Las suculentas se reparten en dos grupos que se comportan de forma opuesta a lo largo del año: las que crecen en primavera y verano y descansan en invierno, y las que crecen de otoño a primavera y descansan en pleno verano. Saber en cuál de los dos está cada planta de tu balcón es lo que más cambia el resultado, mucho más que la mezcla de sustrato o el tipo de maceta.

Importa por una razón muy concreta: el riego y el abonado acompañan al crecimiento, nunca al termómetro. Un Aeonium regado a fondo en agosto, cuando está encogido y parado, se pudre. El mismo riego en noviembre, cuando está abriendo hojas, es exactamente lo que necesita. Y con una Echeveria pasa al revés.

Suculentas de distintos géneros en una composición

Por qué unas crecen en verano y otras en invierno

No es un capricho: es el clima de donde vienen. Las suculentas de zonas con lluvias de verano y sequía invernal aprovechan el calor húmedo para crecer. Las que proceden de climas de tipo mediterráneo, con lluvia de otoño e invierno y verano seco, hacen lo contrario: crecen cuando llueve y aguantan el verano apagadas. Los Aeonium, por ejemplo, son en buena parte canarios y del norte de África, con ese patrón.

Cuando metes las dos estrategias en la misma terraza y las tratas igual, siempre hay una mitad de la colección recibiendo agua a destiempo. De ahí la sensación de que las suculentas se mueren sin motivo.

Las que crecen en primavera y verano

Son la mayoría de las que se venden como planta de interior y de balcón. Entre las más corrientes:

  • Echeveria: las rosetas clásicas. Crecen en primavera, frenan con el golpe de calor y vuelven con fuerza en otoño.
  • Sedum en general, incluido el Sedum morganianum, la cola de burro de hoja larga.
  • Agave y Opuntia: estas sí toleran y aprovechan el calor fuerte.
  • Euphorbia suculentas, muchos Kalanchoe y la mayoría de los cactus de desierto.
  • Portulacaria afra, el arbusto elefante.

Su año va así: despiertan en marzo, crecen con ganas en abril y mayo, se paran en la parte dura del verano, arrancan otra vez en septiembre y octubre, y entran en reposo con el frío. En el interior peninsular, donde hiela, el invierno las pilla paradas y eso juega a su favor si están secas.

Las que crecen de otoño a primavera

Son menos, pero muy comunes en las casas españolas:

  • Aeonium: el caso más claro. En verano cierra las rosetas como puños, tira hojas viejas y parece moribundo. Es su forma normal de pasar agosto.
  • Haworthia y Gasteria: plantas de sombra luminosa que agradecen el invierno suave.
  • Muchas Crassula, incluida la de mayor crecimiento en la mitad fría del año.
  • Senecio y Curio del grupo de los collares colgantes.

Con estas, el error habitual es el contrario: verlas encogidas en julio, interpretarlo como sed y regar. Ese riego, sobre un sustrato caliente y unas raíces inactivas, es lo que las mata. Un Aeonium en verano quiere sombra, aire y sequía, y en cuanto refresca en septiembre recupera solo.

Roseta de suculenta vista de cerca

Cómo averiguar qué tienes sin saber el nombre

La mayoría de la gente compra sin etiqueta, o con una etiqueta que sólo pone "suculenta mix". No importa: la planta te lo dice si la observas durante un año. Estas son las señales de crecimiento activo:

  • Hojas nuevas en el centro de la roseta, más pequeñas y de color más claro.
  • Alargamiento visible de la punta de los tallos, con entrenudos frescos.
  • Raíces blancas asomando por el agujero de drenaje.
  • El sustrato se seca notablemente más rápido que semanas atrás, con el mismo clima.
  • Reacción rápida al riego: la planta se pone turgente en uno o dos días.

Y las de reposo: nada nuevo en el centro durante semanas, hojas de la base que se secan de forma ordenada, sustrato que tarda una eternidad en secarse, y ninguna reacción visible al riego. Anota en el móvil la fecha en que ves brote nuevo por primera vez y la fecha en que se detiene. Con dos observaciones al año ya sabes en qué grupo está cada maceta, y eso vale para siempre porque no cambia.

Convivir con los dos grupos en la misma terraza

La solución no es tener una sola clase de planta, es separarlas físicamente. Agrupa las de crecimiento estival en una zona y las de crecimiento invernal en otra, aunque sea en dos bandejas distintas de la misma repisa. Así riegas por bandeja y no planta a planta, que es donde se cuela el error.

Un segundo truco que ahorra disgustos: pon juntas las que comparten tamaño de maceta y material. Una maceta de barro pequeña al sol se seca en dos días y una de plástico grande en sombra tarda dos semanas, así que mezclarlas obliga a ir revisando una por una.

Y si vives en el litoral mediterráneo, aprovecha que tu invierno es el mejor momento del año para las de crecimiento invernal. Un patio de Alicante o de Cádiz en enero es prácticamente el clima natural de un Aeonium.

El abonado sigue la misma regla

Se abona sólo durante el periodo de crecimiento, con un abono para cactus y suculentas, bajo en nitrógeno, y a dosis reducida respecto a lo que indica el envase. Una o dos aplicaciones por temporada bastan. Abonar una planta parada no la hace crecer: deja sales en un sustrato que no se está lavando por riego, y eso acaba quemando raíz.

Para las de verano, eso significa abonar en primavera y quizá una vez a principios de otoño. Para las de invierno, en otoño y a la salida del invierno. Nunca en pleno reposo, sea el reposo en agosto o en enero.

Suculentas en maceta con sustrato drenante

Lo que no cambia entre los dos grupos

Al margen del calendario, hay cosas que valen para todas: sustrato que drene de verdad, maceta con agujero, riego abundante cuando toca y luego sequedad completa antes del siguiente, y luz suficiente para que no se estiren. De cada uno de esos puntos hay material específico en el sitio, porque cada uno da para su propio artículo.

Lo que aquí interesa es que ninguna de esas reglas se aplica igual en enero que en julio. El sustrato es el mismo todo el año, pero el intervalo entre riegos puede pasar de cinco días a un mes en la misma maceta, sin que hayas cambiado nada más que la estación.

En resumen

Hay suculentas de verano y suculentas de invierno, y en una colección normal de casa española conviven las dos. Las Echeveria, los Sedum, los agaves y los cactus crecen con el buen tiempo; los Aeonium, las Haworthia y buena parte de las Crassula crecen mientras los demás duermen. Regar y abonar a todos por igual garantiza que la mitad reciba agua cuando no la puede usar.

No hace falta saberse los nombres para acertar. Basta con mirar si hay hojas nuevas en el centro, si los tallos alargan y si el sustrato se seca deprisa. Cuando la planta crece, riegas y abonas; cuando está parada, la dejas tranquila y seca. Esa sola distinción salva más suculentas que cualquier otra cosa que puedas comprar en un centro de jardinería.


Contenidos relacionados