Cultivar suculentas en España no consiste en repetir la misma rutina los doce meses del año. Consiste en seguir a la planta: regar y abonar cuando crece, y dejarla en paz cuando está parada. Ese es el único calendario que funciona, y es el motivo por el que dos personas que riegan exactamente igual obtienen resultados opuestos.

La idea que hay que quitarse de encima es que una suculenta crece más cuanto más calor hace. La mayoría de las que tenemos en casa paran en pleno verano mediterráneo y vuelven a arrancar en septiembre, y unas cuantas (los Aeonium, las Haworthia, muchos Crassula) hacen justo lo contrario: crecen de otoño a primavera y duermen en agosto. Si riegas a calendario fijo, media colección recibe agua cuando no la puede usar.

Plantas suculentas en maceta

El ciclo, en una frase

Una suculenta alterna periodos de crecimiento activo con periodos de reposo. En crecimiento fabrica hojas, alarga tallos, echa raíz nueva y gasta agua y nutrientes. En reposo cierra el grifo, no absorbe apenas nada y vive de lo que tiene almacenado. Regar en reposo no la alimenta: le encharca unas raíces que no están trabajando, y ahí empieza la podredumbre.

La señal de que una planta está creciendo no la da el termómetro, la da ella. Hojas nuevas y pequeñas en el centro de la roseta, un tono más claro en la punta de los tallos, raíces blancas asomando por el agujero de la maceta. Cuando eso se detiene y la planta lleva semanas idéntica, ha entrado en reposo. Aprende a mirar eso y el resto del artículo te sobra.

Primavera: el arranque

De marzo a mayo es el mejor momento del año para casi todo. Las de crecimiento estival despiertan con fuerza y las de crecimiento invernal están dando su último empujón antes de parar, así que durante unas semanas toda la colección está activa a la vez.

Qué toca hacer:

  • Reanudar el riego poco a poco. El primer riego largo del año, cuando ves brote nuevo, no en cuanto sube la temperatura.
  • Trasplantar. Es la ventana buena: la planta enraíza rápido y cicatriza bien cualquier raíz rota.
  • Empezar a abonar, con un abono bajo en nitrógeno y a dosis reducida, una vez al mes como mucho. Sirve cualquier abono líquido específico para crasas, que ya viene formulado con poco nitrógeno, o uno universal muy diluido.
  • Sacar al exterior las que han invernado dentro, pero de forma progresiva. Una planta que ha pasado el invierno junto a un cristal se quema en una tarde de abril si la plantas al sol de golpe.
  • Multiplicar. Hojas y esquejes tomados en primavera enraízan en semanas.
Suculentas al aire libre

La aclimatación al sol merece un párrafo aparte porque es la causa de la mitad de los disgustos de abril. Se hace por pasos: primero sombra luminosa, luego un par de horas de sol de mañana, y vas ampliando a lo largo de dos o tres semanas. Una quemadura solar en una hoja de Echeveria deja una mancha parda que no se cura: esa hoja queda marcada hasta que la planta la pierde.

Verano: parada, no temporada alta

De finales de junio a principios de septiembre, en casi toda España peninsular, la mayoría de las suculentas dejan de crecer. Con temperaturas altas sostenidas y noches que no refrescan, la planta cierra los estomas, deja de fotosintetizar de forma útil y se limita a aguantar. No es que esté enferma: está esperando.

En esa situación, lo que necesita es menos de todo. Menos agua (riegos espaciados, lo justo para que no se deshidrate del todo), nada de abono, ninguna operación de trasplante o de poda, y sombra en las horas centrales. Un toldo, una malla de sombreo o el hueco bajo un árbol valen. Las que peor lo pasan son las rosetas de colores claros y las plantas pequeñas en macetas pequeñas, porque el cepellón se calienta como una piedra.

Ojo con las macetas de interior junto a ventanas orientadas a sur o a oeste: el cristal concentra la radiación y quema más que el sol de la calle, porque además el aire no circula. En julio, esa ventana es el peor sitio de la casa para una suculenta.

Hay excepciones reales. Opuntia, agaves, muchos cactus de desierto y algunos Sedum sí crecen con el calor si tienen raíz suficiente y agua. Y en la costa atlántica, con veranos suaves, la parada es mucho menos marcada que en Sevilla o en Zaragoza.

Otoño: la segunda primavera

Septiembre y octubre son, en buena parte de España, la mejor época del año para las suculentas y la más desaprovechada. Las temperaturas bajan, las noches refrescan, la luz sigue siendo buena y la planta arranca un segundo periodo de crecimiento. Muchas Echeveria engordan más en octubre que en todo el verano.

Qué toca:

  • Volver a regar con normalidad en cuanto la planta reacciona.
  • Un último abonado ligero a principios de otoño, y no más.
  • Es el momento de plantar y dividir las de crecimiento invernal, que están despertando.
  • Retirar hojas secas de la base, donde se refugian cochinillas, y revisar por debajo de las macetas.
  • Ir pensando dónde pasará el invierno cada planta, antes de que llegue la primera previsión de helada.
Suculentas agrupadas en recipientes

Con las lluvias de otoño aparece el otro riesgo del año en el norte y el noroeste: no es el frío, es el agua acumulada. Una maceta al descubierto en Galicia o en Asturias recibe en octubre mucha más agua de la que ninguna crasa necesita, y si el sustrato retiene, se pudre. Un alero, una repisa cubierta o simplemente inclinar la maceta cambian el resultado.

Invierno: reposo seco

De noviembre a febrero, las de crecimiento estival están paradas. Riego muy escaso o nulo, según dónde vivan y el frío que pasen, y cero abono. Una planta que entra en el invierno seca resiste el frío mucho mejor que una empapada: el agua en los tejidos es lo que revienta las células cuando hiela.

La resistencia al frío depende de la especie, y aquí el corpus de internet exagera mucho. Sempervivum y varios Sedum son rústicos de verdad y pasan el invierno del interior peninsular a la intemperie. La mayoría de Echeveria, Crassula, Kalanchoe, Aeonium y Senecio no toleran las heladas y hay que protegerlas o meterlas. Si no sabes lo que tienes, trata la planta como sensible.

Mientras tanto, las de crecimiento invernal están en su mejor momento. Un Aeonium en diciembre, en un balcón de Valencia o de Málaga, está abriendo hojas y agradece riego. La misma casa, la misma semana, dos plantas con necesidades opuestas: ese es todo el resumen de este artículo.

Tabla rápida del año

EstaciónDe crecimiento estivalDe crecimiento invernal
PrimaveraDespiertan: riego, trasplante, abonoÚltimo empujón, luego frenan
VeranoParadas por calor: sombra, poca aguaReposo profundo: casi sin agua
OtoñoSegundo crecimiento: riego normalDespiertan: riego, trasplante
InviernoReposo: seco y protegido del hieloPleno crecimiento: riego moderado

En resumen

El calendario de una suculenta no lo marca el mes, lo marca su periodo de crecimiento, y en España ese periodo casi nunca coincide con lo que uno espera. Riega y abona cuando veas brote nuevo, reduce cuando la planta se pare, y da por hecho que el verano mediterráneo es una pausa y no una temporada de esplendor.

Si sólo te quedas con dos fechas, que sean estas: primavera para trasplantar y multiplicar, otoño para aprovechar el mejor crecimiento del año. Y si sólo te quedas con una regla, que sea la de invierno seco: el frío mata a bastantes menos suculentas de las que mata el frío con la maceta mojada.


Contenidos relacionados