Se han caído las últimas flores y queda esa vara larga saliendo de la planta. La pregunta es siempre la misma: se corta o no se corta. Y la respuesta depende de una sola cosa, del color de la vara. Si sigue verde y firme, no la cortes a ras: puedes dejarla entera o acortarla por encima de un nudo. Si se ha puesto amarilla, marrón o seca, córtala del todo, a un par de centímetros de la base.

Esto vale para la Phalaenopsis, que es la orquídea que se vende en el noventa y tantos por ciento de los casos y la única que rebrota con facilidad de la misma vara. En otras, como Cattleya, Oncidium o Dendrobium, el tallo floral no se reutiliza y se retira cuando seca. Mira qué tienes antes de aplicar consejos de internet.

Phalaenopsis de varios colores con las varas florales entutoradas

Las tres opciones con una vara verde

Una vara que sigue verde después de florecer todavía está viva, y en una Phalaenopsis tiene yemas latentes bajo las brácteas, esas escamitas triangulares repartidas a lo largo del tallo. De ahí salen las ramificaciones.

Dejarla entera. Es lo más cómodo y no es mala opción. Con suerte, la planta rebrota por una yema cercana a la punta y vuelve a florecer en pocos meses, aunque con una espiga más corta y menos flores. Si la vara empieza a secarse desde la punta, vas cortando por debajo de lo seco.

Acortarla por encima de un nudo. Se cuentan los nudos desde la base y se corta unos dos centímetros por encima del segundo o el tercero, siempre eligiendo uno que esté bien hinchado y verde. Al quitar la punta, la planta suele activar esa yema y sacar una rama lateral. Es el método que más gente usa cuando quiere flores otra vez pronto.

Cortarla a ras. Se corta a dos o tres centímetros de la base, como si estuviera seca. Renuncias a la refloración rápida, pero la planta deja de gastar energía en mantener la vara y la dedica a hojas y raíces. Es lo que conviene si la orquídea viene débil, con pocas hojas o con raíces mermadas, o si ha florecido muchísimo tiempo seguido.

No hay una opción correcta universal. Si la planta está fuerte y con hojas turgentes, acorta por un nudo. Si está justa, corta a ras y deja que se recupere.

Cómo hacer el corte

Usa una herramienta bien afilada y desinfectada. Alcohol, o pasar la hoja por una llama y dejarla enfriar, antes de cada planta. Las orquídeas transmiten virus con facilidad a través de herramientas compartidas, y un virus no tiene solución: la planta se descarta.

Corta limpio, sin machacar el tallo, y no dejes un muñón largo de vara seca sobre la base, porque se pudre. No hace falta sellar el corte con nada, ni cera, ni canela, ni pasta cicatrizante. Basta con que la planta esté en un sitio ventilado y sin agua estancada.

Por qué no vuelve a florecer

Aquí está el verdadero problema de la mayoría, y casi nunca tiene que ver con la vara. Una Phalaenopsis sana necesita tres cosas para formar una espiga nueva, y la que suele faltar es la tercera.

Luz suficiente. Esta orquídea vive con luz abundante pero indirecta. Metida en el fondo de un salón, a tres metros de la ventana, sobrevive durante años sin florecer nunca. Las hojas te lo dicen: un verde oscuro intenso, casi de espinaca, suele indicar falta de luz; un verde claro tirando a herbáceo es el color de una planta bien iluminada. En España, una ventana a levante suele ser el mejor sitio, y a poniente o al sur hay que filtrar con un visillo, porque el sol directo de verano detrás de un cristal quema las hojas en una tarde.

Reservas. Una planta con dos hojas arrugadas y tres raíces vivas no va a florecer, y forzarla no ayuda. Primero se recupera: riego correcto, sustrato en condiciones y abono suave en crecimiento. La floración viene sola cuando hay planta que la sostenga.

Salto térmico. Este es el disparador que falta en casi todos los pisos. La Phalaenopsis inicia la espiga floral cuando nota varias semanas seguidas con noches sensiblemente más frescas que los días, del orden de unos cinco grados de diferencia. En una casa con calefacción y temperatura constante todo el año, ese aviso no llega nunca.

Provocarlo es fácil en España y no cuesta nada: en septiembre y octubre, saca la planta a una terraza cubierta, una galería o un alféizar interior de una habitación que no se caliente. Con el descenso natural de las noches de otoño, la planta recibe la señal. Evita heladas y corrientes frías, y devuélvela dentro cuando veas asomar la espiga.

Vara floral de Phalaenopsis blanca con flores y botones sin abrir

Vara nueva o raíz aérea: cómo distinguirlas

Cuando algo asoma entre las hojas, mucha gente se ilusiona con una raíz o desanima con una vara. Se distinguen sin dificultad.

Raíz aéreaVara floral
PuntaRoma, redondeada, como un dedoPuntiaguda, aplanada, en forma de mitón
ColorVerde brillante en la punta, plateado detrásVerde mate uniforme, a veces rojizo
SuperficieLisaCon brácteas, esas escamitas triangulares
DirecciónHacia abajo o hacia los lados, buscando sustratoHacia arriba, buscando la luz

Cuando la espiga alcance unos quince o veinte centímetros, es buen momento para poner un tutor y sujetarla con pinzas, dejándola curvar de forma natural. Si la entutoras demasiado pronto, la fuerzas; si esperas mucho, se habrá curvado sola en la dirección que no querías.

Y una advertencia práctica: con la espiga en marcha y con botones formados, no cambies la planta de sitio ni la gires. La caída de botones sin abrir es la queja más repetida y suele venir de un cambio brusco, sea de luz, de temperatura, de riego o una corriente de aire.

Qué hacer mientras no hay flor

El periodo sin flores no es tiempo muerto, es cuando se construye la floración siguiente. Se riega según las raíces, dejándolas secar entre riego y riego, se abona suave en la etapa de crecimiento y se revisa el sustrato. Si la corteza se está deshaciendo, ese es el momento del cambio, con la planta sin flor.

Si la vara vieja saca un brote con hojitas y raíces en vez de flores, eso es un keiki, una plantita hija. Es otra historia y se maneja aparte, dejándola engordar en la vara hasta que tenga raíces de varios centímetros antes de separarla.

Flor de orquídea Oncidium amarilla y marrón

En resumen

Vara verde y planta fuerte: acorta por encima de un nudo bien formado y espera una rama lateral. Vara verde y planta justa, o vara amarilla y seca: corta a ras y deja que la orquídea se recupere. Herramienta desinfectada siempre, y nada de sellar el corte.

Pero si tu orquídea lleva dos años sin florecer, el problema no está en cómo cortaste la vara. Está en la luz, en el estado de las raíces o, casi seguro, en que vive todo el año a la misma temperatura. Dale unas semanas de otoño con noches frescas y verás aparecer la espiga sola.


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