada dentro de una roseta de echeveria al sol la quema, y en invierno en interior la pudre.

Para saber si está seco, un palillo de brocheta clavado hasta el fondo y sacado a los pocos segundos: si sale con tierra pegada y húmeda, todavía no toca. En un cuenco ancho y poco hondo de barro, en una terraza mediterránea en verano, ese momento llega mucho antes que en un recipiente de cerámica en un salón en enero.

Qué hacer cuando se estropee

A los seis o doce meses es normal que una o dos plantas hayan crecido más que el resto, que alguna se haya estirado buscando luz y que el conjunto haya perdido la forma. En ese momento se deshace: se sacan todas, se aprovecha lo que esté sano, se replantan las grandes por separado y con los tallos estirados se hacen esquejes. Los esquejes y las hojas que caigan sirven para rellenar el siguiente arreglo, que es la parte divertida del asunto.

En resumen

Recipiente ancho, poco hondo y con agujero, preferiblemente de barro. Especies que compartan luz, riego y estación de crecimiento, sin mezclar haworthias con echeverias ni aeoniums con sedums de verano. Fuera la turba de vivero de todos los cepellones, plantas colocadas de mayor a menor y descentradas, sustrato bien compactado con un palillo y ninguna hoja tocando la tierra.

Remate de grava, unos días de espera antes del primer riego y después riegos abundantes y espaciados, siempre al sustrato y nunca sobre las rosetas. Y asume desde el principio que un arreglo denso dura una temporada o dos: cuando pierda la forma, se deshace y se vuelve a montar con lo que ha crecido.


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